Sin las visitas de sus familiares, la vida pierde sentido para los ancianos en las residencias

Foto ilustrativa: Filip Jandourek, ČRo

Las restricciones contra la epidemia afectan en gran medida también a los clientes de las residencias de ancianos y diferentes servicios sociales. Mientras que el acceso a los servicios es mejor que en primavera, el impacto del aislamiento social sigue siendo grave.

El Centro de Servicios Sociales de Praga realizó un estudio a principios del verano para evaluar el impacto que las restricciones relativas a la pandemia tuvieron en el bienestar de sus clientes y empleados. Los resultados fueron extremadamente negativos.

Foto: ČTK/Vostárek Josef

Por un lado, la interrupción de varios servicios sociales dejó sin apoyo a clientes que los necesitan regularmente, ya sean personas mayores, personas con discapacidad o personas con bajos ingresos que viven en situación de exclusión social. Por otro, la soledad ha perjudicado gravemente la salud mental de los clientes y su estado general de ánimo, según confirmó en entrevista para Radiožurnál, emisora de la Radio Checa, Martin Šimáček, director del Centro de Servicios Sociales de Praga.

“Para ellos la visita es muchas veces lo único que los distrae de la situación complicada en la que se encuentran, el único impulso positivo que tienen. Y si no lo reciben, con frecuencia sufren un decaimiento que es grave hasta el punto que empiezan a dudar si su vida todavía tiene sentido“.

Foto: Michaela Danelová,  ČRo

Šimáček sostiene que nunca se les debe impedir a los clientes el contacto con sus familiares o amigos y asegura que hay manera de realizar las visitas de manera segura. El estudio del centro demuestra que los efectos secundarios de la interrupción de los servicios y el aislamiento han tenido un impacto secundario aún más negativo que la propia pandemia.

Martin Šimáček,  foto: ČT24

Los centros de atención a estos grupos vulnerables realizan pruebas de antígenos o PCR de manera regular a sus clientes y empleados. También es posible instalar diferentes barreras que permiten un contacto sin riesgo de contagio. Y, en el peor de los casos, siempre existen aplicaciones que permiten hacer videollamadas a distancia, sugiere Šimáček.

A pesar de una situación epidemiológica menos favorable, Šimáček considera que los servicios sociales sobrellevaron mejor la segunda ola del coronavirus. Sostiene que, mientras que en primavera el Gobierno impuso restricciones generales estrictas e innecesarias, en los últimos meses el Estado ha entendido mejor la importancia del trabajo de los empleados de los servicios sociales.

“Creo que la percepción ha cambiado. En primavera el Estado no consideraba a los trabajadores sociales como trabajadores de primera línea y eso fue un gran error. El Estado permitió un cierre general de algunos servicios y no consideró el impacto que esto tendría. Ahora ofrece más bien recomendaciones y eso está muy bien”.

Foto: Královehradecký kraj

No obstante, mientras que las recomendaciones constituyen un paso en la dirección correcta, sigue faltando una hoja de ruta por parte del Gobierno para organizar los diferentes servicios sociales, advierte Šimáček. El hecho de que las residencias para ancianos y diferentes centros de servicios sociales hayan logrado funcionar mejor durante las últimas semanas de la pandemia, es más bien mérito de los propios establecimientos y de las regiones.

“Si el establecimiento o la autoridad regional no toma la iniciativa, la ayuda del Estado llega tarde y no es consistente. No brinda un plan que logre asegurar la continuidad de los servicios sociales sobre un nivel que permita satisfacer las necesidades de los clientes“.

Para las personas mayores, las personas con discapacidad o personas socialmente excluidas esto es muy importante, ya que se trata de grupos vulnerables de manera general y aún más durante la pandemia del coronavirus.

Foto: Irena Šarounová,  ČRo

Šimáček acoge con agrado que las visitas a los hogares de ancianos y otros centros de atención social sean posibles nuevamente a partir de este sábado. Con la reapertura de comercios, servicios y restaurantes, crecerán los contagios de COVID-19 entre la población y con ellos también la probabilidad de que alguno de los familiares traiga el virus a las residencias o centros. No obstante, Šimáček considera que los establecimientos están bien preparados.

Además, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales ha impuesto reglas estrictas a la reapertura. Todos los que quieran acudir a estos sitios deberán presentar una prueba de antígenos o PCR negativa de menos 48 horas y llevar mascarillas de las de mayor protección durante toda su estancia.

Una de las soluciones a largo plazo que beneficiaría a las personas mayores o personas con discapacidad que ahora viven en diferentes centros, sería la transformación general de los cuidados ofrecidos a estos grupos. Según explica Šimáček, la idea es enfatizar cuidados menos institucionales y ofrecer a los clientes servicios que reflejen mejor sus necesidades personales y ofrezcan un ambiente más casero.

Podría tratarse de servicios de asistencia en los hogares de las personas o establecimientos más pequeños. Ambas soluciones serían más baratas y agradables y también más seguras desde el punto de vista epidemiológico.

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