Las sanciones por no aceptar refugiados son inadmisible para Chequia y Eslovaquia

Foto: Robert Cotič / CC BY 3.0

La República Checa y Eslovaquia volvieron a confirmar que rechazan la imposición de cuotas y las sanciones por no recibir refugiados impulsadas por la Unión Europea. El presidente del Senado checo, Milan Štěch, y el presidente del Consejo Nacional eslovaco, Andrej Danko, anunciaron que aunarán esfuerzos para contrarrestar el sistema que trata de aplicar Bruselas.

Foto: Robert Cotič / CC BY 3.0
Eslovaquia asumirá la presidencia rotativa de la Unión Europea el próximo 1 de julio en momentos en que aumenta la tensión entre los Veintiocho por la crisis migratoria.

El presidente del Senado checo, Milan Štěch, recibió este lunes en Praga al presidente del Consejo Nacional eslovaco, Andrej Danko. Ambos políticos coincidieron en que mantendrán su rechazo al sistema de cuotas y a las sanciones por no recibir refugiados.

Milan Štěch aseguró que Praga y Bratislava harán todo lo posible para evitar la puesta en marcha de sistemas que no resuelven la crisis migratoria.

“Espero que la Unión Europea haya aprendido la lección. Aprobar algo a pesar del rechazo de algunos países puede resultar muy peligroso”.

MIlan Štěch, foto: Marián Vojtek, ČRo
Los países que integran el Grupo de Visegrád, Polonia, Hungría, Eslovaquia y Chequia se oponen rotundamente a la distribución obligada de refugiados en sus territorios.

El presidente del Consejo Nacional eslovaco, Andrej Danko, expresó a la Radiodifusión Checa su malestar por la propuesta de la Comisión Europea de que el país que no acepte refugiados deba pagar por cada uno de los rechazados.

“No podemos ocultar nuestra desilusión ante la propuesta de sanciones por un monto de 250.000 euros por cada refugiado rechazado. Partiendo de nuestros ingresos y de los ingresos de los países occidentales se trata de una suma muy elevada”.

Foto: Burrows, public domain
La República Checa y los otros países del Grupo de Visegrád esperan que la presidencia eslovaca de la Unión Europea sirva para que en Bruselas se preste oídos al llamado de estos cuatro países, que tienen otras propuestas para solucionar la crisis migratoria.

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, expresó recientemente que su país seguirá aportando fondos a las arcas europeas, pero a la vez reforzará su seguridad. El año pasado Eslovaquia denunció las cuotas de refugiados ante el Tribunal de la Unión Europea en Luxemburgo y otros países del Grupo de Visegrád barajan la posibilidad de sumarse a la demanda.