Fallece Čestmír Šikola, un héroe de la Segunda Guerra Mundial

Čestmír Šikola (Foto: CTK)

A los 89 años de edad, falleció el pasado 29 de febrero, el coronel Čestmír Šikola, miembro del grupo de paracaidistas Clay-Eva, que durante la Segunda Guerra Mundial estableció en el Protectorado de Bohemia y Moravia una amplia red del servicio de inteligencia y logró enviar unos 800 informes a Londres.

Čestmír Šikola (Foto: CTK)
Čestmír Šikola tenía apenas 20 años cuando fue detenido durante la ocupación nazi, en 1939. Por milagro, logró escapar y huyó a Francia, donde ingresó en el Ejército Checoslovaco del Extranjero. Posteriormente, pasó a Inglaterra.

Cuando le invitaron a participar en una “misión especial”, que consistía en penetrar en el territorio del Protectorado, unirse a los rebeldes checoslovacos y suministrar informaciones secretas a Londres, no vaciló ni un minuto, según indicó en una entrevista a Radio Praga, hace un año.

“Llegó entonces el capitán Šustr en busca de personas que desempeñaran la función de paracaidistas y telegrafistas en el territorio enemigo. Yo supe que si hubiera rechazado, habría actuado contra mi convicción y mi decisión de participar en la guerra. Pues, le dije al capitán que me apuntara a la lista, que aceptaba el puesto”, sostuvo Šikola.

“Čiky”, como solían llamar a Šikola sus amigos, pasó por un entrenamiento especial de paracaidismo y telegrafía. Como miembro del grupo Clay-Eva, irrumpió durante la noche del 12 al 13 de abril de 1944 en el territorio checo del Protectorado.

El éxito de Clay-Eva era fenomenal. Los soldados, que permanentemente se encontraban en peligro de muerte, lograron recibir y enviar centenares de informes. Informaron al Ejército en Londres, por ejemplo, sobre las fábricas que producían los cohetes V1 y V2, entre otras cosas.

Después de terminada la guerra, Čestmír Šikola se convirtió en un problema para el régimen comunista. En un proceso escenificado fue condenado a dos años de prisión y, tras salir de cárcel, pudo trabajar sólo como obrero.

Tras la Revolución de Terciopelo, en 1989, fue rehabilitado, ascendido a coronel y galardonado con una medalla al heroísmo. Sus memorias fueron recogidas en dos libros: El telegrafista del grupo Clay recuerda y No han tomado el mismo camino.