40 años de Amadeus

Amadeus
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Para celebrar el 40 aniversario del rodaje de la famosa película de Miloš Forman, que se efectuó en 1983 en varias ciudades de la entonces Checoslovaquia, el Museo de arte contemporáneo Dox exhibió la versión original de Amadeus luego de una breve pero imperdible charla entre algunos de sus productores e intérpretes que, en diálogo exclusivo con Radio Praga Internacional, contaron por qué aquel rodaje significó mucho más que, simplemente, filmar una película.

Los productores Bertil Ohlsson y Paul Zaentz | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Hay obras de arte que, cuanto más famosas se vuelven, más historias parecen acumular. Y eso mismo sucede con la inolvidable Amadeus de Miloš Forman que acaba de cumplir nada menos que cuarenta años. Para homenajear, una vez más, a la película ganadora de ocho premios Óscar, el museo de arte contemporáneo Dox proyectó, el viernes pasado, la versión original de su director en un auditorio que exhibía, además, el emblemático vestuario de la película. Y, como si eso fuera poco, organizó también una breve charla con algunas de las personalidades que, junto al genial director checo, hicieron posible la existencia de Amadeus, como es el caso del productor Paul Zaentz, quien también trabajó en la adaptación cinematográfica de La insoportable levedad del ser.

Amadeus 40 | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Fue la primera vez que trabajé con Miloš Forman y también la primera vez que trabajé en una película de principio a fin, fue una experiencia increíble ver el trabajo de Miloš. El equipo de rodaje era en un 95% checo. Casi siempre cuando las películas estadounidenses van a algún lado traen a todo el equipo de Estados Unidos o Inglaterra, pero no aquí, porque Miloš estaba dirigiendo y fue muy sorprendente vivir con ese gobierno comunista durante nueve meses, mirando, hablando con la gente sobre lo que estaba pasando en sus vidas. Fue más que hacer solo una película”.

Charla antes de la proyección | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Paul es sobrino del productor Saul Zaentz (1921-2014), quien, junto a Miloš Forman, eligió Praga como locación de Amadeus, entre otros motivos, porque casi había quedado indemne de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, muchas veces dijeron que todo lo que tuvieron que hacer fue quitar un par de carteles y cables y enseguida la ciudad histórica de Praga logró adaptarse perfectamente a las condiciones que requería un escenario del siglo 18.

Síndrome de Estocolmo

Por su parte, Bertil Ohlsson, el productor ejecutivo de origen sueco de Amadeus revela que, si bien había conocido a Miloš Forman algunos años antes en el Festival de Cine de Cannes, la causa por la que empezó a tener cada vez más vínculo con el director checo remite a una anécdota muy curiosa.

“Un distribuidor de Alemania que no había comprado la película subió corriendo las escaleras hasta la oficina de uno de los representantes legales para decir que quería comprarla”.
Bertil Ohlsson

“Él comenzó a salir con una actriz sueca llamada Libby Anderson, con la que terminó teniendo una historia de amor. Ambos se fueron a Estocolmo y él se quedó allí varios meses. Por eso, llegamos a conocernos bastante bien y solíamos jugar juntos al tenis. Pero un día Miloš me llamó de la nada y me dijo que estaba haciendo una muy buena película y quería que conociera al productor que estaba viajando a Suecia, ahí empezó mi relación con Saul Zaentz. Una noche en la que salimos a cenar los tres juntos en Londres, Miloš me preguntó si quería ser el productor ejecutivo de Amadeus. Me mordí la lengua y traté de esperar ocho segundos hasta que dije ‘sí, me encantaría hacerlo’. Y así fue como empezó mi relación con esta película”.

Es probable que Amadeus sea la obra más unánimemente reconocida dentro de una cinematografía tan destacada como la de Miloš Forman. Sin embargo, como suele suceder en esos casos, Paul Zaentz, que, entre otras tareas, estuvo a cargo de controlar el presupuesto del film y supervisar viajes y alojamientos, reconoce que él no se imaginaba semejante repercusión.

Miloš Forman rodando la película Amadeus | Foto: Warner Bros.

Recuerdo que muchos de mis amigos de Estados Unidos la noche antes del estreno estaban muy preocupados porque habíamos gastado doce millones de dólares en la película y quizás nadie iría a verla en Estados Unidos. Yo dije que estaba bastante seguro que compensaríamos con Europa y no importaba tanto lo que pasara en Estados Unidos. Pero, luego, simplemente explotó”.

Bertil Ohlsson coincide en que es muy difícil anticipar lo que puede llegar a pasar con una película cuando uno está tan involucrado en el día a día. De todos modos, él asegura que sí fue capaz de vislumbrar un poco en lo que se convertiría y aclara que no fue por intuición, sino por un claro indicio que, en su opinión, no podía pasar desapercibido.

“Supe que sería un éxito el día que tuvimos una proyección en San Francisco para todas las distribuidoras extranjeras que habían adquirido la película y un distribuidor de Alemania, que aun no había comprado la película, apenas volvieron a encenderse las luces del cine, subió corriendo las escaleras hasta la oficina de uno de los representantes legales para decir que quería comprarla. El hecho de que esa fuera la reacción de un distribuidor que se supone que sabe lo que va a funcionar en los cines me resultó suficiente para saber que estábamos en el camino correcto”.

El cuento de la criada

“Nunca he tenido en el cine, la televisión ni en ningún otro sitio un director que trabajase tan profundamente conmigo como lo hizo Miloš Forman en cada momento”.
Cynthia Nixon

Durante la charla previa a la proyección de la película, moderada por Daniela Retková quien, además de trabajar como coordinadora de contenidos del museo Dox, se desempeñó como intérprete de Amadeus, más de un desprevenido se habrá asombrado al ver a la actriz Cynthia Nixon, muy conocida, sobre todo, por su papel de Miranda Hobbes en la famosa serie Sex and the City. Lo cierto es que, con apenas dieciséis años, ella fue quien interpretó a un personaje de Amadeus que, si bien no aparece tanto tiempo en pantalla, termina teniendo mucha relevancia: Lorl, la criada que contrata Salieri para estar al tanto del trabajo de su archirrival.

“Creo que lo que más recuerdo es a Miloš Forman me hizo hacer el casting muchas, muchas veces y en cada una trabajó conmigo muy cuidadosamente y luego durante el rodaje también trabajó muchísimo conmigo, yo necesitaba ser cada vez más emocional: asustada y mortificada, nerviosa, tímida y preocupada y, a pesar de que actúo hace mucho tiempo, nunca he tenido en el cine, la televisión ni en ningún otro sitio un director que trabajase tan profundamente conmigo como lo hizo Miloš en cada momento y obviamente no solo me pasó a mí sino a cada una de las personas en la película. Y creo que se nota”.

La actriz Cynthia Nixon | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Tal como cuenta Cynthia Nixon es realmente impactante ver el cóctel de emociones que, siendo tan joven, logró impregnarle a su personaje. No solo a lo largo de la crisis nerviosa que experimenta un abatido Mozart haciendo frente a todos los encargos, sino incluso luego de la muerte del compositor, cuyo entierro se filmó nada menos que en el cementerio de Bohnice.
Por otro lado, la premiada actriz y gran defensora del matrimonio igualitario afirma que ese papel significó para ella viajar por primera vez a Europa. En ese sentido, recuerda el fuerte contraste que sintió entre la belleza arquitectónica de Praga y el profundo miedo que percibía entre los checos.

“Me encantaron los colores de los edificios: el rosa, el amarillo y el azul y el verde, toda la arquitectura y las callecitas serpenteantes. Pero sí: la gente tenía mucho miedo y voy a contar una pequeña historia: yo iba y venía, pero uno de los hombres del equipo, el responsable de la iluminación de quien acabo de ver su nombre en los créditos, estuvo unos seis meses y las mismas mujeres limpiaban los cuartos de hospedaje todos los días, entonces nos hacíamos amigos y, al final de cada semana, queríamos darles propina. Y sé que él quería darle dinero a una de esas señoras y ella se largó a llorar y le pidió que dejara de darle dinero porque no le dejaban quedárselo: ‘no me puedo ir del edificio con esto, deja de darme esta generosa propina que es una forma de tirarla’. Entonces él juntó a varias personas del equipo y cada uno averiguó el nombre de sus respectivas asistentes y él se juntó afuera con la que se había puesto a llorar y le dio el dinero para todas. Eso es un claro ejemplo de que, si bien no podíamos ni siquiera ver el nivel de terror con el que la gente vivía aquí, sí tuvimos, al menos, esos atisbos”.

Aunque no se trate de ninguna certeza técnica, no sería tan desatinado creer que la suma de esas circunstancias tan particulares del detrás de escena de la película contribuyó también a consolidar el extraordinario aura de Amadeus. Ese aura que hoy, a cuarenta años, parece tan inoxidable y, al mismo tiempo, tan cercano como aquellas resonantes carcajadas con las que el actor Tom Hulce logró encarnar una parte esencial de Mozart.