Se cumplen 30 años desde la llegada de Václav Havel a la presidencia

Václav Havel y Olga Havlová, foto: Ondřej Němec, Archivo del Comité de Buena Voluntad, CC BY 4.0

Hace 30 años, el dramaturgo y activista Václav Havel fue nombrado presidente de la República Checoslovaca, una situación que difícilmente habría podido imaginar unos meses antes.

Václav Havel y Olga Havlová, foto: Ondřej Němec, Archivo del Comité de Buena Voluntad, CC BY 4.0
La Revolución de Terciopelo cambió para siempre la historia de la República Checoslovaca. La consecuencia directa de estas protestas, que lograron derribar al régimen comunista, fue la llegada de la democracia al país.

Una de las cabezas más visibles de dicha renovación democrática fue el dramaturgo Václav Havel, cuya figura ya se había significado por su activismo a favor de los Derechos Humanos, y quien el 29 de diciembre de 1989 se convirtió en presidente de la República. Ese día, juró el cargo en la Sala Vladislao del Castillo de Praga.

“Juro por mi honor y mi conciencia fidelidad a la República Socialista Checoslovaca. Atenderé el bienestar del país y el de las nacionalidades que en él viven. Cumpliré con mis obligaciones de acuerdo con la voluntad popular”.

Gustáv Husák, foto: Archivo de ČRo
Si tenemos en cuenta que todavía en mayo de ese mismo año Havel estaba en prisión, es evidente la rapidez con la que se desarrollaron los hechos, acuciados por la descomposición que estaba sufriendo el llamado Bloque del Este.

Tras el inicio de la Revolución de Terciopelo, Foro Cívico, el movimiento político liderado por Václav Havel, pidió, entre otras cosas, la dimisión del presidente de Checoslovaquia. Esto se produjo finalmente el 10 de diciembre de 1989 con la renuncia de Gustáv Husák. Después comenzaron las negociaciones en busca de una democratización de las instituciones.

A pesar de que Havel no tenía grandes aspiraciones de ser presidente de la República, sus compañeros le insistieron en que era un paso necesario. Ante las intenciones de Foro Cívico, el Partido Comunista propuso que el presidente fuera elegido por el Parlamento entre varios candidatos, ya que de esta manera conseguirían ralentizar las reformas y quizás mejorarían la imagen del partido.

Ladislav Adamec, foto: ČT24
El candidato propuesto por los comunistas fue el primer ministro saliente, Ladislav Adamec. Aunque también tenía aspiraciones presidenciales Alexander Dubček, símbolo de la Primavera de Praga. Pero Foro Cívico rechazó esta opción, ya que en el Parlamento todavía existía una alta presencia comunista y la victoria de Havel era improbable bajo estas condiciones.

Donde sí fue aceptado Dubček fue como presidente de la Asamblea Federal, aunque la idea al principio no convenció mucho ni al propio Havel. Sobre esto habló para la Televisión Checa el director de la Biblioteca Václav Havel, Michael Žantovský.

“Hizo falta convencer a mucha gente, incluido a Havel, para que fuera aceptado el nuevo presidente de la Asamblea Federal”.

Michael Žantovský, foto: Ondřej Tomšů
En lo que respecta a la candidatura de Václav Havel a la presidencia de la República, la ayuda acabó llegando desde un lugar inesperado. El primer ministro y presidente interino durante la Revolución de Terciopelo, Marián Čalfa, quien más tarde diría que un encuentro con los estudiantes que protestaban le había abierto los ojos, propuso a Havel como único candidato para facilitar la transición.

Ni siquiera el propio Foro Cívico contaba con que Havel se convirtiera en presidente ese mismo año, pero el apoyo de Čalfa, quien ordenó al Parlamento que votara a favor de Havel, propició el final que todos conocemos, como explicó Michael Žantovský.

“La suerte es que los diputados eran muy disciplinados y estaban acostumbrados a votar como una sola persona. Entonces, cuando el primer ministro Marián Čalfa propuso a Havel como única alternativa, ellos lo aceptaron diría que incluso de forma demasiado unánime”.

Declaración de Amnistía

Foto: ČT24
Una de las primeras decisiones de Havel como presidente fue también una de las que más repercusión tuvo. Se trataba de una Ley de Amnistía declarada el 30 de diciembre de 1989 que entraría en vigor a partir del Año Nuevo de 1990.

Dicha sentencia otorgaba libertad a los presos que estuvieran condenados a penas menores de dos años de prisión, tres años en el caso de delitos involuntarios. Para otros reclusos condenados a penas más largas, su tiempo de estancia en prisión se redujo considerablemente.

No obstante, esta amnistía, que no estuvo exenta de polémica, no se aplicó a quienes hubieran cometido asesinatos, violaciones y otro tipo de delitos especialmente violentos, así como a personas con alta probabilidad de reincidir.

Foto: Archivo de ČRo
Tras este periodo de transición con Václav Havel a la cabeza, el dramaturgo checo volvió a ser elegido como presidente el 5 de junio de 1990 por una Asamblea Federal que en este caso no recibía órdenes desde arriba.

Havel ocupó dicho cargo hasta el año 2003. En ese periodo vivió el Divorcio de Terciopelo, que produjo el nacimiento de la República Checa y de la República Eslovaca, y el asentamiento del país dentro de la política internacional.

El político, clave en la historia checa del siglo XX, falleció en el 2011 a los 75 años.

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