El Foro Cívico, que guio a Checoslovaquia hacia la democracia, se disolvió hace 30 años

Foto: archivo del señor Růžička

El Foro Cívico, que surgió como iniciativa de los disidentes checoslovacos durante el comunismo, se ganó un apoyo masivo en noviembre de 1989 y logró negociar una entrega de poder pacífica de manos del régimen comunista. No obstante, pronto empezaron a salir a la luz las diferencias entre sus principales líderes.

Alexandr Vondra,  Jáchym Topol,  foto: Post Bellum

Hace 30 años, el 23 de febrero de 1991, se disolvió formalmente el Foro Cívico, la agrupación política que logró unificar a los disidentes checoslovacos que se oponían al régimen comunista y ofrecer un camino hacia la democracia.

Tras guiar a Checoslovaquia hacia la transición, el foro logró triunfar en las primeras elecciones democráticas celebradas en el país tras la Revolución de Terciopelo.

Los inicios del Foro Cívico datan de los días que siguieron tras el histórico 17 de noviembre, cuando la policía del régimen comunista arremetió brutalmente contra una manifestación estudiantil pacífica en el centro de Praga.

Alexandr Vondra, entonces de 28 años de edad, acababa de ser puesto en libertad tras haber pasado varios meses en la cárcel por sus actividades en la disidencia. El político, antiguo portavoz de Carta 77 y uno de los fundadores del Foro Cívico, compartió sus recuerdos con la Radio Checa.

“El 17 de noviembre de 1989 era viernes. Con mi esposa y una amiga polaca estábamos en Albertov y, junto con los estudiantes, marchábamos hacia la avenida Národní. Allí vivimos en carne propia la brutal intervención. El sábado por la mañana, cuando más o menos nos recuperamos, empezaron las prisas. Václav Havel volvió a Praga por la noche. La fundación del Foro Cívico se inició el domingo 19 de noviembre, cuando nos reunimos en su casa. Había mucha gente y empezamos a debatir sobre el nombre del agrupamiento y a redactar el texto de la declaración introductoria”.

Petr Pithart,  foto: Sokoljan,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 4.0

El Foro Cívico fue creado esa misma noche en el teatro Činoherní klub. El antiguo primer ministro y presidente del Senado checo, Petr Pithart, recuerda el Foro Cívico como un movimiento tanto de disidentes como de no disidentes que, en base a su confianza mutua, se mantuviera unido para lograr el objetivo que se había planteado.

“El Foro Cívico fue un encuentro feliz de los disidentes con la llamada ‘área gris’, que formaban miles de personas vinculadas a Carta 77 que, por alguna razón, no habían firmado nada, pero nos habían ayudado enormemente. El Foro Cívico no fue predominantemente disidente y no hacíamos diferencias entre los disidentes y no disidentes. Sin la confianza mutua se habrían creado inmediatamente 15 partidos políticos y todos habrían querido ganarse un puesto en el Gobierno. Pero logramos mantenernos unidos, justamente gracias al hecho de que nos mantuvimos, metafóricamente, por encima del campo de juego político”.

Marián Čalfa,   foto: ČT24

La caída del régimen comunista fue, a primera vista, rápida y fácil. Los negociadores del Foro Cívico acordaron la creación de un nuevo Gobierno federal. Este contaba con un primer ministro comunista, el abogado Marián Čalfa, pero los puestos clave los ocuparon no comunistas como Václav Klaus o Jiří Dienstbier.

Václav Havel se convirtió en el candidato oficial a la presidencia y, en consecuencia, el Foro Cívico buscaba a un nuevo líder, alguien dispuesto a dirigir el grupo y representarlo frente a la ciudadanía. No obstante, sin un mandato claramente definido y sin herramientas eficientes, la fila de candidatos no era demasiado larga. Tardó algún tiempo en que encontrarse un candidato preparado para ‘sacrificarse’. Fue el periodista y disidente Jan Urban que, no obstante, acordó solo ejercer el cargo hasta las elecciones de junio de 1990.

Jan Urban,  foto: Post Bellum

Los comicios pusieron al Foro Cívico en una posición inesperada. Habían conseguido una gran victoria y junto con el movimiento eslovaco Público Contra la Violencia contaban con votos suficientes para controlar ambas cámaras de la Asamblea Federal. No obstante, tal y como prometió, Jan Urban dejó la política el día después de la declaración de los resultados y, nuevamente, nadie ansiaba convertirse en el líder del Foro Cívico.

El Foro tenía por delante una difícil decisión sobre su futuro y solo parecía haber dos posibles caminos: convertirse en un partido político tradicional o disolverse. Por un lado estaban los disidentes de Praga, quienes querían que el Foro Cívico continuara siendo un movimiento amplio sin atributos ideológicos. Del otro estaba Václav Klaus, quien consideraba que una reforma era inevitable, según contó a la Radio Checa.

“Entendí rápidamente que no era posible realizar una transformación económica aislada, hubiera sido como intentar crear una nueva China. La idea de cambiar la economía pero no la política me parecía equivocada desde el principio. Sabía que, con la misma rapidez de la transformación económica, debía suceder también la política. Y para mí esto significaba la creación de partidos políticos tradicionales. Impulsé que este cambio fuera rápido en ambos casos y creo que fue lo correcto y necesario”.

Václav Klaus en 1989,  foto: Post Bellum

Las tendencias políticas en el seno del Partido Cívico se habían convertido en demasiado divergentes y, una vez estabilizado el nuevo sistema, las diferencias llevaron a su natural desintegración. Cuatro meses después de las elecciones, el Foro Cívico eligió finalmente a su nuevo líder. Václav Klaus recibió 115 de los 167 votos.

Es difícil definir la fecha exacta de la disolución del Foro Cívico. Lo cierto es que, tras la victoria de Václav Klaus, sus seguidores empezaron a formar el Partido Cívico Democrático. Los que se identificaban más con las tendencias opuestas fundaron el Movimiento Cívico, liderado por Jiří Dienstbier. Formalmente, el Foro Cívico dejó de existir el 23 de febrero de 1991, cuando fue declarada oficialmente la creación de estas dos agrupaciones.

No cabe duda de que el Foro Cívico fue un movimiento político completamente único en la historia checa. Una agrupación que se planteó un objetivo, lo cumplió y después se disolvió. Y, a pesar de que la transición a la democracia no transcurriera de manera perfecta, el Foro Cívico contribuyó a que fuera rápida, pacífica y económicamente menos devastadora que en otros países postcomunistas.