Merkur, el juguete checo que construye hogares

Locomotora Merkur

Con más de cien años de existencia, Merkur es una de las marcas más entrañables del país. Sus famosos kit de construcción de casas, locomotoras y puentes no solo brindaron un excelente entretenimiento, sino que además fortalecieron los lazos familiares de varias generaciones de checos.

Kateřina Švajdlerová con un tractor de Merkur | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Merkur es uno de esos juguetes archiconocidos para armar que, al menos hace algunas décadas, no faltaba casi en ningún hogar checo. La traductora y guía de turismo Kateřina Švajdlerová trabaja para una empresa que desarrolló un proyecto extraescolar para que los niños de los pueblos cercanos a la ciudad de Chodov, en la frontera con la región de Karlovy Vary, pudieran redescubrir las bondades de este juguete, aprendiendo a construir y manejar herramientas sin dejar de divertirse.

Švajdlerová lamenta que, luego de un muy auspicioso comienzo, tuvieron que suspender estas actividades a causa de la pandemia, pero asegura que fue muy emocionante retomar una tradición que lleva más de cien años.

Merkur | Foto: Hana Kvapilová,  Český rozhlas

“El primer kit de Merkur fue fabricado en 1920, al principio se llamaba Inventor y hoy en día es bastante difícil decir si la idea original fue de Jaroslav Vancl o se inspiró en algún lado. Por ese entonces se trataba de un kit de metal como el Merkur actual, lo diferente era el sistema de unión de las piezas”.

Foto: Hana Kvapilová,  Český rozhlas

Švajdlerová aclara que, en un primer momento, se utilizaban pequeños ganchos y a partir de 1925 se empezaron a incorporar tornillos que, por supuesto, resultaron mucho más útiles y prácticos. Ese cambio motivó la modificación de su actual nombre Merkur (“Mercurio” en checo) y su precio en general accesible ayudó a consolidar la fama de la marca.

“El gran auge empezó en los años treinta, cuando se empezaron a producir hasta trenes eléctricos bajo la marca Merkur”.

En algún punto, el kit de construcción Merkur condensó algunos de los intereses más entrañables de la sociedad checa: desde su afición para construir y crear distintos objetos hasta su pasión por los trenes que puede verse en tantos libros y películas como, por ejemplo, Alois Nebel y Trenes rigurosamente vigilados. Pero, además, asegura Švajdlerová que construir los distintos modelos de este kit significaba también una forma de consolidar los lazos familiares.

Merkur | Foto: Jana Házová,  Český rozhlas

“Claro, porque ese tipo de juguete exige que los padres o los abuelos pasen tiempo con los niños, no es algo fácil de construir porque hay que utilizar herramientas como destornilladores y llaves pequeñas para ajustar las tuercas y los tornillos, y creo que eso es lo que atrae a los niños: que al final lo pasan muy bien con sus abuelos o padres y el resultado es una cosa bonita, algo de lo que pueden sentirse orgullosos”.

Švajdlerová aún conserva un tractor con remolque que, en efecto, requiere bastante paciencia y tiempo para armar. Pero también afirma que, cuando era niña, tenían en su casa un Merkur de tamaño medio que recuerda especialmente: una grúa tan real que permitía subir y descargar pequeños objetos, ese modelo era sin lugar a dudas su favorito y le hizo pasar grandes momentos. Y a pesar de que a veces se compara el Merkur con el Lego, Švajdlerová aclara que es muy distinto, sobre todo, por el grado de dificultad que implica.

Merkur | Foto: e-Sbírky,  Národní muzeum,  CC BY-NC 4.0

“Porque el Lego es mucho más fácil de construir, solo se necesitan las manos y nada más, pero el Merkur requiere el uso de herramientas y tienes que tener un conocimiento mínimo de técnica para atornillar o ajustas tuercas, son piezas metálicas más exigentes”.

En todo caso, según Švajdlerová lo que más se parece al Merkur es el juguete de origen francés Meccano, quizás su competencia más directa. Cuenta que incluso a algunos modelos, como trenes y locomotoras, se les podía añadir un motor pequeño para que se movieran. Por otro lado, este emblemático juguete colaboró en la invención de un producto muy importante que, aun hoy, utilizan millones de personas en todo el mundo.

Merkur | Foto: e-Sbírky,  Národní muzeum,  CC BY-NC 4.0

“Se hizo bastante famoso por otra cosa que no tiene nada que ver con el mundo del juguete y es porque participó en otro invento muy importante para muchas personas de todo el mundo: las lentes de contacto modernas, que se fabricaron por primera vez con hidrogel”.

Tal como contamos en el episodio dedicado a ese invento, Švajdlerová confirma que su creador, el químico Otto Wichterle inventó las primeras lentes de contacto modernas a partir de un aparato que diseñó gracias a la ayuda de un set de construcción Merkur que había tomado prestado de sus hijos. Ese fue quizás el momento cumbre en la historia de Merkur, una marca que logró reinventarse luego de un período de tiempo en que estuvo cerca de desaparecer.

“Dejó de fabricarse en el año 1993, luego hubo un proyecto de privatizar Merkur y después llegó otro ingeniero checo, Jaromír Kříž, que ha reanudado la producción y hasta ahora sigue fabricándose la marca Merkur, que aún sigue con vida”.

Agrega Švajdlerová que el proceso de salvataje de la empresa duró unos tres años, pero fue tan bueno que, en la actualidad, la marca no solo trabaja en el ámbito nacional, sino que además se exporta a varios países. Sin embargo, considera que a algunos niños no les atrae tanto como antes, quizás por su alto nivel de exigencia, y tal vez sea más popular entre la generación de padres que suelen comprarlo para revivir, justamente, los momentos en que jugaban con sus propios padres y abuelos.

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