Amenazados por COVID-19 los ancianos sufren la falta de nexos familiares

Foto ilustrativa: KimSanDiego, Flickr, CC BY-ND 2.0

Los hogares de ancianos han vuelto a cerrar sus puertas en Chequia para proteger al sector más vulnerable de la sociedad durante la pandemia de coronavirus. Se da protección física, pero las personas pierden todo nexo social y familiar lo que resulta tan perjudicial como la propia enfermedad.

Foto ilustrativa: Filip Jandourek, ČRo

Las personas de la tercera edad están pagando un tributo muy alto como consecuencia del nuevo coronavirus. Durante el estallido de la pandemia en la primavera, las residencias de ancianos se convirtieron en focos de contagio en todo el país. Pero el cierre de las instalaciones llevó a que los ancianos no pudieran ver a sus familiares durante meses.

De un día para otro se prohibieron las visitas, los paseos fuera de las residencias y se acabaron todas las actividades de recreación y entretenimiento en grupo.

Los trabajadores sociales se quejan de que el Gobierno no ha diseňado planes para ayudar a los clientes de las residencias de ancianos, la protección física por medio de confinamiento no es el mejor camino, dijo a la Televisión Checa Andrea Faltysová directora del hogar de ancianos Clementas.

Foto: Gundula Vogel, Pixabay / CC0

“Hay rumores de que la enfermedad COVID-19 estará aquí durante uno o dos años. No se puede encerrar a las personas mayores y evitar que se pongan en contacto con su familia“.

En los primeros seis meses de este año, aumentó el número de muertes en las instalaciones sociales lo que, según expertos en geriatría, está relacionado con el aislamiento y el deterioro del acceso a la atención médica. En la primavera, las personas mayores a menudo estuvieron en contacto solo con los voluntarios que les llevaban medicinas y alimentos.

Michaela Stachová, directora de la Fundación Krása Pomoci dijo a la Televisión Checa que hasta la fecha las autoridades no disponen de un plan para ayudar a las personas de la tercera edad.

Kateřina Bohatá, foto: archivo ČT

"Tenía la esperanza de que el tiempo que ganamos (antes de la segunda ola) se usaría para que el Gobierno preparara un plan. Ya tenemos cifras sobre el impacto que tuvo el aislamiento social en los hogares para ancianos en la primavera”.

La difícil situación de los ancianos la demuestra, por ejemplo, el incremento de las llamadas a la línea de teléfono de ayuda a las personas de la tercera edad Elpida, según indicó su responsable Kateřina Bohatá.

“(Las personas mayores) dicen que les afecta lo que ocurre, que temen largos períodos de aislamiento“.

De acuerdo con informaciones del Ministerio de Salud, desde el inicio de la pandemia se contagiaron 13 251 ancianos, de los cuales el 50% tienen de entre 65 y 74 aňos, mientras que los mayores de 80 aňos representan el 15% de las personas de dicho colectivo.

Foto ilustrativa: Brenda Geisse, Pixabay / CC0

Durante la primera ola de coronavirus, la República Checa cerró los hogares de ancianos por unos cuatro meses. El aislamiento, la falta del nexo social y familiar afectaron de manera significativa la salud de los ancianos, y no solo de los que viven en residencias de la tercera edad.

Según sostienen los geriatras checos, el distanciamiento representa para los ancianos un riesgo tan alto como el propio coronavirus, por lo que recomiendan una mayor coordinación entre los trabajadores sociales y los servicios sanitarios de los hospitales para ofrecer una ayuda real y efectiva al sector más vulnerable de la sociedad.

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