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5) El Museo del Telón de Acero es un aviso para que no se repita la historia

El Museo del Telón de Acero, situado en el paso fronterizo de Rozvadov, permite conocer aquella antigua frontera infranqueable entre el Este y el Oeste y documenta los mayores hitos históricos del periodo de enemistad entre los países occidentales y el bloque comunista.

Foto: Milan Linhart

“La paz no se puede mantener por la fuerza; solo se puede conseguir por el entendimiento”. Esta célebre frase de Albert Einstein es el lema de la Fundación Telón de Acero (Nadace Železná Opona) que instaló en 2011 una exhibición única en Rozvadov, el paso a occidente más conocido en Checoslovaquia durante el comunismo.

“La paz no se puede mantener por la fuerza; solo se puede conseguir por el entendimiento”.

Fundación Telón de Acero  (Nadace Železná Opona) | Foto: Lukáš Milota,  Český rozhlas

A través de miles de objetos, fotografías y documentos históricos, el Museo del Telón de Acero documenta los métodos de las autoridades comunistas para controlar a la población y el funcionamiento del sistema totalitario. La muestra busca conmemorar simbólicamente los acontecimientos históricos más conocidos de aquel mundo dividido, recrear el ambiente de la época, instruir a las futuras generaciones y advertir para que no se repita la historia. Antes de iniciar la visita, el cofundador del Museo, Václav Vítovec, explica la historia del término Telón de Acero o, por supuesto, Cortina de Hierro.

Foto: Milan Linhart

“El término Telón de Acero fue utilizado por primera vez por Winston Churchill en su célebre discurso en Fulton, en EE. UU., en 1946. No obstante, la verdad histórica es que por primera vez lo usó el jefe de propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels. Uno de los lemas de nuestra fundación es que la verdad no radica en los hechos sino en la relación entre los hechos”.

Foto: Milan Linhart

La exhibición se encuentra en un antiguo edificio de aduana donde se realizaban los controles de pasaportes y que probablemente era sede de los miembros del servicio secreto que controlaba el movimiento en la frontera. Al lado del arroyo que pasa por la frontera aún se pueden observar restos de vallas y alambres que impedían cruzar la frontera.

Foto: Milan Linhart

La Primera Guerra Mundial como detonante

Václav Vítovec explica la simbología de los relojes instalados en la recepción del Museo.

“Es una representación simbólica de la hora actual en las capitales de los cinco estados que en 1970 acordaron acabar con el comunismo y crearon un sistema de escucha sofisticado para interceptar la comunicación en los antiguos países comunistas”.

La exhibición comienza con una serie de imágenes de la Primera Guerra Mundial, que representó el primer impulso para la creación del Telón de Acero que dividió las sociedades oriental y occidental, explica el cofundador.

Foto: Milan Linhart

“Pensamos que los cimientos del Telón de Acero fueron puestos en aquella época. Es paradójico que Adolf Hitler, Winston Churchill y George S. Patton lucharan en la Primera Guerra Mundial y después de veinte años repitieran la lucha en la mucho más drástica Segunda Guerra Mundial”

El público puede ver imágenes únicas que marcaron la historia checoslovaca como del Acuerdo de Múnich, con las que las potencias europeas cedieron una tercera parte de Checoslovaquia a la Alemania nazi.

Una línea telefónica directa a Moscú

A la hora de enterarse de la fundación del Museo, muchas personas donaron objetos y fotografías de la época. La mayor parte procede de la colección del fotógrafo Milan Linhart, cuyo abuelo luchó en la Primera Guerra Mundial. El objeto más valioso es el teléfono del presidente checoslovaco Gustav Husák.

Foto: Milan Linhart

“Existían solamente cinco teléfonos como este, de alta frecuencia e imposible de intervenir. Con este teléfono se comunicaba directamente con el máximo representante del régimen comunista de la Unión Soviética”, señaló Vítovec.

La muestra prosigue con la documentación relativa a la Guerra Fría que incluye imágenes de la Guerra de Vietnam, la Guerra de Corea, las sublevaciones en la República Democrática Alemana y en Hungría, así como fotografías de la ocupación de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia en 1968. Entre otros objetos exhibidos se encuentran un uniforme y una porra de un agente de policía que intervino el 17 de noviembre en la manifestación contra el régimen comunista en la Avenida Nacional en Praga, señalización fronteriza y también armas.

Václav Vítovec | Foto:  Lukáš Milota,  Český rozhlas

“En la época del Telón de Acero, que duró 42 años, un total de 268 personas murieron tiroteadas mientras intentaban cruzar ilegalmente la frontera. Por su parte, 686 soldados del servicio militar obligatorio se suicidaron. La presión psicológica era inmensa. Se trata de imágenes y documentos que dan escalofríos hasta la actualidad. Aparecen también documentos y fotografías de lugares donde era posible cruzar la frontera, especialmente de zonas donde se intercambiaban espías. El lugar más conocido es el paso fronterizo de Postupim”.

Los telones de acero que permanecen en el mundo

Foto: Milan Linhart

El Museo dispone de una sala de cine con proyección de películas y documentales de la época. Por su parte, los niños se pueden entretener con un aparato especial que servía para controlar operaciones militares y realizar escuchas de llamadas telefónicas hasta en Alaska. Una de las paredes está decorada con fotografías de personajes que contribuyeron de alguna forma a la caída del Telón de Acero, entre las que se encuentran Lech Wałęsa, Václav Havel, el papa Juan Pablo II, Ronald Reagan y Margaret Thatcher, entre otras.

Otra pared muestra las imágenes de otros “telones de acero” que permanecen en el mundo, señala el cofundador.

Foto: Milan Linhart

“Muestran que no hemos aprendido de las guerras y trabajamos en la construcción de otros telones de acero, como el que se levanta entre Palestina e Israel y Corea del Norte y del Sur. Por su parte, en Europa construimos vallas contra los inmigrantes. La gente no se ha liberado de las vallas y los telones”.

La exhibición concluye en una sala que sirve a los visitantes para reflexionar sobre lo visto.

Foto: Milan Linhart

“Invitamos a los visitantes a que reflexionen sobre sí mismos, cómo crear un mundo mejor para las futuras generaciones y evitar los errores del siglo pasado, marcado por los asesinatos y el desperdicio de recursos empleados en armas inservibles. La gente de todo el mundo nos deja mensajes. En el techo se encuentra una rosa blanca, un símbolo egipcio antiguo, adoptado más tarde por los masones, que sostiene que debajo de una rosa blanca siempre hay que decir y escribir la verdad para no enemistar al que está en el universo”.

La exhibición no muestra solamente la cara oscura de la época totalitaria, sino que presenta también aspectos positivos de aquel entonces, como son los productos checoslovacos de mayor éxito mundial: el cristal tallado, las cámaras fotográficas Flexaret, las lentes de contacto o figuras animadas como el Topito y la hormiga Ferdy.

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