Hace 10 años terminó la ocupación soviética de Checoslovaquia

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Hace 10 años abandonaron la extinta Checoslovaquia los últimos soldados de las tropas de ocupación soviéticas. Estas permanecieron en el país durante casi 23 años.

La ocupación de Checoslovaquia por las tropas soviéticas tuvo lugar en agosto de 1968 cuando las unidades del Ejército Soviético y de otros países del Pacto de Varsovia arremetieron contra el movimiento democrático reformista, conocido como "Primavera de Praga". No obstante, bajo el pretexto de "proteger las conquistas del socialismo" y con el consentimiento de Praga, Moscú decidió prolongar la presencia de sus tropas en Checoslovaquia por tiempo indefinido. Su intención real era aprovechar la ubicación geográfica de Checoslovaquia para hacer frente a sus enemigos de Occidente.

Como indicara el presidente checo Václav Havel, la retirada de las tropas soviéticas fue una de las primeras tareas después de la "Revolución de Terciopelo" de 1989.

Michael Kocáb, músico y cantante checo que a principios de los años noventa entró activamente en la vida política, fue hace 10 años el principal promotor de la retirada de las tropas soviéticas del territorio checo. Kocáb valoró posteriormente el hecho de que la retirada fuera tranquila:

"Me alegra que las conversaciones y la propia retirada de las tropas soviéticas del territorio checoslovaco hayan transcurrido de manera tranquila y correcta y que hayamos logrado cerrar ese nefasto capítulo de nuestra historia con esa dosis de generosidad."

La rapidez con que los checos actuaron hace 10 años sorprendió a los ocupantes, según lo reconoció el general, Eduard Vorobiov, quien encabezó la delegación soviética en las negociaciones:

"Para mí y para mis subordinados fue una gran sorpresa, y una dura experiencia cuando, de un día para otro, nos convertimos en ocupantes, porque hasta entonces nos considerábamos "defensores del socialismo".

Checoslovaquia fue ocupada durante casi 23 años y como afirmara el presidente de la República Checa, Václav Havel, las huellas de esa ocupación quedan hasta hoy tanto en la mente de los checos como en el nivel de contaminación en que quedaron algunas regiones del país.