Gabriela Jílková, la niña que volvió de la playa convertida en piloto de carreras
El automovilismo es uno de los pocos ámbitos donde sigue siendo difícil ver mujeres. Gabriela Jílková, sin embargo, actual piloto de desarrollo del equipo Porsche de Fórmula E, tiene ya una larga trayectoria ganando carreras y campeonatos. Las pilotos checas, eso sí, cuentan con el ejemplo de una de las competidoras que más destacaron en la historia, Eliška Junková.
A Gabriela Jílková, o @QuickGabi, como también se la conoce, le pasa algo que no es nada raro ni preocupante, pero que no es muy habitual, y menos aún para una mujer, que es su pasión desmedida por la velocidad, el ruido de los motores a miles de revoluciones, el olor a neumático quemado y gasolina y, sobre todo, llevar su coche al límite para imponerse a todo aquel que se le ponga por delante. Gabriela Jílková, que cumple 30 años justo este 2 de abril, es la mejor piloto checa de la actualidad.
“Nadie me miraba diferente por ser mujer, mis resultados hablaban por sí solos”
Su pasión, a la que ha dedicado toda su vida, surgió de repente como una especie de revelación casi mística vivida con tan solo cinco años de edad, como recuerda en entrevista para Radio Praga Internacional.
“Estaba de vacaciones con mis padres en Croacia, y cada vez que íbamos del hotel al mar, pasábamos por un circuito de karts. Lo vi por la ventanilla del coche y dije que me gustaría mucho probarlo, pero mis padres me decían siempre que no… Puede que dijeran también que no era algo para chicas, no sé. Pero después de un tiempo logré convencerlos y cuando me senté en el coche y conduje aquellos primeros diez minutos, ya nadie pudo sacarme de ahí, solo quería seguir corriendo. Y se convirtió en una especie de tradición que cada vez que íbamos a la playa, teníamos que detenernos allí, y cuando volvíamos de la playa también. El dueño del alquiler de karts se fijó y se acercó a hablar con mis padres, les dijo que creía que yo tenía talento, que había competiciones de karts y que quizá podrían apoyarme”.
Gabriela dice que, en realidad, era tan pequeña no se acuerda de nada de aquel verano en Croacia ni de su primera vez en un kart, pero es lo que le han contado sus padres. Estos sí que lo recuerdan y tuvieron que verlo muy claro, porque se tomaron en serio las palabras de aquel propietario del negocio de karts y empezaron a apoyar la curiosa pasión de esa niña pequeña, que no era precisamente jugar con muñecas o preparar comidas a sus peluches.
Desde ese momento creció con un volante en las manos, pero en aquella época, hasta los ocho años no podían competir los niños. Cuando llegó a esa edad, se presentó en la parrilla de salida de los campeonatos nacionales. No era la única niña, pero todos sus rivales seguro que a la que recuerdan mejor es a ella, porque normalmente les tocaba seguirla desde atrás, dice.
“La única niña no era, tal vez había dos o tres más, aunque claro que era un porcentaje bajísimo. Pero logré ganar el título de campeona de la República Checa cuatro veces. De hecho, fui la primera mujer en lograr ese título”.
"Nadie me ha tratado diferente por ser mujer"
A pesar de lo que sí que han tenido que soportar otras mujeres en el pasado o incluso en la actualidad en el mundo del automovilismo, Jílková asegura que nunca ha sido víctima de comentarios o comportamientos machistas, ni por parte de sus contrincantes ni siquiera en redes sociales.
“Crecí en este ambiente y no tengo la sensación de que nadie me mirase diferente porque era mujer o algo así. Nadie hizo ningún tipo de comentario o me preguntaba qué hacía ahí o si no debería estar haciendo otra cosa. Creo que mis resultados siempre han hablado por sí solos y que estoy donde tengo que estar. Pero sí se ven últimamente más mujeres en el automovilismo y, por supuesto, también hay más apoyo que cuando yo empecé y es bueno ver cómo crecen esas cifras”.
Los cuatro campeonatos nacionales de kart muestran claramente que la categoría se le quedaba pequeña a la adolescente Gabriela, que también logró una tercera plaza en un campeonato del mundo.
Sin embargo, cualquier otra categoría suponía un desembolso económico que no estaba al alcance de su familia, cuenta.
“Ya no bastaba con que mi padre fuera mi mecánico y mi madre nos hiciera de comer, sino que detrás tenía que haber un equipo, un camión que tenía que ir a los circuitos, etc. Todo era diferente y, por supuesto, también más exigente económicamente. Y como no vengo precisamente de una familia rica, para mí no era posible dar ese paso. Pero hubo una competición nacional llamada Fórmula Star y cualquiera en Chequia podía intentarlo. Éramos cientos de pilotos y evaluaban un montón de categorías, había pruebas físicas, cómo hablar a los medios, karts, algo así como un slalom… El ganador del concurso corría una temporada gratis en la Fórmula Gloria, que hoy día es algo como la Fórmula 4, una fórmula de promoción. Gané el concurso y así pude seguir avanzando. Y de hecho, en esa primera temporada con monoplazas logré el título, lo que facilitó las cosas para conseguir patrocinadores, etc.”
“No sé cuántas vértebras me rompí”
Sin embargo, ese trabajado ascenso de Gabriela Jílková durante años, se vio frenado en seco. En el automovilismo todo va muy rápido. Lo que también supone que todo se puede perder en un instante. Ese instante fatídico lo vivió Gabriela Jílková en la vecina Austria a los 19 años, cuando corría la Fórmula Renault 2.0.
“En 2014, tuve un gran accidente en el Red Bull Ring, donde dos monoplazas se quedaron clavados en la salida. Yo, que venía desde atrás no los veía porque iba tras otro coche que en el último momento los esquivó. Así que embestí a 130 km/h a uno de los autos parados. Fue un accidente grave. Ni siquiera sé cuántas vértebras me rompí, unos médicos decían que siete, otros que diez... Gracias a Dios, no tuve que pasar por ninguna operación ni nada, pero estábamos a mitad de temporada y ya no iba a poder correr más en todo el año”.
Gabriela asegura que ni después de ese accidente siente nada de miedo compitiendo rueda con rueda a cientos de kilómetros por hora. De hecho, dice sentirse más en peligro en cualquier autopista con un coche de calle. Ni ese número desconocido de vértebras rotas le hizo cambiar de opinión.
“Mis dos primeras preguntas después del accidente en el hospital fueron si me iban a tener que operar y cuándo podría volver a subirme en el coche. Así que nada de miedo, tenía muchas ganas de volver a competir”.
Porque eso de las carreras, los raudales de adrenalina corriendo por el cuerpo, todas las sensaciones de un piloto, tienen que ser imposibles de imaginar para quien no lo haya probado.
“Nunca competí en campeonatos solo para mujeres”
“Es lo mejor que existe. No lo puedo expresar con palabras. Es todo: la salida, los adelantamientos, ser más inteligente que el rival, conducir varias vueltas bajo la presión de alguien detrás que está esperando un pequeño error para adelantarte…”
Pero meses después, cuando Gabriela estaba completamente recuperada, todos los patrocinadores y sponsors se habían esfumado. Tanto trabajo y sacrificio para volver a tener que empezar casi de cero, así de cruel es este deporte. Llegó a correr carreras sueltas en diversas categorías pero sin formar parte de ningún proyecto serio. Pasaron siete largos años en los que se aferró al mundo del automovilismo, por ejemplo, dando clases de pilotaje, algo que sigue haciendo, pero sin poder realmente competir de verdad.
Fue ya durante el COVID, cuando consiguió de nuevo entrar en una estructura sólida como el equipo Matmut Évolution, con el que ha competido y logrado muchos éxitos en el Campeonato de Europa de GT4.
Esto relanzó su carrera hasta que hace unos meses llegó uno de los momentos cumbre de su carrera cuando formó parte de unas pruebas para el equipo Porsche de Fórmula E junto a la piloto española Marta García.
Un futuro electrizante
Desde entonces, Jílková es piloto de desarrollo de esa escudería de la categoría reina de monoplazas eléctricos. Esos test le hicieron conocer y adentrarse en un mundo nuevo.
“Ahora que he hecho dos test de Fórmula E, realmente puedo decir que es el nivel más alto del automovilismo en el que he estado, ya que nunca he formado parte de un equipo de Fórmula 1, pero así me imagino ese nivel de profesionalidad, con todas esas personas detrás, viendo datos en directo, la telemetría, etc. Es una profesionalidad indescriptible. Y para mí es muy interesante ver el montón de cosas que sé que tengo aún que aprender ahí”.
¿Cuál es la característica principal de esa fórmula eléctrica?
“Lo primero que se me viene a la cabeza es la potencia. Recuerdo la primera vez que salí del pit lane, pisé el acelerador a fondo y dije: ¡guau, cómo acelera! Los pilotos, claro, podemos adaptarnos rápidamente, así que en la segunda vuelta ya lo tenía bajo control, te acostumbras rápidamente. Pero esa velocidad, la aceleración que tiene un Fórmula E es algo excepcional en comparación con otras fórmulas. Lo que sí tienen otras fórmulas es mayor carga aerodinámica”.
Si para cualquier conductor o incluso para los peatones, es aún extraño observar esos coches eléctricos que no hacen nada de ruido cuando pasan o aparcan en completo silencio, ¿no es más raro aún para un piloto que lleva toda la vida usando tapones para los oídos, ir a 300km/h sin casi más ruido que el de los neumáticos o el del aire a esa velocidad?
“Antes del test pasé muchas horas dando vueltas en el simulador y pensaba que iba a ser muy extraño correr con un auto que no hace ningún sonido, ya que los coches de competición hacen mucho ruido. Pero ya desde la primera prueba, tengo que decir que estás tan concentrado en todo, que no me importó lo del sonido en absoluto, y es algo que me sorprendió muchísimo, porque estaba casi convencida de que lo echaría en falta, pero al final no, nada”.
¿Pero pueden las pilotos competir con los hombres?
El deporte del motor, independientemente de si este es eléctrico o no, es físicamente muy exigente, aunque desde fuera pudiera no parecerlo. Eso sí, cada categoría lo es por algo distinto. Por ejemplo, Jílková destaca que en los coches GT se alcanzan alrededor de 60-70 grados dentro del vehículo y, por supuesto, no tienen aire acondicionado. Esto, cuando el o la piloto tiene que estar pensando en hacer una gran actuación y sacar lo máximo del coche, es tremendamente exigente, dice.
Y luego está la cuestión de la fuerza. Famoso es en particular el cuello de Fernando Alonso, por ejemplo, objeto incluso de bromas por su increíble musculatura y dimensiones. ¿No está una mujer en inferioridad de condiciones para competir contra los hombres por cuestiones de pura fuerza y aguante físico? Según Gabriela Jílková, en realidad, no tanto.
“Yo no me siento en tanta desventaja. La Fórmula E no tiene dirección asistida y lo que he escuchado de pilotos con experiencia en la Fórmula 2 actual, es que en realidad la Fórmula E es más exigente. Yo nunca he pilotado un Fórmula 2, así que no puedo compararlo, y el Fórmula E sí que es muy exigente en eso. Aunque a partir del próximo año, cuando salga la nueva generación de coches de Fórmula E, ya tendrán dirección asistida”.
Para Gabriela Jilková, si no hay mujeres en la categoría reina, la Fórmula 1, es básicamente, por una cuestión estadística: hay muchísimas menos mujeres pilotos que hombres en general, y por eso es más difícil que una llegue a colarse en esa élite de los veinte mejores del mundo, entre los que han competido únicamente cuatro mujeres a lo largo de toda la historia del campeonato, iniciado en 1950.
Lo que sí existe últimamente son campeonatos exclusivos para mujeres. ¿Es el automovilismo un deporte como los demás en los que hay que separar los campeonatos por sexos? Jílková comparte su visión al respecto.
“Tal vez las mujeres tengamos que demostrar más o demostrarlo más veces para ganarnos la confianza de patrocinadores y socios”
“Nunca he participado en competiciones en las que solo hubiera mujeres. Siempre quise tomar parte en campeonatos donde el nivel fuera el más alto, y esas son… bueno, no las llamaría exactamente masculinas, sino que simplemente son las competiciones que conocemos. En mi opinión, es ahí donde se aprende más, y eso es lo que quiero: mejorar, por lo que nunca he tenido en cuenta esas categorías solo para mujeres. Pero, por otro lado, desde el punto de vista mediático, por ejemplo, estas competiciones aportan muchísimo a las mujeres y creo que algunas que han participado en las W Series o ahora en la F1 Academy, ahora tienen mucho más nombre, son más conocidas que si estuvieran en algún otro campeonato. Y esto es importante para las pilotos y, por supuesto, me alegra ver que las mujeres en el automovilismo tienen más espacio que antes”.
¿Y tiene alguna ventaja ser mujer en ese mundo tan masculino?
“Me alegra ver que las mujeres tienen más espacio que antes en el automovilismo”
“Esta es una cuestión que siempre me da mucho que pensar. Puede que en algo sí que ayude ser una mujer con éxito en este mundo donde no hay tantas mujeres. Podemos decir que en tal caso, una mujer llama más la atención entre la multitud. Pero, por otro lado, siento que tal vez tengamos que demostrar más o demostrarlo más veces para ganar la confianza de los patrocinadores, por ejemplo. Así que realmente no tengo una respuesta clara a eso”.
La estela de la mítica Eliška Junková
En la historia del automovilismo checo, que solo cuenta con un piloto que ha llegado a disputar un puñado de carreras en Fórmula 1 y una temporada casi completa en las IndyCar Series de Estados Unidos, como hizo Tomáš Enge a principios de este siglo, realmente el nombre que más ha brillado internacionalmente es, curiosamente, el de una mujer. Si en la actualidad aún es complicado ver a mujeres compitiendo con hombres en los circuitos, hace cien años, era raro verlas incluso conduciendo por la calle. Sin embargo, en su breve carrera, la checa Eliška Junková supuso una fugaz revolución. A los mandos de un Bugatti privado, sigue siendo hasta la fecha la única mujer en la historia en vencer un Gran Premio en todo el mundo, fue el de Alemania en 1927, la primera vez que se disputó en el histórico trazado de Nürburgring.
Pero un año después, estuvo a punto de lograr una hazaña mayor aún, cuando casi se impuso en la competición más importante de la época, décadas antes del nacimiento de la Fórmula 1, la durísima Targa Florio, de más de 500 kilómetros entre sinuosas carreteras de montaña sicilianas. Solo unas rocas que sospechosamente encontró a la salida ciega de una curva en la última vuelta de la prueba la pudieron frenar. A pesar de conducir un automóvil de prestaciones muy por debajo de los equipos oficiales y con una mecánica mucho menos fiable, llegó a ir liderando la prueba sin saberlo. Los minutos que perdió cambiando la rueda destruida por el encontronazo con esas piedras que no estaban ahí en las vueltas anteriores, la hizo llegar “únicamente” en quinta posición, a menos de nueve minutos del ganador, Albert Divo. Aun así, fue proclamada vencedora en la categoría de privados y su actuación la convirtió en una auténtica sensación internacional.
Por desgracia, solo un mes después, su marido, el también piloto Čeněk Junek, perdería trágicamente la vida en un accidente en otra carrera en Alemania, tras lo que Eliška decidió no volver a correr nunca más.
Todo ello y mucho más lo contó décadas después en un fantástico libro de memorias que mete al lector de lleno no solo en aquel romántico mundo de las carreras de hace un siglo, sino también en la Checoslovaquia y la Europa de entreguerras. Un libro, Mi recuerdo es Bugatti (Má vzpomínka je bugatti), que dice Gabriela Jílková que aún no ha leído, aunque lo hará.
“No he leído sus memorias, pero he ganado varias veces el Premio Eliška Junková. Este premio nos hace mirar atrás en la historia y ver que tuvimos una mujer tan exitosa precisamente en el automovilismo. El premio me hace pensar como que estoy siguiendo sus pasos, aunque claro que era una generación completamente diferente, otra época, pero es un bonito recuerdo a ella, eso seguro”.
El libro lo puede leer Gabriela en cualquier momento, pero con respecto a Eliška Junková, ya ha disfrutado de un privilegio al alcance de muy pocos.
“Tuve la oportunidad de conducir su Bugatti como parte de una sesión de fotos. Fue una experiencia impresionante. Por supuesto, tenía que ir lento y con cuidado. Pero en aquella época todo era completamente diferente, los cambios, todo… Tengo un gran respeto por aquellas carreras, llevar el ritmo que llevaban con aquellos coches parece mentira. Sinceramente, no me puedo imaginar cómo lo hacían. Aquellas carreras estaban a un nivel completamente diferente y el placer de la conducción tenía que ser distinto. Y, definitivamente, también la falta de seguridad, que es lo primero en lo que uno piensa o compara con la época actual”.
Y ya para terminar, volviendo del pasado al día en el que cumple 30 años, ¿qué planes o sueños tiene Gabriela Jílková para el futuro?
“Ser piloto de Fórmula E, diría que estoy solo a un pequeño paso. Con respecto a los GT, dado que este año será el cuarto año que estaré en GT4, el siguiente paso lógico sería el GT3. Allí me gustaría pasar un par de temporadas y luego me gustaría la LMDh, o sea, los Hypercar. Lo ideal sería combinar la Fórmula E y los Hypercar, porque la Fórmula E comienza en invierno y termina en verano, lo que está bien para conducir en más de un campeonato durante la misma temporada sin que se crucen entre ellos de forma problemática. Así que esos serían mis planes soñados de futuro”.
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