¿Viejos son los muebles?

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Inspirada en una tradición muy común en los países escandinavos, una emprendedora checa creó Z pokoje do pokoje (De salón en salón), el primer centro de reparación y reciclado de muebles viejos de Praga. Desde hace seis años, atienden al público en un local de Florenc que cuenta con una sala de exposición y un taller donde ofrecen al público cursos de restauración y tapizado. En esta entrevista, Tereza Korbelová, una de las socias del proyecto, nos explica hasta qué punto su actividad repercute en la ecología y tiene un importante rol social.

A pasos de la estación de buses de Florenc hay un pequeño local llamado Z pokoje do pokoje (De salón en salón) que de afuera quizás no dice mucho, pero esconde un bonito interior y, sobre todo, una gran idea: se trata de un taller de reparación de muebles que ofrece al público productos de calidad a buenos precios y también una serie de cursos para aprender ese oficio y reparar así sus propias sillas o mesas familiares. Lo curioso es que esta iniciativa, que funciona muy cerca de la terminal donde cientos de pasajeros se trasladan a diario a distintas ciudades de Europa, nació justamente durante un viaje, tal como cuenta Tereza Korbelová, una de las socias actuales del proyecto.

Tereza Korbelová,  una de las dos socias del centro de reciclaje de muebles | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Nuestra colega Zuzana Kuberová estudió en Suecia donde estos centros de  reciclado son muy frecuentes y cuando regresó a Chequia se enteró de que aquí no había nada parecido y entonces decidió crearlo en el año 2016. Al principio se trataba de una tienda pop-up, que ella llevó adelante con Barbora Kocandová y yo, por ese entonces, no las conocía. Ellas, de hecho, armaron un pop-up en las instalaciones de la antigua biblioteca de Praga 7 porque al principio solo querían alquilar una vidriera en la que exhibían algunos muebles. Pero la municipalidad les ofreció disponer de todo ese espacio durante un mes y entonces comenzaron a pensar una serie de eventos y actividades en el marco de un proyecto piloto que consiguió demostrar que había mucho interés en el tema”.

Ese marcado interés las llevó a pensar, además, que hacía falta encontrar un espacio permanente. En consecuencia, luego de un buen tiempo de intensa búsqueda, lograron encontrar el local de Florenc en el que trabajan hace ya seis años. La mayoría de los muebles que, desde entonces, vienen recibiendo para poder refaccionar provienen, sobre todo, de donaciones porque, tal como suele ocurrir en muchos otros aspectos, lo que para algunos resulta un estorbo para otros puede convertirse en un bien muy deseado. Tereza Korbelová aclara, sin embargo, que tampoco reciben cualquier clase de muebles.

El local desde afuera | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Estamos muy limitados por el espacio y la capacidad humana, por lo que sólo aceptamos cosas pequeñas. Cómodas, sillas, mesas, muebles de ese tipo sí, pero no podemos recibir grandes sofás, modulares o armarios de pared, esas cosas no las tomamos. Y el otro límite que ponemos es que los muebles tienen que ser reparables. Eso significa que los muebles modernos de aglomerado o cartón recubierto con un símil madera no pueden repararse, o tal vez sí, pero volverán a romperse enseguida”.

En ese sentido explica Tereza Korbelová que los muebles que suelen recibir sin problemas son los fabricados, por ejemplo, en la década del setenta, cuando no se utilizaba el aglomerado y las piezas solían ser mucho más resistentes y macizas. Por supuesto eso no implica que no puedan aceptar también algunos muebles más nuevos porque no todas las fábricas utilizan los mismos materiales. En todo caso, este centro de reutilización cumple también un importante rol social al dedicarse a reparar muebles que, en caso contrario, muchos decidirían tirar a la calle ocasionando serios problemas urbanos y ecológicos.

El taller donde se arreglan los muebles y se ofrecen los cursos al público | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Nuestra principal idea era, justamente, evitar los residuos: no tirar los muebles. Porque además nos parece que tienen su valor como pieza de artesanía y por su hermoso diseño, y por lo tanto pueden seguir sirviendo. Así que intentamos también hacer divulgación. En primer lugar, mostrando que no es tan difícil arreglar los muebles por nuestra propia cuenta y luego ofreciendo al público cursos de restauración o tapicería”.

Impartidos tanto en checo como en inglés y dirigidos a locales y extranjeros que no cuentan con ningún tipo de experiencia previa en la reparación de muebles, esos cursos que ofrecen las herramientas fundamentales de restauración y tapicería también cumplen un rol social ya que suelen aprovecharlos no solo quienes tienen cierta destreza con el trabajo manual, sino también algunas personas que, por el momento, están desempleadas y quizás encuentran en esos cursos una buena posibilidad de salir adelante. Otro objetivo del proyecto es mostrar que los muebles antiguos pueden adaptarse perfectamente a un interior moderno porque lo retro siempre consigue revalorizarse. En lo que respecta al grado de conciencia de los checos sobre el reciclaje, Tereza Korbelová considera que hay un poco de todo.

Exposición de muebles remodelados | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Bueno, es un tema muy interesante. En el entorno de nuestros amigos, mucha gente se ocupa de no tirar cosas, de reutilizarlas. Sí, y mucha gente en mi entorno compra cosas de segunda mano, no sólo muebles sino también ropa. Y luego, por supuesto, cuando sales de esa burbuja, te sorprendes al ver que muchas personas no reciclan en absoluto y siento que es importante tratar de educarlos. Porque realmente hay una forma muy consumista de vida que te obliga a comprar todo nuevo para no dejar de estar a la moda, y eso en mi opinión no está bien. Creo que incluso por cuestiones vinculadas con temas como el cambio climático existe la necesidad de no tirar compulsivamente y aprender a reciclar de una manera significativa”.

“No podemos recibir grandes sofás, modulares o armarios de pared, esas cosas no las tomamos”.
Tereza Korbelová

Al igual que sus socias, Tereza Korbelová no es carpintera ni tenía formación previa en restauración de muebles. Sin embargo, el proyecto le gustó tanto que, poco a poco, fue aprendiendo también el oficio. Graduada en arquitectura, cuenta que se unió a esta iniciativa casi desde el principio, luego de volver de unas prácticas en el extranjero y enterarse del emprendimiento gracias a las redes sociales. Aunque hasta hace poco la sociedad la conformaban tres mujeres con roles muy diferenciados, hoy llevan adelante el proyecto solo dos.

“Sí, yo estoy casi desde el principio y me uní al proyecto porque, personalmente, lo que más me gusta es estar encerrada en el taller arreglando y rediseñando muebles. Zuzana Kuberová es, como dije antes, la que lo inició. Ella fue, en efecto, la cabeza del proyecto, quien se preocupaba por todos los detalles de la administración, aunque no hacía el trabajo manual. Luego está Barbora Kocandová que es el corazón de este emprendimiento porque es la que interactúa con el público. Ella nos conecta con el mundo exterior, pero también le gusta mucho estar en el taller como a mí”.

Pasillo interno del local | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Cuenta Tereza Korbelová que, aun siendo tan pocas, en la actualidad consiguen transportar unos seiscientos muebles al año gracias a la ayuda de algunos amigos. Agrega que llevan un registro exhaustivo de actividades que les permite pedir algunas ayudas económicas como la que obtuvieron este año por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Al principio, la actividad no les alcanzaba ni siquiera para vivir, a tal punto que debían tener otro trabajo paralelo, pero en los últimos tres años se comprometieron a poner toda su energía en este proyecto y así lograron que se convirtiera en su principal fuente de ingreso, aunque reconoce que la actual crisis energética se volvió un obstáculo a tener en cuenta. Por otro lado asegura Korbelová que, a lo largo de estos años de trabajo, fueron acumulando muchas experiencias que, en su momento, significaron verdaderos contratiempos pero hoy recuerdan como anécdotas divertidas.

“Hay una forma muy consumista de vida que te obliga a comprar todo nuevo para no dejar de estar a la moda”.
Tereza Korbelová

“Muy a menudo nos pasa, por ejemplo, que una persona toma una foto de un mueble y parece que se trata de una pieza de tamaño normal. Pero nos ha pasado muchas veces que llegas al lugar y te encuentras una mesa gigante y realmente no logras entender cómo a esa persona se le pudo ocurrir sacar una foto tratando de hacerla pasar como una mesa estándar. Por eso, muchas veces nos tuvimos que ir con las manos vacías porque ese mueble no cabe en nuestra sala de exposición porque ni siquiera pasa por la puerta”.

Agrega Tereza Korbelová que, en más de una ocasión, perciben que alguna gente parece tomarles tanta bronca a sus propios muebles que, en el caso de que ellas no los acepten por cuestiones de tamaño o material, les piden que al menos los ayuden a lanzarlos por la ventana. En semejantes momentos, ellas no pueden hacer más que negarse amablemente y salir del paso con la mayor elegancia posible porque, desde el principio, la idea del proyecto era reparar muebles y, por el momento, no personas.

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