El confinamiento provoca un aumento de depresiones y adicciones digitales en los jóvenes

Los centros de tratamiento de adicciones registran un brusco incremento de niños y adolescentes que presentan síntomas de depresión, ansiedad y dependencia de los dispositivos electrónicos.

El aislamiento social y la falta de actividades de ocio provocan que cada vez más jóvenes padezcan problemas psicológicos. Por su parte, mucho tiempo libre en casa apega a los niños a las pantallas de computadoras y dispositivos móviles. Muchas horas de actividad digital pueden desembocar en conductas adictivas. La psicóloga infantil Jitka Havlová reporta que su consulta está repleta durante la pandemia.

Foto ilustrativa: Alexandra Koch,  Pixabay,  CC0

“El número aumenta desde el primer confinamiento en marzo del año pasado. Vienen especialmente adolescentes de entre 12 y 18 años de edad que presentan problemas como estados de ansiedad y depresión, intentos de autolesión, de suicidio o amenazas de suicidio, que surgen por el estrés y traumas que vienen de largo”.

La ausencia de contacto social directo es uno de los mayores problemas, que se agrava con cada semana de confinamiento, prosigue Havlová.

“Independientemente de las redes sociales, por las que se sienten atraídos, los niños necesitan contactos reales. Si se tratara solamente de medio año, pero ya hace un año y los niños se sienten agotados. Incluso los que llevaban bien esta situación anteriormente. De ahí, surgen estados de depresión, ansiedad y desesperanza, entre otros. Esto ocurre especialmente en familias disfuncionales”.

Foto ilustrativa: Lenka Žižková

Para tratar estos síntomas, los psicólogos inicialmente analizan la situación de cada individuo y determinan las prioridades para aplicar la terapia correcta, explica la psicóloga.

“Como tratamiento usamos la farmacoterapia, la psicoterapia y los niños conversan casi a diario con los psicólogos. Aplicamos también terapias en grupo y la arteterapia. Desafortunadamente, ahora no podemos desarrollar la popular musicoterapia, porque está prohibido cantar. A los pacientes les da pena, siempre me preguntan cuándo vamos a cantar y tocar la guitarra, pero no se puede. Aplicamos al menos terapias anteriores para llevarlos a un estado psicológico más estable”.

“Apartarlos de las pantallas es cada vez más difícil”

Uno de los problemas cada vez más palpitantes en los jóvenes es la adicción a los dispositivos electrónicos con los que navegan por redes sociales y juegan a videojuegos. Anna se enfrenta a este problema con sus hijos de 5 y 8 años de edad. Despegarlos de las pantallas de sus dispositivos móviles resulta cada vez más difícil. Sus hijos incluso dejaron de disfrutar de la lectura de cuentos en la cama que su madre practica regularmente.

Foto: Patrice_Audet / Pixabay CC0

“Tengo la impresión de que no se dedican a otra cosa. Apartarlos del juego significa superar una resistencia activa. En cuanto a la lectura, es necesario convertirla en un ritual. En ese momento los chicos saben que los teléfonos están apartados y que la única opción alternativa sería dormir, así que me escuchan cuando leo cuentos. No obstante, siempre y cuando el móvil sea una opción, otra actividad no les interesa”, lamenta Anna.

Evitar y combatir la adicción a dispositivos móviles es una tarea difícil. La clave es que los padres pasen con sus hijos el máximo tiempo posible, apunta la psicóloga Havlová.

“Es obvio que los padres no tienen mucho tiempo, regresan de sus trabajos por la tarde, el control es bajo y los niños pueden pasar mucho tiempo con sus dispositivos, siempre y cuando los padres no se los bloqueen de alguna forma. Ahora que los niños no pueden dedicarse a sus actividades extraescolares ni ir a las montañas, es importante al menos llevarlos de paseo donde se pueda, ya que las opciones de salir ahora están limitadas, y conversar con ellos”.

Los especialistas coinciden en que para evitar el riesgo de padecer una adicción hay que organizar una rutina diaria regular. Jitka Havlová atiende, asimismo, llamadas de padres preocupados por sus niños que no quieren compartir con ellos sus problemas. La psicóloga sostiene que es una cuestión de falta de confianza en la familia que se puede resolver con una comunicación frecuente.

La comunicación es la clave

“Lo primordial es hablar con nuestros hijos. Si no hablamos con nuestros hijos durante varios años y luego pasa algo, el niño no quiere contar qué le está pasando. En esta época es muy importante conversar con ellos sobre sus preocupaciones, sobre esta época de confinamiento, y sobre todo lo que surja. Los padres también pueden jugar con sus hijos a juegos de mesa y llevarlos a pasear a la naturaleza para correr y jugar, por ejemplo, a geocaching, que es una actividad divertida”.

El aumento de personas adictas prolonga el tiempo de espera para someterse a un tratamiento. Las clínicas registran asimismo el incremento de personas adictas al alcohol, los medicamentos y a otras sustancias. Aunque muchos centros prolongaron su horario de atención al cliente, al mismo tiempo se enfrentan a la falta de personal, debido a las cuarentenas o a la necesidad de trasladar a sus empleados a las unidades de cuidados intensivos de los pacientes con COVID-19.

Autores: Dominika Bernáthová , Ivana Bernáthová
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