Disminuye número de escuchas telefónicas policiales en el país

El número de escuchas telefónicas policiales disminuyó significativamente el año pasado en la República Checa. Según el ministro del Interior, Ivan Langer, es una prueba de que el trabajo de la Policía mejora constantemente.

El número de escuchas telefónicas realizadas por la Policía checa el año pasado se redujo en un 28 por ciento con respecto al año anterior. Mientras que en 2006, los policías interceptaron 7672 líneas telefónicas, en 2007, fueron sólo 5491. Así se desprende de un análisis publicado este miércoles por el Ministerio del Interior.

El ministro Ivan Langer valoró positivamente los resultados del estudio e indicó que es una prueba de que el trabajo de la Policía se vuelve cada vez más efectivo. El ex ministro del sector, František Bublan, no comparte tal opinión.

“Estas cifras nunca han sido decisivas para mí. Me da igual cuántas escuchas telefónicas se hicieron. Lo importante es cuántos casos criminales fueron resueltos. Éste debería ser el criterio para medir la efectividad del trabajo de la Policía”, señaló Bublan.

Del análisis asimismo se desprende que el 64 por ciento de las escuchas realizadas llevó directamente a la identificación de los infractores, otro 16 por ciento ayudó a revelar a sus cómplices. El mayor número de escuchas, alrededor del 30 por ciento, estuvieron relacionadas con delitos por drogas.

Mirek Topolánek e Ivan Langer (Foto: CTK)
El ministro del Interior, Ivan Langer, no ocultó que la reducción del número de escuchas policiales ha sido una de sus prioridades. Sin embargo, advirtió que siempre existe el peligro de fuga de información. Por eso, introdujo hace un año una serie de medidas que hicieron más transparente el uso de las escuchas y redujeron el número de personas que tenían acceso a las mismas.

El abundante uso de las escuchas telefónicas policiales legales fue criticado anteriormente por el presidente Václav Klaus. En 2004, el mandatario solicitó al entonces ministro del Interior, František Bublan, que destituya al jefe de la Policía, Jiří Kolář, quien llegó a afirmar que “una persona honesta no debería temer a que le escuchen sus llamadas”.