Tensiones en las relaciones entre Chequia y Rusia

Tomáš Petříček, foto: Michaela Danelová, archiv ČRo

Las relaciones entre Chequia y Rusia, tensas a largo plazo, han deteriorado en las últimas semanas por causa de la remoción de la estatua al mariscal soviético Iván Konev y la supuesta amenaza a la seguridad de tres políticos municipales de Praga.

Tomáš Petříček, foto: MIchaela Danelová, ČRo

Foto: Ondřej Kolář/PR/Facebook
A principios de abril, el Ayuntamiento del distrito de Praga 6 decidió retirar la estatua erigida al polémico mariscal Iván Konev que permanecía en el barrio de Bubeneč desde el año 1980. Konev, además de ayudar a liberar Europa del nazismo, participó en la brutal represión del levantamiento anticomunista de Hungría en 1956. La decisión, impulsada por el alcalde de Praga 6, Ondřej Kolář, causó indignación en el lado ruso.

Las autoridades rusas consideran que el traslado de la estatua a un museo constituye una violación a las obligaciones internacionales de Chequia, más específicamente al acuerdo bilateral entre la República Checa y la Federación de Rusia de 1993. Chequia rechazó las acusaciones, argumentando que se trata de un asunto interno del país.

En una entrevista para la Radio Checa, el ministro de Relaciones Exteriores Tomáš Petříček comentó que las relaciones entre ambos países no han sido las mejores.

“No hay muchos temas positivos que podamos discutir con nuestros homólogos rusos. Se trata de asuntos que se basan en el comportamiento a largo plazo de la Federación de Rusia respecto los países que la rodean. Se nota que nuestras relaciones bilaterales no gozan de un buen nivel. A modo de ejemplo, la última reunión entre los ministros de Relaciones Exteriores checo y ruso se celebró en 2005, hace 15 años”.

Amenaza de cargos penales

Ondřej Kolář, foto: Tereza Melicharová, CC BY 1.0
Los sucesos de las últimas semanas, no obstante, han agudizado aún más la situación, sobre todo tras la declaración de Rusia que los responsables por la remoción de la estatua de Konev se enfrentarían a cargos penales. Adicionalmente, el semanario checo Respekt reportó que en marzo arribaría a Praga un ruso con pasaporte diplomático y con una maleta que supuestamente contenía ricina, un veneno letal. El hecho de que un diplomático ruso haya aterrizado en Praga fue confirmado por Petříček quien, no obstante, no quiso comentar más al respecto, citando que se trata de información clasificada.

Algunos han criticado la respuesta de las autoridades checas ante las amenazas, entre ellos Ondřej Kolář, alcalde de Praga 6, quien se encuentra en la actualidad bajo protección de la policía al igual que el alcalde mayor de Praga Zdeněk Hřib y Pavel Novotný, otro político municipal praguense.

No obstante, según el ministro checo de RR.EE., Chequia ha reaccionado de manera apropiada. “Estoy convencido de que el Gobierno ha reaccionado adecuadamente. Hemos rechazado de manera inequívoca los esfuerzos de Rusia de intervenir en asuntos internos checos. La amenaza de perseguir a políticos democráticamente electos lo es sin duda. En caso de recibir más información, tomaremos pasos adicionales”.

De acuerdo a la ley adoptada recientemente por Rusia, los tres políticos praguenses podrían ser detenidos y sentenciados a una condena de hasta cinco años de prisión. No obstante, Petříček considera que el riesgo en este caso no es sustancial.

“En primer lugar, me parece improbable que algún país miembro del Consejo de Europa entregara a ciudadanos checos a base de este enjuiciamiento. Consideramos que la posibilidad de que nuestros políticos municipales sean entregados a Rusia es muy baja. Además es difícilmente exigible”.

En reacción a la pregunta de la Radio Checa sobre las pruebas que necesitarían las autoridades para reaccionar de manera más severa, el ministro aseguró que el Gobierno está actuando conforme a las informaciones proporcionadas regularmente por los servicios de inteligencia y según el acuerdo bilateral entre ambos países.

Petříček explicó asimismo que la expulsión de diplomáticos rusos como respuesta a las acciones de la federación no están en el orden del día.

“En primer lugar hay que aprovechar de las herramientas que nos otorga el acuerdo. Se trata de consultas bilaterales para solucionar el conflicto. La expulsión de diplomáticos es un tema que aparece con frecuencia últimamente, sin embargo se trata de un paso que se daría solo si se confirmara que el Estado checo está bajo amenaza. En el pasado hemos recurrido a esta medida, pero se trata de un solución extraordinaria en el marco de las relaciones diplomáticas de dos países”.

Según la Televisión Checa, la Embajada de Rusia en Praga cuenta con 140 empleados, de los cuales 53 poseen pasaportes diplomáticos. El cuerpo diplomático ruso es más grande que el de China o Estados Unidos, por ejemplo, y según el Servicio de Inteligencia checo (BIS) y muchos políticos, puede representar una amenaza para la seguridad checa.

Aliados internacionales y diálogo diplomático

De acuerdo al ministro, es importante acentuar asimismo que Chequia, como miembro de la Unión Europea y la OTAN, cuenta con el apoyo de sus aliados. Resaltó también la necesidad de investigar cada sospecha.

Alexandr Zmejevskij, foto: Anton Kajmakov
“Hace falta considerar cada amenaza, aunque sea hipotética. Por eso es vital que continuemos colaborando con los servicios de inteligencia checos e internacionales. En el pasado, muchas de las sospechas se han mostrado válidas, no solo en el campo de amenazas físicas, sino también de seguridad cibernética. En las últimas semanas nos hemos enfrentando a varios ataques cibernéticos que hay que investigar. Es necesario plantear las pregunta de quién pudo haberse beneficiado de que Chequia perdiera su lucha contra el coronavirus”.

Petříček ha expresado que Chequia está abierta a negociar sobre el traslado de la estatua de Konev a Rusia. Por su lado, según la agencia TASS, Rusia está dispuesta a iniciar un diálogo acerca de la protección de monumentos para prevenir un mayor deterioro en las relaciones de ambos países. Desde el punto de vista de los historiadores checos, se trata de un tema relevante, ya que las autoridades se quejan desde hace tiempo de la manera en la que el Gobierno ruso y sus administraciones cuidan de los túmulos de guerra. El año pasado, la Televisión Checa advirtió, que algunas de las tumbas de legionarios checoslovacos en Rusia están en estado de deterioro. En Samara, ciudad al suroeste de Rusia, los restos de los legionarios terminarían incluso en un vertedero.

La reunión de Petříček con el embajador ruso en Chequia, Alexandr Zmejevskij, está prevista para esta semana. El ministro no quiso adelantar los temas del encuentro.