La cafetería Ebel, un paraíso del café de Honduras en el corazón de Praga

La marca Ebel trae a los consumidores checos un selecto café desde hace 30 años. Desde 2017 ofrece únicamente el café de Honduras de Finca Jerusalén, trayendo un poco de ese paraíso tropical a la República Checa.

“Una naturaleza tan pura, una colaboración y un cultivo tan harmonioso del café no lo había visto nunca”.
Hana Lešková

A pocos pasos del famoso reloj astronómico de Praga, en un extremo del barrio judío praguense, se esconde una pequeña cafetería, una pequeña isla en la que se puede oler y sentir el aroma de la selva hondureña.

Foto: Ebel Coffee

El local lo fundó Małgorzata Ebel, que empezó a trabajar con el café en 1996 y desde 2017 colabora estrechamente con Finca Jerusalén de José Cuéllar Fajardo, ubicada en las montañas de Trinidad al oeste de Honduras. Según dice Ebel, cuando vio la finca ubicada en la naturaleza virgen y pura, le pareció un milagro y sabía que ya no hacía falta viajar más por el mundo buscando el café que quería vender en Chequia.

“Uno de los criterios era encontrar un lugar que estuviese en armonía con la naturaleza. Y esto es muy difícil. Uno, por ejemplo, puede dirigirse a los lugares que tengan certificados, puede ser Rainforest. Pero cuando llega ahí, a lo mejor, ve en medio de la finca solo un árbol. Jamás he visto algo como Finca Jerusalén, es un paraíso para los cafetos. Ahí sí que prosperan, viven en una simbiosis perfecta. Y no solo el café, sino también los pájaros, los animales… Todo es como debería ser”.

“Jamás he visto algo como Finca Jerusalén, es un paraíso para los cafetos”.
Małgorzata Ebel

Prosigue Ebel que viaja a Honduras varias veces al año, la última vez fue este enero cuando la acompañó en el viaje Hana Lešková, barista de la cafetería Ebel. “En cuanto llegamos a la cima de la selva, se me saltaron las lágrimas”, reconoce.

“Una naturaleza tan pura, una colaboración y un cultivo tan harmonioso del café no lo había visto nunca. Estar ahí fue algo que nunca olvidaré”.

Małgorzata Ebel y Hana Lešková | Foto: Martina Kutková,  Radio Prague International

Café puro con el sello de kosher

Foto: Ebel Coffee

La historia de Finca Jerusalén se remonta al año 1896, a la llegada de una familia sefardí, los antepasados de José Cuéllar Fajardo. De ahí el nombre que alude a la ciudad santa para el pueblo judío.

Considerando la ubicación de la cafetería Ebel en el barrio judío de Praga, parece todo como un cuento de hadas, prosigue Małgorzata Ebel. El café que ofrece, además, lleva en el embalaje el sello con la imagen de la Sinagoga Vieja-Nueva de Praga que indica que se trata de un café kosher, es decir, que el tostadero de Ebel, situado cerca de la ciudad de Mělník, en Bohemia Central, fue certificado por la comunidad judía de Praga.

“Creo que en los últimos años, el café selecto tiene un espacio que no había tenido nunca”.
Hana Lešková

“Cuando vino el rabino, no sabía lo que se iba a encontrar. Vino y vio una gran cantidad de sacos con café y en cada uno estaba escrito Jerusalén. Entonces, el rabino estaba encantado, muy feliz. Recibimos el certificado de tostadero kosher. Nuestro café es completamente limpio. Además, nuestra cafetería está en el barrio judío de Praga, así que todo encaja. Es casi un cuento de hadas”.

El tostadero de Ebel trabaja únicamente con el café cultivado en Finca Jerusalén y, según revela la dueña, su sueño en el futuro es ser capaz de procesar y vender toda la producción de José Cuéllar Fajardo, que es cada vez más abundante en cada cosecha. El hecho de colaborar con una sola finca, sin embargo, no significa ofrecer solo un tipo de café. En la oferta se pueden encontrar variedades Geisha, Parainema, Lempira o Noventa procesados de distintas formas, desde el café natural, pasando por el café lavado hasta el procesamiento con miel.

Foto: Ebel Coffee

“Nuestro café, por ejemplo, lo evalúa La Asociación de Cafés Especiales como uno de los mejores. Todos nuestros cafés tienen más de 90 entre 100 puntos. Creo que la mejor puntuación del mundo una vez la recibió un café Geisha de Panamá, 97 puntos. Entonces, más de 90 puntos es mucho. Se evalúa el sabor, el aroma, la forma de cultivo, la forma de procesamiento, el trabajo en la finca. Esto son los elementos que lo hacen un café selecto”.

Sostenibilidad y calidad en primer lugar

Foto: Ebel Coffee

Ebel recuerda que cuando empezó a viajar a Honduras, Finca Jerusalén fue una finca bastante pequeña que fue ganando más terrenos y, hoy en día, cuenta con una cosecha de unos seis contenedores de café de los cuales cuatro son de café selecto.

Amor al café, a la naturaleza y a la selva antigua hondureña es lo que une Trinidad con la ciudad de Praga. Además vender en Chequia el café de Finca Jerusalén, Ebel también ofrece adoptar cafetos y ayudar así a la industria del café sostenible. Porque, como dice Ebel, cualquier industria, incluida la del café, supone dañar la naturaleza, talar selvas, utilizar sustancias químicas, el uso de técnica pesada y un tratamiento, a veces, poco ético en lo que se refiere a los agricultores y trabajadores de las fincas.

“El 90% del café en el mundo es así de industrial. Simplemente, es así. El desarrollo en todos los ámbitos se dirige a la producción en masa, a grandes cantidades, cuánto más, mejor. Pero, eso no es lo que queremos, ¿verdad?”.

Foto: Ebel Coffee

A pesar de que la República Checa, históricamente, no es un país muy vinculado al café, desde los años 90 del siglo pasado está trabajando en su “cultura cafetera” y, especialmente, en los últimos diez años, ha pegado un salto muy importante en este sentido, según la revista Ekonom. Surgen nuevas cafeterías y tostaderos que se preocupan mucho por los productos que venden, confirma Hana Lešková.

“Creo que en los últimos años, el café selecto tiene un espacio que no había tenido nunca. Surgen muchas cafeterías nuevas que lo ofrecen. Y también me parece que la generación joven se preocupa por el tipo de café que consume y esto influye mucho”.

¿Café solo, filtro o “turek”?

“No hay manera de que salga mal si la materia prima es buena. Pero lo que es importante para disfrutar el café es la división del día”.
Małgorzata Ebel

Según Ebel y Lešková, lo más importante en cuanto el consumo del café es experimentar, probar e ir buscando el café perfecto de cada uno que varía según el gusto y las preferencias individuales. Es igual si se consume solo, con leche, filtrado o como “turek”, según se dice en checo, es decir, dejar que se haga el café molido con el agua hirviendo en la propia taza.

Foto: Ebel Coffee

 “No hay manera de que salga mal si la materia prima es buena. Pero lo que es importante para disfrutar el café es la división del día. El café de la mañana es distinto, el café de la tarde también, incluso el café del mediodía… Para mí, el café de mañana es un drip, café filtrado. Disfruto todo el ritual, calentar el agua, poner el filtro de papel, llenarlo con el agua caliente que sale del piquito estrecho del recipiente, oler el café… Y, después, a disfrutar. Beber el café por la mañana es lo mejor, me encanta”.

También Lešková compartió su receta para el café perfecto: “Lo más hermoso es detenerse. Da igual si es un café filtrado, un café solo o un café con leche, lo más bonito es preparármelo y sentarme con un café y un libro, por ejemplo”.

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