La tasa de reincidencia en Chequia es una de las más altas de la UE

Un 70 % de los presos que salen de la cárcel en Chequia no logran abstenerse de actividades criminales y vuelven a la prisión. De acuerdo con expertos, lo que falta es un apoyo sistemático a su reinserción en la sociedad.

Casi tres cuartas partes de los presos que salen de las cárceles checas no logran dejar atrás el mundo criminal y hacer frente a las obligaciones del día a día. Al no lograr encontrar vivienda, trabajo o pagar sus deudas, muchos vuelven a las cárceles.

La transición a la vida normal resulta difícil también por el estigma que supone el pasado criminal. Pavel, de 55 años, ha sido encarcelado repetidamente. Durante su última estancia en la prisión, pidió ayuda a Rubikon Centrum, una organización sin ánimo de lucro.

Foto ilustrativa: 3839153,  Pixabay,  CC0 1.0 DEED

“Volver de la cárcel es muy difícil. Realmente muy muy difícil y no me extraña que la gente se rinda. Rubikon me ha ayudado mucho a que no vuelva a la prisión. He tenido problemas, sobre todo con las autoridades. Cuando uno regresa, lo tratan como un criminal, no es nada agradable”.

La tasa de reincidencia que se registra en Chequia es una de las más altas de la Unión Europea. Y a pesar de que el número de condenados se va reduciendo, las prisiones siguen llenas. De acuerdo con representantes de la justicia, el servicio penitenciario y las organizaciones no gubernamentales en el sector, lo que hace falta es ofrecer un mayor apoyo para facilitar la reinserción en la sociedad.

A Pavel le ayudó Silvie Silná, asesora profesional de Rubikon Centrum. En el marco de sus servicios, que incluyen la búsqueda de trabajo o la resolución de deudas, la organización ayuda a sus clientes a navegar las complicadas aguas del sistema social, explica Silná.

“El sistema de asistencia social es extremadamente complicado. Las distintas oficinas no están conectadas, por lo que, muchas veces, la persona se ve obligada a presentar cada mes la misma documentación, una y otra vez. No les ayudan, son recibidos más bien con desgana y menosprecio. Así que el acompañamiento a las oficinas de diferentes autoridades sirve también de apoyo psicológico”.

Foto: Filip Jandourek,  Český rozhlas

Silvie Silná le recomendó a Pavel que, una vez en libertad, no regresara a la ciudad donde había vivido anteriormente y donde había cometido los delitos, y le ayudó a encontrar un albergue. Ahora, tres años después, Pavel renta su propio apartamento y trabaja en un jardín comunitario.

Según indican las estadísticas, el caso de Pavel es más bien excepcional, para la mayoría de los presos, reintegrarse en la sociedad resulta imposible.

De acuerdo con el vicedirector del Servicio Penitenciario de la República Checa, Simon Michailidis, el apoyo que se proporciona durante el cumplimiento de la pena no sirve para mucho si la ayuda no continúa en libertad.

“El servicio penitenciario puede hacer el mejor trabajo, pero si no se ofrece una asistencia postpenitenciaria de calidad, las personas volverán a la prisión, más tarde o temprano. Es muy importante que se vean acompañadas durante las primeras semanas o meses tras ser liberadas, que reciban asistencia en temas de trabajo, endeudamiento, educación o reinserción básica.”

Foto: Kristýna Maková,  Radio Prague International

Además de ayudar a resolver la alta tasa de reincidencia, el apoyo a la reinserción podría contribuir asimismo a aliviar la saturación de las prisiones.

Otro de los posibles caminos son penas alternativas, como trabajos correccionales o arrestos domiciliarios. El año pasado fueron aprovechadas en 40 000 casos, mientras que 8 000 criminales terminaron en la cárcel.

Autores: Romana Marksová , Eva Šelepová
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