El edificio Mánes recupera su esplendor

Mánes, foto: Barbora Kmentová

El edificio Mánes es un ícono de la arquitectura funcionalista checa. Su reciente restauración se puso como objetivo devolverle el esplendor de uno de los centros culturales más frecuentados de la capital checa. Del diseño de su interior se encargó el arquitecto checo Michal Postránecký, que compartió con Radio Praga los mayores retos del proyecto así como de su exitosa carrera en EE.UU.

Mánes, foto: Barbora Kmentová
Construido en los años treinta del siglo XX como una galería y un restaurante, el edificio funcionalista Mánes se convirtió en breve en un punto de encuentro de la élite política y artística praguense. Las espléndidas vistas al río Moldava, al Castillo de Praga, al Teatro Nacional y a la colina de Petřín, que se ofrecen de sus tres amplias terrazas, le dan un toque de exclusividad.

El edificio funcionalista fue levantado en lugar de los antiguos Molinos de Šítek (Šítkovy mlýny), conectando la Ribera de Masaryk (Masarykovo nábřeží) con la Isla Eslava (Slovanský ostrov). Tras la llegada de los comunistas al poder, el edificio fue deteriorándose hasta los años ochenta, cuando pasó por una reforma que no fue precisamente bien realizada. El edificio volvió a recuperar su esplendor en 2014 tras una restauración por más de 6 millones de euros.

Michal Postránecký, foto: Dominika Bernáthová
Actualmente, Mánes cuenta con una galería, un restaurante y una cafetería. Del diseño del interior se encargó el arquitecto checo Michal Postránecký. En entrevista a Radio Praga confesó cuál fue el mayor reto para devolver el resplandor a la joya del funcionalismo checo.

“Lo más complicado fue afrontar la complejidad del espacio, que es enorme. Son unas salas que tienen que enlazar una con otra desde el punto de vista logístico, y también para facilitar la orientación a los visitantes. Además, es un monumento histórico y los protectores de los monumentos no noshabrían perdonado ningún error. Fue un dilema por qué estrategia optar. Reconstruir Mánes es más complicado que cualquier otro restaurante, precisamente por su genius loci”.

El reto de crear un espacio más acogedor

Reconstruir un monumento de tanto valor histórico requiere una dosis de humildad, donde las ambiciones de dominar el diseño no tienen lugar, prosigue el arquitecto.

El artista Rudolf Burda con su obra, foto: Dominika Bernáthová
“Es una actitud que se debería emplear a la hora de reconstruir cualquier monumento histórico protegido. Pero esto no significa que había que conservar fielmente el estilo funcionalista. El espacio del restaurante era frío, por lo cual la gente ya no lo visitaba con tantas ganas. Tuve que enfrentarme al reto de convertirlo en un espacio más acogedor, pero respetar al mismo tiempo que es un monumento de estilo funcionalista”.

Uno de los mayores atractivos del interior de Mánes son las 18 pinturas al fresco de uno de los mayores representantes del cubismo checo, Emil Filla. Las terrazas están decoradas con las escultuas de cristal soplado del artista checo Rudolf Burda, en las que se refleja majestuosamente el panorama de la ciudad.

La huella checa en Las Vegas

Mánes, foto: Dominika Bernáthová
El arquitecto Michal Postránecký siempre anhelaba realizar grandes proyectos. Por este motivo optó por cruzar el charco y afincarse en Estados Unidos. Sin hablar apenas inglés, empezó desde cero en una compañía arquitectónica. Al cabo de unos años consiguió en 2010 ser uno de los pocos arquitectos checos en dejar una profunda huella arquitectónica en Estados Unidos: diseñar un edificio de 60 pisos en Las Vegas, explica.

“Fue un éxito que no creo repetir pronto. Desgraciadamente, la crisis nos impidió realizar el proyecto entero, el plan era construir otra torrey otro edificio más grande en cuanto al volumen. Los principios fueron bastante caóticos. Los recursos no fueron ilimitados y con la creciente crisis se recortó el presupuesto, por lo cual había que cambiar cosas sobre la marcha sin poder pensar en extravagancias como en Dubái o China, por ejemplo. No obstante, fue una experiencia espectacular.”. Michal Postránecký aconseja a los arquitectos principiantes que no dejen escapar la oportunidad, que él mismo no tuvo al principio de su carrera a causa de las dificultades causadas por el régimen.

Las terrazas de Mánes, foto: Dominika Bernáthová
“Deberían viajar al extranjero para ganar experiencia, pero que después regresen. También les aconsejaría que no se independicen demasiado temprano, que esperen al menos a los 30 años de edad. A todos les recomiendo que no tengan miedo de viajar, sea a Occidente u Oriente. Se les abrirán los ojos sobre la forma de pensar de la gente”.

El próximo gran proyecto de Michal Postránecký tendrá lugar también en la República Checa, explica. “Se trata de la construcción de un instituto, donde serán atendidos soldados con heridas graves, pero también personas que hayan sufrido una herida de cerebro que les paralice”.

Otro proyecto que el arquitecto ha puesto en marcha está vinculado con la construcción de las llamadas “smart cities”, o sea, ciudades inteligentes. Actualmente se está procesando la realización de una red social dedicada a este tipo de urbes.