Bedřich Smetana: el compositor que venció la sordera

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Vyšehrad es el primer poema sinfónico del ciclo Mi patria de Bedřich Smetana. El autor apuntó en la partitura una dolorosa nota: “Compuesta en estado de enfermedad de oído”.

La vista de Vyšehrad, foto: Irina Ručkina

El poema sinfónico Vyšehrad comienza con el sonido de un arpa medieval del artista popular Lumír, que pasa a la descripción de un castillo robusto que se alza sobre el río. La cadencia musical introduce un carácter de época antigua. La obra celebra el símbolo de la fundación del Estado checo y su pasado místico. Vyšehrad, hoy un punto de encuentro para rendir homenaje en Praga, representó la primera sede de monarcas, según dice la leyenda.

En el lugar domina una iglesia pseudogótica situada en la cumbre de una roca monumental sobre el río Moldava. Smetana aprovechó ese tema en Mi patria en total tres veces: Primero, en la parte de Vyšehrad, segundo, al final de la parte del Moldava y, tercero, en Blaník, al final y en combinación con un coro husita.

El propio autor dijo sobre la composición lo siguiente: “Las arpas de los profetas comienzan; desde su canto sobre los acontecimientos en Vyšehrad, pasando por la fama, el brillo, los torneos y las luchas, hasta la decadencia y las ruinas. La composición termina en tono elegíaco”.

Bedřich Smetana (1857), foto: public domain

Según las palabras de Smetana el motivo inicial, interpretado por las arpas, surgió en la noche fatal del 20 de octubre de 1874, cuando quedó sordo. Debido a ello tuvo que abandonar el puesto de jefe de orquesta en el Teatro Temporal, el actual Teatro Nacional.

Pese a ello, a mediados de noviembre de 1847 terminó Vyšehrad, y tres semanas más tarde también la parte titulada Moldava, mientras que Šárka fue finalizada en febrero de 1875. Las primeras dos composiciones pronto fueron puestas en escena.

Vyšehrad fue estrenado el 14 de marzo de 1875, pero Smetana ya no pudo escuchar su obra. “Vyšehrad, mi poema sinfónico, se tocó hoy en un concierto filarmónico, y luego incluso tuvieron que repetirlo. Aunque he estado en la galería, no he oído absolutamente nada”, apuntó ese mismo día.

Una sintonía famosa

Poca gente sabe cuánto tiempo se escucha esta sintonía en la Radiodifusión Checoslovaca en su versión original para arpa. Por primera vez se pudo oír el día de la fiesta nacional, el 28 de octubre, de 1933. Varios días después, el 10 de diciembre del mismo año, fue inaugurado solemnemente el edificio actual de la radio con sede en la calle Vinohradská de Praga. Es decir, que se trata de la sintonía radiofónica más vieja checoslovaca y, tal vez, la sintonía más vieja a nivel mundial.

Levantamiento de Praga, foto: archivo de ČRo

Esta sintonía acompañaba las transmisiones radiofónicas aquellos días que marcaron la historia. Recordemos el año 1938, cuando fue aprobada por las potencias mundiales la ocupación nazi de Checoslovaquia; el año 1945 y el Levantamiento de Praga contra los nazis; el 1948 cuando se produjo el golpe comunista; así como el año 1968 durante la ocupación de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia

La repetición monótona llamaba a toda la nación a escuchar los receptores radiofónicos y las declaraciones históricas más importantes. Sirvió de sintonía  para la estación Praga, que era entonces la Radiodifusión Checoslovaca 1.

Mi patria: la composición icónica de cambios históricos

La Orquesta Filarmónica Checa, que surgió 14 años después de la primera realización en coro de Mi patria, tocó la composición entera en un concierto realizado en la fábrica de cerveza de Smíchov en el año 1901.

Václav Talich, foto: Supraphon

El director en jefe, Václav Talich, la escogió también para la primera transmisión en vivo de la Orquesta Filarmónica en el año 1925. Más tarde, durante la ocupación nazi, Talich interpretaba Mi patria para reforzar el orgullo patriota. Lo curioso es que los líderes ocupantes le hubieran permitido introducir la pieza en los programas de los conciertos, después de que se atreviera a presentarla siendo invitado con la orquesta a Berlín y Dresde por el ministro de Propaganda del Tercer Reich, Joseph Goebbels.

Cinco años más tarde, optó por interpretar Mi patria también Rafael Kubelík para celebrar las primeras elecciones libres de después de la guerra. Esa situación extraordinaria la repitió el legendario director unos decenios más tarde, cuando presentó Mi patria tras la caída del Telón de Acero a comienzos del festival Primavera de Praga de 1990. Se trató del primer concierto de Kubelík tras su regreso triunfal de la emigración, que duró 41 años.

author: Roman Casado
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