Navidad en el Sur de Bohemia

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Bienvenidos a este programa especial de Radio Praga que hemos preparado para ustedes para el día de Nochebuena. Participaremos de la pesca en el estanque Opatovický, conversaremos con un etnógrafo sobre las tradiciones navideñas y seguiremos los preparativos para la Navidad que se realizaron en la cabecera de la región, České Budějovice. Les invitamos, queridos radioescuchas, a vivir la atmósfera navideña en el Sur de Bohemia.

Uno de los símbolos principales de la Navidad checa es la carpa. Preparada a la milanesa y acompañada de ensaladilla rusa representa el plato típico de Nochebuena en la mayoría de los hogares.

Sin embargo, antes de que llegue a la mesa navideña, primero hay que criarla, después pescarla y al final distribuirla por todo el país. Para seguir uno por uno todos esos pasos, tenemos que dirigirnos al Sur de Bohemia, concretamente a la ciudad de Třeboñ, que es “La Meca” de la pesca checa.

En esa región se encuentra un amplio sistema de estanques que se aprovechan para la crianza de peces, sobre todo, la carpa. Cada año, en los meses de octubre y noviembre, los estanques se convierten en el escenario de un singular espectáculo: la pesca.

Si quieren presenciarlo con nosotros, abríguense bien y acompáñennos al estanque Opatovický. Éste se sitúa en los alrededores de Třeboñ y ocupa una superficie de 167 hectáreas.

Ya nos encontramos en el dique del estanque desde donde podemos observar cómodamente el trabajo de los pescadores. Con nosotros está Jan Hůda, director de la compañía pesquera Rybářství Třeboñ y pescador profesional desde hace 31 años. Le preguntamos qué está pasando en estos momentos en el estanque.

“Primero hay que sacar los peces del agua. Después pasan por aquel canal que pueden ver allí abajo. Los pescadores clasifican los peces según la especie y según el tamaño y los dividen en varios contenedores. Luego vienen los camiones y se llevan los contenedores a los vivarios, donde los peces permanecen hasta la Navidad”, explica Hůda.

Si se le pregunta cuánto tiempo tarda una carpa en tener el tamaño deseado, Jan Hůda sostiene que en las condiciones checas, la carpa tarda unos cuatro años en conseguir el peso de entre dos y tres kilos, que es el requerido por la clientela.

En los estanques checos se crían diferentes especies de peces, como la trucha, el lucio, la perca, la anguila, el siluro y, por supuesto, la carpa. Ésta sigue siendo el pescado favorito de los checos. Jan Hůda señala que la carpa de Třeboñ representa garantía de calidad a nivel internacional.

“La carpa checa es famosa tanto en la República Checa como en el extranjero. La carpa de Třeboñ es, además, la única que ha sido reconocida con la marca de calidad a nivel europeo. El motivo principal fue el hecho de que la crianza de la carpa de Třeboñ tiene una historia muy antigua“, indica Hůda.

En cuanto a la aparición de la carpa en Europa no existe ninguna información segura. Lo único cierto es que ya en la época del Imperio Romano era pescada por los soldados romanos, que lucharon junto al río Danubio, y ya en la antigua Roma era considerada una delicia.

Más tarde la carpa empezó a criarse en los monasterios europeos porque se trataba de un plato oportuno para el ayuno. Posteriormente se acomodó a la comida diaria del pueblo.

La historia de la piscicultura en los países checos se remonta al siglo XII Sin embargo, no fue hasta el siglo XVI cuando se produjo su mayor desarrollo.

Durante los siglos XV y XVI se construyeron casi 25 mil estanques nuevos, unos 500 al año. A finales del siglo XVI, había en el país más de 180 hectáreas de estanques, tres veces más que ahora. Fue la época de oro de la piscicultura checa.

A principios del siglo XVII la crianza de peces en la República Checa se vio afectada por la Guerra de los 30 años y por las amplias reformas agrícolas que procuraron reducir el número de estanques. Y en el siglo XX sufrió las consecuencias de la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

En 1948 la mayoría de las compañías pesqueras fue confiscada por el estado y así permaneció hasta la Revolución de Terciopelo, en 1989.

Hoy día el principal productor de pescado de agua dulce en la República Checa y en Europa es la sociedad anónima Rybářství Třeboñ. Jan Hůda explica que junto con otras compañías forma parte de un holding.

“La sociedad anónima Rybářství Třeboñ forma parte del grupo holding del mismo nombre, que une tres grandes compañías pesqueras: Třeboñ, con 500 estanques; Hluboká nad Vltavou, con 190 estanques; y Mariánské Lázně, con 350 estanques. El grupo administra un total de 1.040 estanques con una superficie de 13 mil hectáreas, aproximadamente, y produce unas 50 toneladas de pescado al año“, sostiene Hůda.

Pero despidámonos del señor Hůda y del estanque Opatovický y vayamos a la dirección de Rybářství Třeboñ. Allí nos espera Zdeñka Chmelová, del departamento del marketing de la compañía, para ofrecernos más detalles acerca de las actividades de la empresa.

Le preguntamos a Zdeñka Chmelová cómo realizan la distribución navideña de carpa por el país.

“La distribución navideña de carpa empieza a principios de diciembre, para que todos nuestros clientes puedan disfrutarlo en la cena de Nochebuena. Además de Třeboñ, vendemos el pescado en todos los vivarios del Sur de Bohemia. En Praga, los clientes pueden adquirirlo en el vivario de Lahovice y en alguno de los 50 quioscos situados en lugares estratégicos de la ciudad”, indica Chmelová.

Durante la temporada prenavideña aparecen en los supermercados checos diferentes especies de peces exóticos. A primera vista puede parecer que los checos hartos del consumo de la tradicional carpa prefieren un cambio. Según Chmelová, sin embargo, las nuevas tendencias no se reflejan en la venta de sus productos.

“Aunque puede parecer que los checos prefieren últimamente para la cena navideña los peces del mar, no es así. En los últimos años no hemos registrado ningún cambio en el volumen de la carpa vendida antes de la Navidad“, sostiene Chmelová.

Los checos, no obstante, no son los únicos en comer carpa durante las fiestas navideñas. Según Chmelová, Rybářství Třeboñ exporta sus productos tanto a los países vecinos de la República Checa como a las tierras más lejanas.

“Exportamos entre el 60 y el 70 por ciento de toda nuestra producción. Exportamos a los países vecinos, como Alemania, Austria, Eslovaquia y Polonia, pero también a Francia, Italia y Rumania“, señala Chmelová.

Le deseamos a Rybářství Třeboñ prosperidad en el año venidero y que sus clientes sigan siendo fieles a la tradición y continúen consumiendo la carpa no sólo durante la Navidad.

En la República Checa, las fiestas de Navidad son consideradas las más bellas del año y están vinculadas con un sinnúmero de hermosas tradiciones populares que se desarrollan a través de generaciones y siglos.

Para revelar el orígen de algunas de esas tradiciones visitamos ahora con Radio Praga a František Krejča, etnógrafo del Museo del Sur de Bohemia.

Uno de los símbolos principales de las fiestas navideñas es el árbol de Navidad. Krejča sostiene que se trata de una tradición bastante joven, ya que por primera vez apareció en las Tierras Checas en los años 20 del siglo XIX, importada a Praga desde la vecina Alemania.

El etnógrafo indica que la costumbre pronto se divulgó por todo el país y en la segunda mitad del siglo XIX el árbol de Navidad llegó también al Sur de Bohemia.

“El árbol de Navidad apareció por primera vez en el Sur de Bohemia en los años 60 del siglo XIX, en la familia noble de los Schwarzenberg. Éstos solían organizar todos los años una fiesta navideña para los hijos de la servidumbre y entonces introdujeron por primera vez en la fiesta un árbol decorado e iluminado como lo habían visto durante sus visitas a Praga y a Viena”, sostiene Krejča.

Los primeros árboles de Navidad se decoraban con productos naturales y de fácil acceso, como por ejemplo manzanas, nueces, adornos de papel, figuras de pan de especias y figuras de paja. Los adornos de cristal que se utilizan hoy comenzaron a aparecer recién a finales del siglo XIX.

La tradición de construir pesebres resulta, sin embargo, mucho más antigua. Krejča sostiene que empezaron a instalarse en las Tierras Checas ya en la Edad Media.

“Antes del árbol de Navidad, el principal símbolo de las fiestas era el pesebre que se construía como una representación física de la leyenda sobre el nacimiento de Cristo. Durante toda la Edad Media, se instalaban sólo en las iglesias y monasterios. Fue apenas en el siglo XVIII cuando comenzaron a extenderse en los hogares checos“, dice Krejča.

La costumbre de los belenes la trajeron al país los jesuitas en el siglo XVI. El primer pesebre fue instalado en la iglesia de San Clemente, en el centro de Praga, en el año 1560.

En la actualidad su construcción es una de las principales tradiciones navideñas checas. Se fabrican nacimientos de diversos tamaños y materiales, como de madera, cerámica, pan de especias, vidrio, y también de papel.

La decoración navideña original y primitiva, que precedía tanto los árboles de Navidad como los nacimientos, consistía en la iluminación abundante de los hogares y en la fabricación de pequeños objetos de paja.

Krejča explica que antes de la era cristiana el culto a la luz estuvo vinculado con la celebración del solsticio de invierno y que la luz representaba el renacimiento del sol. Después, con la llegada del cristianismo, se convirtió en el símbolo del nacimiento de Jesús.

El etnógrafo recalca también la importancia de la paja en las tradiciones navideñas checas.

“La paja también tiene una doble simbología. Por un lado, recuerda el pesebre, lugar en el cual, según el Nuevo Testamento, nació Cristo. Por otro, es símbolo de la tradicional cultura agrícola y de su principal producto, el trigo“, indica Krejča.

Otra característica fundamental de las fiestas de Navidad es la preparación de un menú especial. Sus ingredientes fueron variando a través de los tiempos y los platos que hoy día consideramos como tradicionales no lo fueron hace unos cuantos años.

¿Piensan que la carpa frita acompañada de ensalada de patatas es el plato tradicional navideño checo? Pues František Krejča sostiene que una costumbre introducida apenas hace un siglo no puede considerarse una tradición desde el punto de vista cultural histórico.

Krejča insiste en la importancia del ayuno y subraya que los ingredientes fundamentales de los platos navideños fueron antiguamente los productos agrícolas, como trigo, garbanzos, col, más tarde, patatas y, en las zonas de pesca, también el pescado.

“En los siglos XVII, XVIII y XIX, el menú navideño fue el mismo. La cena empezaba con un primer trago ritual, un pequeño barquillo untado con miel. Después seguían unas cuantas cucharaditas de garbanzos y de col frita. En el Sur de Bohemia no podía faltar “černý kuba”, plato preparado de trigo pelado, setas del bosque, tocino, patatas y ajo”, sostiene Krejča.

El etnógrafo recalca asimismo que antes no importaba tanto la cantidad de la comida, como su calidad y el número de platos servidos. “En la mesa de Navidad no podía faltar nada de lo que se había cosechado ese año para que también la cosecha siguiente fuera buena”, subraya Krejča.

Pero la Navidad no es solamente la historia y las tradiciones, sino también tiempo de descanso y de entretenimiento. El ayuntamiento de České Budějovice, prepara todos los años para sus ciudadanos un sinnúmero de actividades.

Según indicó Iva Sedláková, directora del departamento de Cultura del Ayuntamiento, el adviento en České Budějovice siempre se celebra de distintas formas.

“El adviento en la ciudad de České Budějovice es, como siempre, muy variado. Los ciudadanos lo siguen con mucha atención y participan en todas las actividades que se celebran en esa temporada en el centro de la ciudad”, indicó Sedláková.

La temporada prenavideña se suele inaugurar en la República Checa en vísperas del seis de diciembre, que es el onomástico de San Nicolás, cuando las calles de las ciudades checas se llenan de personas disfrazadas de ese santo y de ángeles y diablos.

Entonces la plaza mayor de České Budějovice se convierte en el escenario de un singular espectáculo: el vuelo del ángel sobre la plaza. El ser alado se lanza desde la cúpula de la Torre Negra, el punto más elevado de la ciudad, para saludar a los ciudadanos.

“Un hombre amarrado a un cable estirado entre la cúpula de la torre y el suelo va bajando y desparramando confeti brillante“, comentó Iva Sedláková.

Pero no es lo único que pueden apreciar los habitantes y los visitantes de České Budějovice durante estas fiestas navideñas. Sedláková adelantó que el Ayuntamiento había preparado una gran sorpresa, sobre todo, para los pequeños.

“Para esta Navidad hemos preparado una gran sorpresa para los pequeños y los mayores, y es la pista de hielo ubicada debajo del árbol de Navidad, en la plaza mayor. Por primera vez en la historia de la ciudad los ciudadanos pueden patinar y al mismo tiempo disfrutar el ambiente navideño en el centro de la ciudad”, subrayó Sedláková.

Como pudieron darse cuenta, amigos, son muchas las tradiciones navideñas que siguen practicándose en la República Checa y muchas las personas que participan en los preparativos para que el resto de nosotros podamos disfrutar cada momento de estas bonitas fiestas.

Aquí concluimos este especial de Radio Praga con motivo de las fiestas de Navidad. En nombre del equipo de la redacción Iberoamericana les deseamos felices fiestas y mucha salud, amor y bienestar en el nuevo año 2008.