Los socialdemócratas desechan su promesa de no pactar gobierno con los comunistas

Премьер-министр Богуслав Соботка, фото: архив бюро Чешского правительства

El líder del Partido Socialdemócrata, Bohuslav Sobotka, ha anunciado que podría formar una coalición de Gobierno con el Partido Comunista tras las próximas elecciones generales de octubre. En 1995 los socialdemócratas se habían comprometido a no gobernar nunca con este partido, marcado por la sombra de 40 años de totalitarismo.

Bohuslav Sobotka, foto: archiov de la Oficina del Gobierno Checo
No gobernar nunca junto a los comunistas. Esta fue la declaración oficial acordada por el Partido Socialdemócrata en 1995 durante el congreso de Bohumín. Se trataba de una decisión interna marcada por el rechazo de gran parte de la sociedad a la clase política que había mantenido el país bajo un régimen totalitario entre 1948 y 1989.

Ahora sin embargo parece que a los comunistas checos se les ha acabado la cuarentena. El líder de los socialdemócratas y actual primer ministro, Bohuslav Sobotka, ha asegurado que se puede imaginar una coalición de gobierno de izquierda con el Partido Comunista.

“Al fin y al cabo la Socialdemocracia colabora desde hace tiempo con el Partido Comunista en el gobierno de varias regiones. La resolución de Bohumín fue fruto de su contexto histórico”.

Jaroslav Foldyna, foto: archivo de ČSSD
Después de varios años desterrado a instituciones de nivel municipal, como máximo, el Partido Comunista de Bohemia y Moravia experimentó un ascenso en 2008, cuando accedió al Gobierno de dos regiones, Moravia-Silesia y Karlovy Vary, en coalición con el Partido Socialdemócrata. Al mismo tiempo dio apoyo a varios otros gobiernos regionales.

En 2012 fue la primera fuerza política en las regiones de Karlovy Vary y Ústí, donde después consiguió defender su mandato en los últimos comicios. De acuerdo con uno de los diputados socialdemócratas por Ústí, Jaroslav Foldyna, la colaboración entre estos dos partidos de izquierda resulta imprescindible.

“La región de Ústí es un ejemplo que demuestra que la colaboración entre el Partido Comunista y el Socialdemócrata es posible. Y en estos momentos se ve que incluso necesaria, a la hora de imponer principios sociales, como el aumento de sueldos o la valorización de las pensiones. Así que pienso que es totalmente necesario”.

Desde el Partido Comunista se ha tomado el anuncio con reservas. Su presidente, Vojtěch Filip, considera que es pronto para hablar de coaliciones y prefiere esperar al periodo posterior a los comicios generales. En todo caso, exigiría que su potencial socio de coalición permaneciera fiel a su programa.

Vojtěch Filip, foto: Filip Jandourek, ČRo
“Buscamos una coalición con programas similares, porque son más estables, e insistimos en que el socio de Gobierno sea fiable. En este sentido para nosotros es importante en qué medida el socio es capaz de mantener las promesas que da a sus electores. En este sentido es cosa de la Socialdemocracia si quiere anular o no la resolución de Bohumín. Eso no nos interesa, lo que nos interesa es cómo se comporten después de las elecciones, y si defienden su programa, como no sucedió con la prometida revisión de las restituciones a las iglesias”.

Con este movimiento táctico, el Partido Socialdemócrata se abre la posibilidad de negociar Gobierno a la izquierda del espectro político. Hasta ahora, y como segunda fuerza en intención de voto, su única opción sería repetir coalición con el partido ANO, de centro-derecha, pero esta vez dejando el puesto de primer ministro al presidente de ANO, el magnate Andrej Babiš.

El Partido Comunista es actualmente tercera fuerza política. Según el sondeo de intención de voto de la agencia SANEP de este mes, el partido ANO obtendría el 28% de los votos en caso de elecciones, los socialdemócratas un 18% y los comunistas un 12%.