“Yo sé que Trump nos va a pasar la factura, pero es preferible: nada funciona en Venezuela”
Una venezolana radicada hace años en Praga, un entrenador que se siente más venezolano que checo y la escultora del monumento a Nicholas Winton en la Estación Central cuentan cómo vivieron la noticia del sábado y qué esperan del futuro.
“Para mí, personalmente, lo que pasó fue como un milagro, no lo podía creer”.
Flor Kent
Aunque lleva más de tres décadas radicada en Londres, la artista venezolana Flor Kent mantiene un lazo profundo con Praga, ciudad que visita con frecuencia porque ahí se alza, además, su emblemática escultura dedicada a Nicholas Winton en la plataforma 1 de la Estación Central de Trenes (Hlavní nádraží). Consultada por Radio Praga Internacional tras lo ocurrido el sábado, Flor recuerda que, hace unos veinticinco años, decidió convertirse en activista de la comunidad venezolana para alertar al mundo sobre la crisis que atraviesa su país desde la llegada de Hugo Chávez al poder. Sin embargo, admite que, pese al enorme esfuerzo que se hizo, los resultados nunca estuvieron a la altura de lo que esperaban.
“Ignorados, siempre ignorados, por más que se trató de llamar la atención, y, realmente, a través de estos años, aunque nunca perdimos la iniciativa de seguir luchando, tuvimos que aceptar que era muy difícil salir de este problema. Y cuando este sábado en la mañana, muy temprano, veo que de verdad finalmente los americanos entraron en Venezuela, atacaron o extrajeron a Maduro, para mí, personalmente, fue un momento como de milagro, no lo podía creer”.
Alegría con un dejo de tristeza
Esa sensación de asombro, explica Flor Kent, terminó imponiéndose incluso cuando ya existían indicios de que algo así podía llegar a ocurrir. Recuerda que, en los últimos años, hubo varios intentos por persuadir a Nicolás Maduro de que abandonara el poder por su propia voluntad, incluso con la opción de exiliarse en Turquía, aunque él se encargó de desestimar todas esas propuestas.
“Y veo que muchos, muchos venezolanos sienten lo mismo. Esa alegría con un poco de tristeza de ver lo que se perdió o porque también estamos un poquito, bueno, estamos con las ruinas del país. Y ni siquiera se han ido. Y eso viene al segundo punto que quiero traer: y es que, aunque Maduro, la cabeza, ya no está, realmente él no es el que manejaba todo. Hay cuatro personas que se han dividido el poder, que son muy fuertes y una de ellas es la persona que ahora está a la cabeza de la presidencia. Y los otros tres que se han dividido los poderes y ni siquiera ellos contribuyen entre ellos. Cada uno tiene su campo y son gente muy fuerte y muy mala. Mala y fuerte. Pero se cree, y eso es una creencia general porque casi todos los venezolanos con quienes hablo estamos muy optimistas, pero sabemos que esto va a ir por pasos. Y el primer paso es dejar a esta mujer que siga administrando, que no haya un vacío. Tenemos la idea de que ella está totalmente bajo el mando de Trump en este momento, no creemos que se atreva a desafiarlo. Y va a tener que hacer lo que le digan”.
Es decir que aunque, en su opinión, el optimismo se impone en este momento en la mayoría de los venezolanos, Flor tiene en claro que lo más posible es que se trate más bien de un largo proceso, por lo que es consciente de que la situación en su país no va a mejorar de la noche a la mañana.
“Tenemos que aceptar que no existe una salida fácil. De sacar a los actores malos y de repente poner, por ejemplo, a María Corina Machado o al presidente electo. Porque eso no va a funcionar: ellos no están preparados para, de un día para el otro, tomar las riendas de un país que todavía tiene a los militares chavistas, que todavía tiene parte de su seguridad y de la propaganda chavista. Así que va a ser un proceso, poco a poco, esperemos que no tarde más de tres meses. Ya esperamos tantos años que podemos esperar un poco y no dejar que se caiga el país completamente. Porque la gente tiene que vivir: necesita electricidad, agua, tienen que tener paz en la calle, aunque ya empezaron a someter a los civiles, a registrarlos, una cantidad de cosas. Están agrediendo, pero la gente está cuidándose. Están siendo sigilosos, están tratando de no alborotar la situación porque queremos una transición pacífica y sin sangre”.
El gran objetivo es, a su modo de ver, empezar a construir un país pacífico y democrático al que quieran regresar los millones de venezolanos que se fueron. Y ella revela que, con tal de lograrlo, está dispuesta a pagar el precio que sea. Por otro lado, Flor expresa su descontento con algunas personas que hoy abordan el tema, pero que, durante mucho tiempo, no se preocuparon por averiguar qué pasaba en su país.
“Esa gente que nunca se molestó en saber, en ayudar ni en oírnos. Y ahora están dando sus opiniones y sus propagandas, sin saber ni dónde queda Venezuela. Pero el pueblo venezolano sabe, sabe muy bien. Y si hay que escoger, yo creo que, aunque suene un poco contradictorio, preferimos estar bajo otra persona, así sea un extranjero. Confiamos más en estar bajo Trump que con esta gente que nos destruyó, que mató a la juventud. Así que vamos a tener que esperar. También está la gente que dice que lo que quieren es el petróleo, que todo es un interés. Bueno, el planeta funciona así. Y realmente Venezuela le debe bastante a los Estados Unidos, especialmente desde que Chávez tomó el poder y desapropió, no cumplió contratos, hizo un desastre. Y yo sé que Trump y su gobierno nos van a pasar la factura. Pero qué vamos a hacer, es preferible: no hay infraestructura que funcione como debe funcionar en Venezuela”.
Mientras tanto, afirma Flor Kent que lo que espera con suma ansiedad es que se lleve a cabo, cuanto antes, lo que ella considera la gran pioridad en este momento.
“Lo primero que tienen que hacer es liberar a toda la gente inocente: profesores, estudiantes, abogados… No hay ni hubo razón ni método para meter a esa gente en la cárcel más cruel de Latinoamérica, que se llama El Helicoide”.
Una extracción quirúrgica
“El sentimiento es de incertidumbre y desconcierto. Hay muchas dudas, aunque, de alguna forma, también hay cierta esperanza”.
Yojhanna Villahermosa
Con varios años ya viviendo en Chequia, Yojhanna Villahermosa comparte parte del optimismo de Flor Kent, aunque al mismo tiempo reconoce que siente incertidumbre e incluso también algunas dudas por lo ocurrido en la madrugada del 3 de enero.
“Acá, apenas desperté, pues, con los videos que me llegaron de familiares y conocidos, de personas que viven en la zona adyacente a Caracas, por supuesto súper aterrada por la situación, porque ya cuando Estados Unidos decide ingresar a un país, pues, ellos son muy agresivos. Y, bueno, en este caso, gracias a Dios, pues, la extracción fue prácticamente quirúrgica y estaba enfocada en la figura principal, el presidente”.
En su caso personal, dice que lo que siente es mucho desconcierto y asegura que lo que menos quieren los venezolanos es que se desate una guerra o haya más ataques a Venezuela en el intento por acabar con el gobierno de Nicolás Maduro, que, en su opinión, aún está cimentado en la política venezolana.
“Bueno, ese es el sentimiento, pues, de incertidumbre, de desconcierto. Hay muchas dudas. Aunque, de alguna forma, también hay cierta esperanza porque la situación económica, social y sanitaria de Venezuela también es crítica y ha sido crítica durante muchos años y cada vez va empeorando”.
“La gente está más aliviada porque, al menos, algo se movió, pero la gran parte de la mafia sigue ahí en el poder”.
Tomáš Remsa
En ese sentido, asegura que esta intervención y el hecho de que Estados Unidos decida hacer uso de sus recursos para hacer de Venezuela un país desarrollado no deja de generar fuertes expectativas, aunque ella misma reconoce que, hasta el momento, se trata solo de una hipótesis y, por supuesto, de un enorme deseo por parte del pueblo venezolano.
“O sea, en el transcurso del tiempo se verá si es cierto o no. Si estaremos en mejores condiciones, que es lo que todos anhelamos, o en peores condiciones. De igual manera, ahora existe la esperanza de un cambio para mejor. Y en eso estamos enfocados”.
Aunque nació en Chequia, su pareja, el entrenador Tomáš Remsa, también está profundamente atento a lo que ocurre en Venezuela. Llegó por turismo, para quedarse apenas diez días, y terminó viviendo allí 27 años. Volvió a Chequia en 2018, empujado por la situación del país, pero después de haber pasado la mayor parte de su vida en Latinoamérica, hoy asegura que se siente más venezolano que checo.
“La gente está más aliviada porque algo se movió, por lo menos, pero la gran parte de la mafia sigue ahí en el poder, entonces todo el mundo está en espera a ver qué es lo que va a pasar”.










