El director de fotografía José Luis Alcaine presenta en Praga sus películas rodadas con Almodóvar

Extraña forma de vida

La Película, el festival de películas españolas en Chequia recibió en su 17 edición al director de fotografía José Luis Alcaine, estrechamente unido a muchas de las películas de Pedro Almodóvar.

"Parto de la idea de que es muy importante que la luz sea siempre creíble, que pueda existir”.

La presente edición del festival checo de películas españolas La Película contó con la asistencia del director de fotografía José Luis Alcaine, ganador de cinco Premios Goya a la mejor fotografía, quien presentó en la capital checa sus películas Extraña forma de vida de 2023, Madres paralelas de 2021 y La voz humana de 2020, del director Pedro Almodóvar.

El sol, la vida de una película

José Luis Alcaine en el festival La Película | Foto: Martina Kutková,  Radio Prague International

“En mi fotografía se ve siempre entrar el sol, siempre está el sol presente porque en toda mi vida ha estado el sol muy presente. Entonces, el sol entra por todas partes en esta película”, sostuvo el director de fotografía en el cine capitalino Světozor antes de la proyección de Madres paralelas, protagonizada por Penélope Cruz. Más detalles sobre su trabajo con la luz, que le trajo también el Premio al mejor director de fotografía europeo por la película Volver, reveló en entrevista a Radio Praga Internacional.

“Primero trato de dar una luz verosímil, es decir, cuando creo la luz, huyo de las luces que no existirían nunca. Si estamos en un interior, no existiría nunca una contraluz muy fuerte sobre el personaje porque no se sabría de dónde viene, pero se hace. Yo creo que el espectador no es consciente realmente de eso, pero sí le influye, inconscientemente se da cuenta de que hay cosas que están bien y cosas que están mal. No les engañamos totalmente. Yo parto de la idea de que es muy importante que la luz sea siempre creíble, que pueda existir”.

Nacido en la ciudad de Tánger y viviendo en el Mediterráneo, José Luis explicó que la luz presente en estas zonas es la que se puede contemplar en su fotografía y la que juega un papel importante en su obra, a diferencia del cine del norte de Europa como el inglés, alemán, noruego, sueco y también checo.

“Hay que tener en cuenta que el galardón, generalmente, es a la labor de toda la película".

“La siguiente cosa es que yo trato de marcar el paso del tiempo con la luz, con la angularidad de la luz, en qué ángulo entra, desde muy alto o desde muy bajo. Por ejemplo, se da una particularidad curiosa. Aparentemente, el atardecer es una luz muy floja, sin embargo, como está baja, penetra en los hogares, el sol entra muy muy profundo en las casas, entonces puede recorrer varias habitaciones. En Madres paralelas hay un plano así”.

Una sola cámara

Además de la luz, otro rasgo típico de la fotografía de José Luis Alcaine es que no hay casi nada desenfocado y una muestra de ello es el cortometraje western Extraña forma de vida, protagonizado por Ethan Hawke y Pedro Pascal. Explica José Luis que hasta la actualidad él utiliza solo una o dos cámaras porque el uso de más conduce a que se roben los planos y se creen puntos de focos igual que desenfoques, cosa que no existía antes de la aparición de la cámara digital.

José Luis Alcaine | Foto: Martina Kutková,  Radio Prague International

“Ha habido una cosa que tiene su lado bueno pero tiene su lado malo que es la aparición del digital. Su lado bueno es que se pueden hacer películas con menos dinero, la cámara es más portable, no es una cámara enorme, hay varias razones por las que está muy bien. Pero también tiene sus efectos secundarios. Uno de ellos es que ahora las cámaras cuestan muy poco, por lo tanto, tener tres o cuatro cámaras es facilísimo. Entonces no hay un punto de vista unitario porque no se sabe en qué punto de vista estamos, porque no sabe qué va a escoger el director ya que la película se hace en post producción y eso es terrible”.

El cine es como una orquesta sinfónica

Entre las decenas de películas realizadas por José Luis Alcaine destaca la Belle Époque del director Fernando Trueba, galardonada con el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1994.

“En mi fotografía se ve siempre entrar el sol, siempre está el sol presente porque en toda mi vida ha estado el sol muy presente".

Recordando el galardón, José Luis subraya la importancia de todo el equipo del rodaje y dice que las grandes películas son obras de muchos, lo cual no se tiene demasiado en cuenta. Para que una película destaque, se tienen que complementar muchos factores como la luz, los decorados, la vestimenta, la actuación, la banda sonora y el ritmo de la película. El director de fotografía compara el cine en este contexto con el teatro y las orquestas sinfónicas donde cada miembro tiene su labor.

“Hay que tener en cuenta que el galardón, generalmente, es a la labor de toda la película y, sobre todo, del director. Eso está claro y tiene su sentido. Entonces a nosotros, a los técnicos, nos pilla siempre un poquito de lado. Somos, a veces, como esos actores que dicen: ‘Pero a mí después nadie me ha llamado’. Pero bueno, eso es un problema aparte. Los premios, tal y como están instituidos en los grandes encuentros como Cannes, Venecia, San Sebastián, lo que se prima son a los actores y a los directores porque son los que a través de los años más se han puesto en valor”.

El legado de los fotógrafos y la pelea del Padrino

Cuenta José Luis que además de la luz, como director de fotografía también puede influir en la puesta del encuadre de la película, dependiendo del director, y precisamente el encuadre es algo que les otorgaba a los fotógrafos un papel más o menos importante en la historia mundial del cine en la que él mismo continúa.

“Hay una historia que no se ha contado nunca y es que hay una época del cine norteamericano y es muy importante porque es la época de las mejores películas del cine norteamericano, los años 40, 50, 60, 70, en que los directores de fotografía encuadraban las películas. No eran los directores los que encuadraban las películas, sino los directores de fotografía. Y eso no se ha contado nunca”.

Básicamente, prosigue José Luis Alcaine, el poder del fotógrafo en el encuadre dependía de la experiencia cinematográfica del director de la película en comparación con la del director de fotografía. Un caso muy ejemplar se dio durante el rodaje del Padrino cuando se encontraron Ford Coppola, que hasta entonces había rodado muy poco, y el ya bastante famoso Gordon Willis. Conocedores del libro El cine según Hitchcock donde queda patente que el encuadre es muy importante para el relato, los dos creadores del Padrino casi se matan durante el rodaje.

“Entonces Ford Coppola llega al Padrino y quiere regir los encuadres y choca con Gordon Willis. Entonces es famoso que el primer Padrino rodado por ellos dos, se llevaban a matar. Gordon Willis se salía casi siempre con la suya. El Padrino está prácticamente planificada en los encuadres por Gordon Willis. No se dice tampoco. En el último día del rodaje, Ford Coppola cogió el micrófono y dijo: ‘Jamás voy a volver hacer una película con Gordon Willis’. Y entonces Gordon Willis fue, cogió el micrófono él y dijo: ‘Yo tampoco voy a hacer ninguna película con Ford Coppola, me parece un tipo engreído y que cuesta mucho trabajo que acepte las cosas que son claras’”.

"Una de las cosas que se debe de buscar es la pasión porque la pasión es lo que te mantiene mejor en forma y mejor en vida”.

Prosigue José Luis Alcaine que en la propia película del Padrino luego aparece una frase que tiene su gracia si uno conoce los trasfondos de uno de los mayores éxitos del cine que se vinculan a cómo la producción convencía a Willis para volver a colaborar con Coppola en el Padrino 2.

“Entonces hay una frase del Padrino que tiene su gracia y que dice: ‘Le voy a hacer una oferta que no va a poder usted rechazar’. Y, entonces, la producción le dice a Gordon Willis: ‘Le voy a hacer una oferta que no va a poder usted rechazar. Le doy el 1% de los beneficios’. Era una monstruosidad, era un capitalazo. Entonces, Gordon Willis dice: ‘Entonces no la puedo rechazar’, porque era, de repente, convertirlo en rico”.

Concluye el director de fotografía que, desde su punto de vista, lo más importante en la vida, no solo en la cinematográfica, es la pasión por las cosas que uno hace. “Es que cuando estás apasionado por lo que sea y luego es una cosa creativa, evidentemente tu pasión sigue. Y una de las cosas que se debe de buscar es la pasión porque la pasión es lo que te mantiene mejor en forma y mejor en vida”, dice.

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