Chequia 2013: el año de la conmoción política

Miloš Zeman, foto: Filip Jandourek

El año 2013 ha sido especialmente intenso para la política checa, que ha contado con un cambio de presidente, una escandalosa caída del Gobierno, ha sido liderada por un Gabinete tecnócrata y ahora espera encontrar cierta estabilidad en 2014 con una nueva coalición resultante de unas elecciones anticipadas que cambiaron el color político del Parlamento.

Václav Klaus, foto: Filip Jandourek
Si había algún supersticioso en la República Checa temeroso de que el número 13 marcara los siguientes doce meses, el mismo día 1 de enero ya tenía más razones para inquietarse. En su discurso de Año Nuevo, el presidente Václav Klaus lanzaba la primera bomba política del año.

En vísperas de las elecciones presidenciales y a escasas semanas de agotar su segundo mandato, que le habían mantenido una década en el Castillo, el dirigente sorprendía durante la festividad con un anuncio inesperado.

“Estimados conciudadanos hoy se cumplen 20 años del surgimiento de la República Checa independiente. Con ocasión de este aniversario declaro una amnistía parcial que entrará en vigor el 2 de enero”, espetó el presidente.

Tras el impacto inicial, la decisión de Klaus fue criticada por políticos, abogados y por la sociedad en general. En libertad quedarían unos 6.500 presos de los 23.000 que se encontraban recluidos, alegando Klaus la saturación de los presidios del país.

Hana Marvanová, foto: Noemi Holeková
Especialistas como la jurista Hana Marvanová alertaron rápidamente de que muchos de los beneficiados habían sido condenados por corrupción.

“Me sorprende el hecho de que la amnistía favorezca tanto a personas que cometieron delitos por negligencia, como a las que fueron condenadas por graves delitos. Pero aún más me sorprende que se beneficie a sospechosos y condenados por corrupción“. sostuvo la abogada.

Al legado de Václav Klaus, conocido dentro y fuera de la República Checa como euroescéptico y provocador, se le unía ahora esta polémica decisión con la que dejaría su cargo con el ruido que acompañó muchas otras de sus decisiones.

La oposición a la coalición gubernamental liderada por Petr Nečas puso el grito en el cielo, ya que el primer ministro ratificó sin consultar la decisión del presidente.

Pero el descontento era patente también dentro del propio Gobierno. El ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek, lamentó los recursos y el tiempo invertido por los policías en las investigaciones y por los jueces en los procesos para demostrar la culpa de aquellos que cometieron, entre otros, graves delitos financieros.

Miroslav Kalousek, foto: ČTK
Los llamados peces gordos, en la cárcel por importantes crímenes de cuello blanco salieron de prisión y vieron con alegría como se suspendían los prolongados procesos en su contra. Mientras, sus víctimas perdieron toda posibilidad de reparación o compensación.

Gracias a la amnistía del presidente volvieron a las calles también individuos violentos, incluidos representantes de grupos extremistas que habían provocado hacía algunos años graves disturbios en enfrentamientos abiertos contra la minoría gitana. En libertad quedaron también incluso presos que no deberían haberse beneficiado de la amnistía pero que fueron liberados por error, debido a la premura con la que se llevó a cabo la medida, como reconoció el ministro de Justicia Pavel Blažek.

Meses después, un grupo de 38 senadores llegó incluso a acusar de alta traición a Václav Klaus. Pero el proceso no llegó a iniciarse al aclarar el Tribunal Constitucional que las normas en vigor no permitían juzgar por alta traición a un presidente que ha dejado de ejercer el cargo.

Foto ilustrativa: Free Digital Photos
Cerca de 300 de los presos liberados, al medio año habían vuelto ya a la cárcel por nuevos delitos. La Policía acusó un súbito aumento de la criminalidad, según explicó la portavoz policial de Praga Andrea Zoulová.

“La Policía de Praga registró un aumento de casi el 14% de la criminalidad, lo que representa una situación anormal. Todo indica que los delitos fueron cometidos por delincuentes reincidentes que salieron de la cárcel gracias a la amnistía”, informaba Zoulová.

Miles de niños en Chequia también fueron víctimas de la amnistía, al quedarse sin pensión compensatoria de parte de uno de sus padres. Después de abandonar la cárcel, muchos ex reclusos divorciados y con hijos dejaron de pagar. Miloš Zeman, un presidente sin tapujos

Miloš Zeman, un presidente sin tapujos

Miloš Zeman, foto: ČTK
En este clima de descontento con el presidente saliente se llegaba a las primeras elecciones presidenciales en las que serían los propios ciudadanos los que elegirían directamente a su nuevo jefe de Estado. Tanto Václav Havel como Václav Klaus, los dos únicos mandatarios tras la Revolución de Terciopelo de 1989, habían sido votados solo por el Parlamento.

El cambio conllevó una larga campaña electoral de múltiples candidatos que desde mediados de 2012 intentaron conseguir la confianza del electorado.

En la primera vuelta de las elecciones, celebradas en el segundo fin de semana de enero, nueve candidatos aspiraban a la silla presidencial checa. Pero tan sólo dos, quienes se habían perfilado como grandes favoritos en las encuestas, el antiguo primer ministro Miloš Zeman y el ministro en activo de Relaciones Exteriores Karel Schwarzenberg, pasaron a la segunda vuelta con una estrecha diferencia entre ambos.

Karel Schwarzenberg, foto: Filip Jandourek
Schwarzenberg, conservador de aire aristocrático, contaba con el apoyo especialmente de las grandes urbes, los estudiantes universitarios y buena parte de los intelectuales. Mientras, Zeman, representante de la izquierda, se hacía fuerte entre la población más rural y de mayor edad.

El 26 de enero, Miloš Zeman se convirtió finalmente en el primer mandatario checo salido de unas elecciones presidenciales directas en el país con el 54,8% de los votos, contra el 45,2% de su rival Karel Schwarzenberg, y con una participación del 59% del electorado.

En una rueda de prensa improvisada el vencedor envió un mensaje reconciliador a la población indicando que sería el presidente de todos los checos sin diferencias.

“Muchas veces dije que quiero ser el presidente de todos los diez millones de ciudadanos checos. Entre ellos están tanto los electores de Miloš Zeman como los de Karel Schwarzenberg. No quiero ser presidente de las mafias que parasitan esta sociedad. Seré presidente de todos los habitantes, tanto de izquierda como de derecha. Esto ha sido el deber de todos los presidentes checos elegidos hasta la fecha”.

Miloš Zeman y Karel Schwarzenberg, foto: Miloslav Hamřík
Miloš Zeman, de 68 años de edad, había sido líder del Partido Socialdemócrata, con el que fue primer ministro de 1998 a 2002. Perdió la contienda presidencial contra Václav Klaus cuando este llegó al Castillo hace ahora 11 años.

Su posición se fue haciendo cada vez más crítica con el Partido Socialdemócrata hasta que abandonó sus filas en 2007 y formó un nuevo partido con su nombre, con el que nunca llegó a tener representación parlamentaria.

La inestable coalición tripartita gubernamental liderada por Petr Nečas, que se mantenía en el poder después de casi tres años de frecuentes cambios de ministros, cambios de socios, acusaciones y críticas de todo tipo, fue uno de los primeros objetivos también para el nuevo presidente, hacia quienes no ocultó desde el inicio su opinión.

“Partiendo de que el Gobierno a duras penas dispone del 8% del apoyo de la población y que el presidente fue elegido de manera directa, esto significa que dispone de un fuerte mandato para criticar al impopular Gobierno de turno”.

Přemysl Sobotka, foto: Filip Jandourek
Sin pelos en la lengua, Zeman opinó asímismo que lo mejor sería la convocatoria de elecciones anticipadas cuanto antes. Declaraciones todas ellas contestadas y rechazadas rápidamente por los partidos de la coalición.

Pero lo que era irrefutable para el Partido Cívico Democrático (ODS) del primer ministro Nečas eran los resultados en las presidenciales. Su candidato Přemysl Sobotka había conseguido tan solo la octava posición de entre los nueve candidatos en la primera vuelta.

Resultados nefastos habían conseguido también en los últimos comicios regionales y senatoriales, por lo que a nadie se le escapaba el mal momento que vivía uno de los dos partidos principales en Chequia desde la reinstauración de la democracia.

Fin de la inmunidad parlamentaria vitalicia, marihuana legalizada y aerolíneas checo-coreanas

Al margen del nuevo presidente y de los equilibrismos del Gobierno, seguía habiendo vida política en la República Checa durante el invierno y la primavera de 2013.

Daniela Filipiová, foto: presentación oficial de D.Filipiová
El Parlamento acabó definitivamente con la inmunidad vitalicia para diputados, senadores y jueces constitucionales. Esto significa que en caso de que cometan un delito y el Parlamento no los entregue a la Justicia podrán ser encausados al terminar su mandato.

Se trataba de una asignatura pendiente que durante más de dos décadas convirtió a la República Checa en una especie de bicho raro en el contexto europeo.

Un diputado requerido por la Justicia por sospechas de corrupción se refugiaba en su inmunidad parlamentaria y sus delitos permanecían impunes para el resto de su vida.

La senadora Daniela Filipiová, del aún gubernamental Partido Cívico Democrático, consideraba sin embargo que la enmienda aprobada era insuficiente.

“Con la nueva medida permanece vigente el principio de que en caso de que la Cámara respectiva no entregue al diputado o senador, el legislador no será procesado”, opinaba Filipová.

David Rath, foto: Filip Jandourek
No obstante, en prisión ya estaban para entonces algunos ilustres legisladores checos. El diputado Roman Pekárek, también del Partido Cívico Democrático, se encuentra entre rejas desde febrero donde cumple una sentencia de cinco años por corrupción. Se trataba del primer legislador checo en funciones que cumple una pena de cárcel.

Pero más famoso es David Rath, ex gobernador de Bohemia Central y diputado socialdemócrata, que se mantenía en prisión preventiva desde 2012 por sospechas de implicación en un entramado de corrupción millonario.

Marihuana, foto: Břetislav Tureček
Pendiente queda la cuestión de que los diputados, a pesar de las sentencias o procesos abiertos, no pierden su escaño y siguen recibiendo su jugoso salario como ocupantes del Hemiciclo. Además, mantienen a sus asistentes y, en caso de considerarlo necesario, pueden enviar propuestas a las sesiones de la Cámara Baja.

Otras noticias dieron la vuelta al mundo. Por ejemplo que el Parlamento aprobara el consumo de marihuana con fines terapeúticos. Sin embargo, meses después, con el año casi acabado, los pacientes esperan aún que estos nuevos medicamentos con el cannabis como principio activo aparezcan en las farmacias por diferentes razones, tanto administrativas, como por el alto precio de estos preparados, que hacen dudar a las empresas de su éxito en la República Checa.

En economía, tras varios años de problemas financieros, el 44% de las Aerolíneas Checas (ČSA) fueron vendidas a la compañía surcoreana Korean Air.

Foto: Filip Jandourek
Con 90 años de existencia, las aerolíneas checas se sitúan entre las más antiguas del mundo, pero una inyección económica y la aparición de un inversor estratégico resultaban indispensables para asegurar su futuro, por lo que el primer ministro Petr Nečas aprobó la venta de la participación por un importe de 2,7 millones de euros.

Gran impacto económico pero también sobre la población tuvieron por desgracia las inundaciones de junio. Los cálculos preliminares ya hablaban de más de 700 millones de euros tras desbordarse varios ríos en Bohemia, afectando de lleno incluso a las ciudades de Praga y Pilsen y haciendo estragos en zonas más rurales.

La ayuda prometida por el primer ministro Petr Nečas fue prácticamente una de sus últimas intervenciones como tal. Otra gran tormenta estaba a punto de desatarse, pero esta vez los nubarrones negros se estaban acumulando justo encima de su cabeza.

El desplome de Petr Nečas y su partido

Petr Nečas, foto: archivo del Gobierno Checo
A finales de mayo, la coalición gubernamental del Partido Cívico Democrático (ODS) y TOP 09 se encontraba ya malherida tras el divorcio ocurrido a pequeña escala en el Ayuntamiento de Praga, donde los segundos habían decidido retirar su apoyo al alcalde mayor, el cívico-demócrata Bohuslav Svoboda, y pactar con la oposición la nueva alcaldía en la capital.

Pero el golpe definitivo que tumbó a un Gobierno acostumbrado a difíciles equilibrismos llegó en la madrugada del 13 de junio. En una operación sin precedentes en el país, un comando de la Policía Contra el Crimen Organizado irrumpió en la sede del Gobierno deteniendo a varios antiguos diputados y altos cargos públicos, incluida Jana Nagyová, jefa del Gabinete del primer ministro Nečas, sospechosa de abuso de poder y corrupción.

Presuntamente Nagyová, además de recibir y entregar sobornos, había ordenado al antiguo jefe del Servicio de Inteligencia Militar, Ondřej Páleník, y al subjefe de dicha entidad, Milan Kovanda, que espiaran a la esposa del primer ministro, en una sorprendente trama de implicaciones personales.

Jana Nagyová, foto: ČTK
Al mismo tiempo, en otros lugares del país se realizaron allanamientos de viviendas y fueron detenidos los antiguos diputados Petr Tluchoř e Ivan Fuksa, sospechosos de corrupción. Ambos se habían rebelado en el pasado contra Nečas, para rendirse después y abandonar sus escaños parlamentarios, pasando a ocupar altos puestos en empresas con algún grado de participación estatal. Situación catalogada como ambigua por la Policía, que no descartaba un comportamiento corrupto en el actuar de los políticos.

El operativo golpeó también al Ministerio de Defensa donde buscaron pruebas en las oficinas de dos empresarios privados. La Policía decomisó unos cuatro millones de euros en efectivo y decenas de lingotes de oro.

Con Nagyová y otras siete personas en prisión preventiva, Petr Nečas anunció su dimisión finalmente el día 17, cuatro días después de que estallara el escándalo. En su opinión la coalición de Gobierno debía mantenerse pese a su marcha.

El Partido Cívico Democrático presentó a su candidata a sustituir al defenestrado Nečas: la entonces presidenta de la Cámara de diputados, Miroslava Němcová. Pero el presidente Miloš Zeman tenía su propio plan.

Miroslava Němcová, foto: Filip Jandourek
Contra viento y marea, a pesar de las críticas del Hemiciclo, el 25 de junio Zeman nombró a Jiří Rusnok como nuevo primer ministro y le encargó la formación de un nuevo Gobierno tecnócrata, según explicó Zeman a la prensa.

“Estoy convencido de que Rusnok representa la mejor elección. También estoy convencido de que un Gobierno neutral, integrado por expertos, garantizará que las investigaciones de diversos escándalos políticos y económicos se lleven hasta el final. Evitará cualquier tipo de presión política que busque limitar las investigaciones iniciadas“, indicó el mandatario.

Jiří Rusnok, foto: ČT24
Jiří Rusnok no era ningún novato en la política. Fue asesor sindical, viceministro de Trabajo y Asuntos Sociales, ministro de Finanzas y también durante un año llevó la cartera de Industria y Comercio.

La decisión del presidente Zeman de nombrar a un primer ministro sin prestar atención a las recomendaciones de la saliente coalición gubernamental provocó fuertes reacciones entre los políticos. El vicepresidente del Partido Cívico Democrático, Jiří Pospíšil, criticó que el mandatario no tomara en consideración que los partidos de la coalición saliente dispongan de 101 votos en el Parlamento, suficientes para respaldar a otro primer ministro.

“Es absurdo que en un sistema parlamentario en el que existe una mayoría de diputados que está a favor de un candidato a jefe de Gobierno, el presidente quiera que la Cámara Baja se disuelva. Aquí no tenemos un sistema ni presidencial ni semipresidencial”, recordaba Pospíšil.

Jiří Pospíšil, foto: Filip Jandourek
Con todo y con eso, el 10 de julio, Chequia volvía a tener, tres años después, un Gobierno tecnócrata, que debía eso sí, ganarse el voto de confianza de la Cámara Baja en los siguientes treinta días.

Cumplido el plazo en agosto, el Gobierno interino cayó por 93 votos a favor y 100 en contra. Los partidos de derechas además, al no acudir a la votación dos de los diputados de LIDEM, tercer partido de la coalición de Gobierno, perdieron la mayoria absoluta dentro del Hemiciclo y las esperanzas de poder justificar su continuidad en el poder. A regañadientes aceptaron la celebración anticipada de elecciones. Hasta entonces, Jiøí Rusnok y su Gabienete seguirían gobernando.

Chequia se vuelve a quedar sin Mundial

Pasaba el verano, y si bien la política mostraba un panorama un tanto desolador, los checos no podían tampoco refugiarse en consabidos entretenimientos nacionales como el fútbol.

Pavel Vrba, foto: ČTK
Pocas satisfacciones son las que da una liga siempre en el punto de mira de la Policía Anticorrupción con frecuentes acusaciones y pruebas de partidos amañados. Pero sobre todo la selección nacional, que se dio de nuevo un buen batacazo al confirmar su no clasificación para el mundial de 2014 en Brasil. Desde la separación de Checoslovaquia, los checos tan solo han logrado clasificarse para el mundial de Alemania en 2006, a pesar de su potencial y de sus buen desempeño en varias Eurocopas.

Para Chequia era a priori factible jugar al menos la repesca en esta ocasión, pero terminó cuarta de su grupo tras cosechar una buena serie de resultados decepcionantes con selecciones en principio menores, como Armenia, con quien terminó empatada a puntos.

Antes de que lo echaran, el seleccionador Michal Bílek dejó rápidamente su cargo al terminar el último partido de la fase de clasificación, y la hinchada espera ahora con ilusión la incorporación de Pavel Vrba, responsable principal de los milagros del Viktoria Pilsen en los últimos años.

Victoria sin fuegos artificiales de la Socialdemocracia

Michal Hašek y Bohuslav Sobotka, foto: Filip Jandourek
A finales de octubre la República Checa vuelve a las urnas. Las encuestas muestran el descontento con los partidos de la anterior coalición de Gobierno y hacen prever un ascenso notable de la izquierda, tanto del Partido Socialdemócrata como del Partido Comunista.

La Socialdemocracia efectivamente se impone, pero los resultados sin embargo no son tan favorables como hubieran deseado. Con un 20,6% son la formación más votada. Pero con muy poca diferencia se sitúa tras ellos el nuevo partido ANO 2011 del magnate de origen eslovaco Andrej Babiš, que con el 18,7% de los votos podría incluso llegar a la presidencia del Gobierno.

La bancada socialdemócrata ya sabía de anteriores elecciones lo que era imponerse y no conseguir encontrar socios para formar Gobierno. El vicepresidente de dicha formación, Michal Hašek se mostró contrariado.

Michal Hašek, foto: Filip Jandourek
“No voy a ocultar mi decepción por el resultado alcanzado. Menos del 25% de los votos no nos otorga una victoria holgada. Después de siete años en la oposición, nos consideramos el partido líder de la izquierda moderna”, se lamentó Hašek.

Lo apurado de la victoria puso en la cuerda floja al líder socialdemócrata, Bohuslav Sobotka, que tuvo que sufrir poco después de las elecciones una rebelión en el seno de su propio partido.

Un ala del Partido Socialdemócrata, liderada por Michal Hašek, se reunió en secreto con el presidente de la República, Miloš Zeman, y planeó el asalto a la dirección de la formación. Se trataba precisamente de un grupo de altos cargos fieles a Zeman y enfrentados por tanto al sector representado por Sobotka. Miloš Zeman, en su posición de presidente, seguía interviniendo en su antiguo partido.

Bohuslav Sobotka, foto: Filip Jandourek
La petición de dimisión fracasó, Sobotka contó con suficientes apoyos y la reunión con Zeman se hizo pública, desacreditando a sus participantes. El primer escollo estaba salvado, pero a Sobotka le esperaba todavía una difícil negociación para formar gobierno.

De hecho, el próximo Gabinete tendrá que ser de nuevo una coalición múltiple de improbables socios para poder sumar 101 escaños en la Cámara Baja. A negociar toca con el resto de grupos. La tercera fuerza son ahora los comunistas, que se hicieron con el 15% de votos, pero que también es sabedora de las reticencias del resto de partidos para pactar con ellos.

El ex gobernante TOP 09 ocupó el cuarto lugar mientras que el Partido Cívico Democrático cayó al quinto puesto. Y después de una larga ausencia, la Democracia Cristiana vuelve a ocupar escaños en la Cámara Baja.

Andrej Babiš, foto: Filip Jandourek
Todas las miradas dentro y fuera del país las acaparaba el novato Babiš que, frecuentemente comparado con Silvio Berlusconi, centró su campaña en criticar la política tradicional del país, que debe ser dirigido como si se tratara una empresa, aseguraba.

Tras adquirir este mismo año dos de los principales diarios del país, Mladá Fronta Dnes y Lidové Noviny, su imagen de empresario seguro de su éxito y su mensaje popular y neoliberal le valió para hacerse con una jugosa parte de los votos de los indecisos.

El presidente Miloš Zeman encargó la formación de Gobierno al partido ganador, la Socialdemocracia, que tiene ante sí una complicada tarea para elaborar un programa con socios con los que no comparte ideas ni prioridades. Con todo y con eso, se perfila su asociación con ANO 2011 de Babiš y el democristiano Partido Popular, como el equipo que tendrá que ponerse de acuerdo para gobernar la República Checa a partir de 2014.

Berdych-Štěpánek: dos Copas Davis en doce meses

Foto: ČTK
Pero al menos el tenis sí que brindó una gran alegría antes de terminar el año. Casualmente en un día de fiesta nacional, el 17 de noviembre, aniversario de la Revolución de Terciopelo, el equipo checo de Copa Davis lograba levantar por segundo año consecutivo la famosa ensaladera. La tercera de su historia, contando la conseguida por la Checoslovaquia de Ivan Lendl en 1980.

Chequia reconquistó la Copa Davis tras derrotar por 3-2 a la Serbia de Novak Djokovic, en la final que disputaban en su casa en Belgrado. Al igual que en 2012 contra España, Radek Štěpánek volvió a sellar el quinto y decisivo punto para el equipo checo.

Pero a diferencia de aquella peleadísima victoria contra el favorito Nicolás Almagro, en Belgrado el punto decisivo fue el dobles, que inexplicablemente Djokovic decidió no disputar. La dupla Berdych-Štěpánek desplegó su mejor juego para deshacerse de Nenad Zimonjic e Ilija Bozoljac, como reconocía el propio Berdych.

Davis Cup 2014, foto: Kristýna Maková
“El partido lo jugamos de manera estupenda. Radek jugó perfectamente y yo apoyé su rendimiento. Creo que hemos mostrado aquí una de nuestras mejores actuaciones en la Copa Davis. Me alegra que hayamos podido rendir tan bien en una final y no en la primera ronda, por ejemplo, donde no hubiera sido tan importante. Jugamos de manera magnífica”, señaló.

Después de ese choque solo había que esperar a que el día siguiente Štěpánek hiciera valer su condición de favorito frente a Dusan Lajovic para volver a levantar la ensaladera, convirtiendo a Chequia en uno de los pocos países que lo ha logrado hacer de forma consecutiva.