La elevada polución del aire perjudica la salud de los checos

Tras años de mejora continua se registró un brusco descenso de la calidad del aire en la República Checa. Debido a esa tendencia ha crecido el número de personas que padecen enfermedades de las vías respiratorias. Para superar ese impacto negativo es necesario cambiar la política energética y reducir el tráfico.

El medio ambiente checo registró tras el cambio del régimen político en 1989 una importante mejora. Sin embargo, las recientes estadísticas comprobaron que la calidad del aire ha empeorado de manera alarmante al alcanzar el mismo nivel de contaminación que en la época comunista.

La República Checa tiene una triste primacía en ese aspecto, ya que es el país que produce más dióxido de carbono con 12 toneladas per cápita al año.

Las consecuencias de esas estadísticas poco alentadoras se transmiten sobre todo en la salud de los checos. Aumenta el número de pacientes con enfermedades de las vías respiratorias, tales como la bronquitis.

La polución del aire tiene varios motivos. Debido a los altos precios de gas y electricidad se utilizan combustibles alternativos como carbón de poca calidad y hasta botellas plásticas rellenas de serrín y aceite de motor usado. Su combustión produce gases nocivos y partículas de polvo. Otra causa de la polución del aire es el tráfico de automóviles, sobre todo en las grandes ciudades.

La búsqueda de una solución para este problema ecológico unió a todos los partidos parlamentarios que insisten en una revisión de las leyes que propician indirectamente el crecimiento de la polución atmosférica. El ministro del Medio Ambiente checo, Petr Jan Kalas, propuso apoyar las energías renovables.

"Yo he pedido agilizar los trámites relativos a las solicitudes de todos los ciudadanos que quieren aprovechar las tecnologías de la energía renovable, tales como las placas solares, calderas de biomasa y bombas térmicas".

El ministerio del Medio Ambiente pretende imponer también la reforma fiscal ecológica que implicará pagar más a las personas que utilicen combustibles de poca calidad. Otras soluciones para hacer el aire de la República Checa más puro es reducir el número de coches e impedir el derroche de energías.

Autor: Jaroslav Smrz
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