Napoleón visto por los checos a través de los siglos

Napoleón

Hace 200 años falleció Napoleón Bonaparte. Su política expansionista lo llevó hasta el territorio checo, a Austerlitz, donde dominó en la famosa batalla de los Tres Emperadores. La percepción de su figura y sus logros se ha ido transformando en Chequia a lo largo de los años, en gran parte en función de los diferentes periodos históricos.

Napoleón | Foto: public domain

Uno de los militares más famosos de la historia mundial logró una de sus más grandes victorias en Moravia. El 2 de diciembre de 1805, Napoleón Bonaparte derrotó en Austerlitz, o Slavkov en checo, a los ejércitos del emperador austríaco Francisco I y el zar ruso Alejandro I.

Fue la batalla más grande que Europa había visto hasta entonces. Más de 160 000 soldados, el doble de la población de Praga de entonces, se trasladaron a Austerlitz, a solo unos 30 kilómetros de la ciudad de Brno. Gracias a su genio estratégico y un ejército moderno y ágil, Napoleón logró imponerse, a pesar de contar con menos tropas.

Martin Rája,  Slavkov u Brna | Foto: Anna Kubišta,  Radio Prague International

Además de ser admirado por sus cualidades militares, Napoleón es considerado en Francia como el fundador del Estado moderno. Aunque su reputación ha sufrido también numerosos golpes, al restablecer Napoleón la esclavitud o socavar los logros de las mujeres durante la Revolución, por ejemplo.

¿Pero cómo lo ven los checos? De acuerdo con Martin Rája, historiador y especialista en la historia napoleónica, la imagen de Napoleón se fue transformando a través de los siglos.

La batalla de Austerlitz | Foto: Wikimedia Commons,  CC0

“La percepción de Napoleón en la República Checa cambió dramáticamente a lo largo de la historia. Durante la monarquía, su imagen era más bien negativa. Predominaban aún los recuerdos de la batalla y del sufrimiento, ya sea por parte de los testigos directos o sus hijos. Después fue el cura católico Alois Slovák quien brindó más visibilidad al tema, aunque su enfoque era uno piadoso, ya que en Austerlitz había caído un gran número de soldados a los que nadie recordaba”.

Túmulo de la paz de Austerlitz | Foto: Pudelek,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 4.0

Slovák se esforzó por mantener viva la memoria de los caídos, heridos y también de la población civil que se vio afectada por la batalla. Por la misma razón impulsó la construcción del Túmulo de la Paz de Austerlitz, el primero de su tipo en Europa.

Tras llegar a su fin el Imperio austrohúngaro después de la Primera Guerra Mundial y nacer la Checoslovaquia independiente, la imagen de Napoleón fue repintada, cuenta Raja.

“En el periodo de entreguerras, Checoslovaquia estaba enfocada en su alianza con Francia, por lo que había un gran interés en encontrar puntos históricos en común. Napoleón y el periodo de las guerras napoleónicas se conmemoraban de manera intensiva. En Slavkov se realizó una exposición en 1931 que fue visitada por más de 71 000 personas. Asistieron altos representantes del Gobierno checo, embajadores y militares franceses e incluso el presidente checoslovaco Tomáš Garrigue Masaryk”.

Palacio de Slavkov | Foto: Anna Kubišta,  Radio Prague International
Tras la adoración de la Primera República Checoslovaca, Napoleón recibió un trato muy distinto una vez que asumieron el poder los comunistas, prosigue Raja.

“Napoleón se convirtió básicamente en una ‘persona non grata’ que no debía celebrarse ni conmemorarse o, en caso necesario, de manera más bien negativa. Las élites veían a Napoleón con malos ojos por su invasión a Rusia en 1812. Consideraban que era el Hitler del siglo XVIII. Las autoridades comunistas y la Policía impedían que se realizaran exposiciones o actos conmemorativos que recordaran a Napoleón al público checoslovaco”.

Palacio de Slavkov | Foto: Anna Kubišta,  Radio Prague International

A pesar del turbulento trato que recibió Napoleón en las tierras checas a lo largo de los últimos dos siglos, su historia se sigue conociendo en el país y forma parte del currículo escolar.

Han transcurrido 200 años desde su muerte, pero la imagen de Napoleón y de la famosa batalla sigue viva en Austerlitz. Si uno visita la ciudad en tiempos no pandémicos, puede alojarse en el hotel Napoleón, almorzar en el restaurante Bonaparte y disfrutar de un rico postre en la pastelería de Los Tres Emperadores. Cada año, miles de aficionados de la historia se reúnen en el sitio del enfrentamiento para asistir o incluso participar en la reconstrucción de la famosa batalla.

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