“En Venezuela hasta los perros se convirtieron en presos políticos”

Rodrigo Blanco Calderón

Tras mantener un cálido encuentro con el público local en el marco de la Feria del Libro de Praga, el escritor venezolano Rodrigo Blanco Calderón revela en esta entrevista sus impresiones sobre la capital checa, su mirada sobre la detención de Nicolás Maduro y la impactante investigación detrás de Simpatía, la novela que encontró en la realidad de los perros abandonados durante el éxodo venezolano una imagen tan devastadora como novedosa de la crisis de su país.

El autor lee un fragmento de su libro durante la presentación junto a su traductor | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

La literatura siempre ha tenido buen olfato para los perros y, a lo largo de la historia, muchos canes se han ganado un lugar de privilegio: desde Argos, el perro de Ulises que fue el primero en reconocer al héroe en su regreso a Ítaca, hasta Karenin, de La insoportable levedad del ser de Kundera, cuya fidelidad y entrega contrastan con la fragilidad emocional de los demás protagonistas. Sin embargo, en la narrativa reciente pocas novelas han dejado una huella tan potente como Simpatía, de Rodrigo Blanco Calderón, que consigue un gesto profundamente literario: mostrar, a través de los perros y de su abandono masivo durante el éxodo venezolano, una cara menos explorada de la tan narrada crisis de ese país, tal como confirma el escritor, uno de los invitados más destacados de la Feria del Libro de Praga.

“Hubo un caso donde a un perro se lo torturó, se lo grabó, y se le envió el video de la tortura del perro al emigrante”.

“Yo soy un loco por los perros, siempre me han gustado. Al principio, como cualquier niño que ha tenido perros y le gustan los perros, pero mi relación y amor por los perros que ha ido madurando, el proceso de maduración mío como persona ha marchado en paralelo a cómo ha cambiado mi relación con los perros, de cómo los he ido entendiendo cada vez más como unos compañeros y unos espejos del ser humano. Entonces, sí, yo soy un loco por los perros, de chiquito tuve perros y tengo un perro ahora. La vida sin perros para mí me parece una vida miserable”.

Perros e hijos de perra

Simpatía,  Rodrigo Blanco Calderón,  en la traducción de Vít Kazmar | Foto: editorial Odeon

En sintonía con esa idea de madurez, Rodrigo explica que, aunque durante casi toda su vida en Caracas su familia tuvo perros, recién desde que se instaló en Málaga, hace ya unos siete años, siente con su actual perrita una responsabilidad absoluta, experiencia que transformó su vida cotidiana en base a su cuidado. Lo curioso es que parte de ese vínculo ya se había anticipado en la profunda dedicación con la que en Simpatía abordó exactamente lo contrario: el abandono masivo de perros durante el éxodo venezolano.

“Hubo muchos casos que me impactaron mucho porque cuando yo escribí esta novela, en el verano de 2018, que fue el último verano que yo pasé en París, yo trabajaba también cuidando perros en mi casa en París. Como no podía tener un perro propio, la gente que tenía que viajar durante un fin de semana y necesitaba que alguien le cuidara el perro, se inscribía en una página web y yo lo cuidaba en mi apartamento. Y en paralelo, mi familia en Caracas, que creó una fundación de rescate de perros en la calle, me iba contando todas las noticias y casos horrendos que veían a diario sobre el abandono de perros. Se vieron unas historias terribles que hablan de esa crueldad ya no únicamente del dictador, de la policía secreta y de los esbirros, sino de la gente. Y yo siento que, en sistemas como el que se ha vivido en Venezuela, pero que también ha sucedido en otras partes, hay un modelo de inmoralidad que impera para la sociedad y que termina diciéndole a toda la gente: ‘bueno, hacer estas cosas no está tan mal’, ¿no? Eso es de lo peor para mí de una dictadura: que pone la vara moral y ética en lo más bajo”.

El abandono de los perros como un abordaje alternativo de la crisis de Venezuela | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En ese sentido, le parece tremendo que en nombre de la situación desesperada que vivían quienes tenían que dejar el país se justifique la crueldad que, en muchos casos, significaba el abandono de los perros. Aunque, tal como él mismo explica, había por supuesto algo peor.

“De lo mucho que investigué algo que a mí me pareció de lo peor es que en Venezuela incluso los perros se convirtieron en presos políticos: hubo casos de personas que tuvieron que escapar del país por razones políticas de un día para el otro, y en sus casas quedaron familiares o quedaron los animales. Y hubo casos en los que la policía chavista se llevó presos a los perros de los emigrantes políticos. Y hubo un caso donde a un perro se lo torturó, se lo grabó, y se le envió el video de la tortura del perro al emigrante”.

Presentación de Rodrigo Blanco Calderón en la Feria del libro de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Agrega Rodrigo que, cuando la novela salió a la luz, el hijo de uno de los grandes perseguidos del régimen la leyó y le reveló que el gobierno había secuestrado a sus perros como castigo. En ese instante entendió que, en una dictadura, nadie está a salvo. Ni siquiera los animales.

Los tópicos de Praga

Rodrigo ya había venido antes a Praga hace unos años también por una actividad literaria y también por pocos días. Y a pesar de que siente que aún no pudo conocer mucho está muy feliz de que sus dos novelas ya estén traducidas al checo.

En la Feria del Libro de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Es como un lugar que para mí ya estaba cargado de magia y pueden ser como cosas muy tópicas porque tiene que ver con Kafka, con el Gólem, tiene que ver con muchas cosas de esos elementos que se han convertido en tópicos en la ciudad, pero que yo creo que los tópicos también son importantes porque tienen una parte de verdad y, bueno, ha sido en estos últimos años que se ha establecido un vínculo más contemporáneo con la ciudad”.

Praga | Foto ilustrativa: wobbuffet13,  Pixabay,  Pixabay License

De hecho, en la presentación que realizó junto a su traductor Vít Kazmar, Rodrigo bromeó con el público pidiendo que aprovechen la ocasión para hacerle preguntas porque él viaja a Praga cada ocho años. Lo cierto es que, en este caso, tampoco ha tenido mucho más tiempo para recorrer demasiado sus calles, aunque sí siente que se ha llevado una impresión bastante fuerte de la ciudad.

“Me impresiona el contraste entre la arquitectura de la ciudad, lo antiguo de la ciudad, lo hermoso de la ciudad, que está como colonizado por el turismo de masa. Entonces, esa mezcla me llama mucho la atención, que la vas a encontrar en cualquier ciudad, pero en este caso, me parece que es como más fuerte porque en muchas ciudades esos cascos históricos se ven como más artificiales, como más creados para el turismo. Y Praga en eso no tiene que inventarlo porque tiene una tradición muy fuerte. Es como que la autenticidad está en el decorado y lo falso está en el recorrido”.

La estrategia de no estar

The Night,  Rodrigo Calderón Blanco | Foto: editorial Alfaguara

En su primera novela The Night (2016) hay un personaje llamado Pedro Álamo que ya venía de un cuento anterior y cuyo nombre hace pensar indefectiblemente en Juan Rulfo, ese gran escritor mexicano del que Rodrigo revela haber tomado muchos elementos pero, sobre todo, la moderación a la hora de publicar. Si bien escribe casi todo los días, asegura que se deja llevar mucho por el entusiasmo, lo cual significa que, a veces, deja libros reposar durante mucho tiempo y hasta escribe varios a la vez.

“Entonces, claro, yo termino publicando el primer libro que termine, pero terminarlos me toma mucho tiempo, porque para mí, y en eso una grandísima influencia para mí fue Ricardo Piglia: lo leí mucho, hice el trabajo de tesis sobre él, tuve la oportunidad de conocerlo y entrevistarlo, y yo me acuerdo de una cosa que él dijo en una entrevista que a mí me gustó mucho y es sobre eso. Él decía que si hay una estrategia de mercado para un escritor, es la de no estar. Y eso a mí me marcó mucho porque si estamos todos obligados a vendernos a nosotros mismos, a ser nuestra propia marca, a jugar el juego... yo creo que hay dos formas de jugar el juego: estar todo el tiempo, o tratar de estar lo mínimo posible”.

En la Feria del Libro de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Una clara excepción a eso son los primeros tres libros, todos de relatos, que publicó en un periodo de tiempo muy corto, entre el 2005 y el 2011. Por otro lado reconoce que Piglia no es el único autor de la literatura argentina que lo inspira ya que también leyó con mucha atención a Cortázar y, sobre todo, a Borges, a quien define como el escritor que más ha leído, el que mejor conoce y al que más veces vuelve. Al mismo tiempo empieza a notar la influencia en su literatura de los años que lleva viviendo en Europa.

“Te cambia por las cosas que vas viviendo y también yo mismo me he saturado del tema Venezuela. Y, de hecho, hay un par de novelas cortas que he estado escribiendo en los últimos años que no suceden en Venezuela que no tienen nada que ver con Venezuela y me la estoy pasando muy bien porque es como un respiro. De hecho, hay una novela que quiero terminar este año: una novela corta de ciencia ficción sobre Borges y tiene que ver con Japón y una cantidad de cosas cosas en las que creo que Venezuela ni siquiera se menciona una sola vez, y me la estoy pasando muy bien”.

Lo inconcluso

“Lo que parecía ser el derrocamiento de una dictadura ha dado pie a una especie de principado donde Estados Unidos mantiene la estructura del chavismo para tener petróleo y reforzar su posición en medio de su guerra contra China e Irán”.

Pero el tema de Venezuela por supuesto siempre se impone y Rodrigo recuerda que los días previos a la detención de Nicolás Maduro había muchos rumores de que algo así pudiera llegar a ocurrir.

“Pero Venezuela es un país donde ese tipo de rumores en otras ocasiones llevan 20 años ocurriendo y no pasaba nada, pero Trump es otra cosa, él juega con otras reglas y lo que parecía imposible pasó. Al principio, por supuesto, mucha preocupación porque estar viendo videos, audios de gente directo de allá escuchando los bombardeos, lo que tú te imaginas es un escenario de invasión, de guerra y lo que pasó fue una intervención que duró 48 minutos donde, de un momento a otro, ya Maduro y Cilia Flores no estaban, los habían secuestrado, y donde la reacción inicial yo creo que de todos fue de sorpresa y alegría decir ah mira, es que finalmente se lo llevaron. Porque hay algo que en lo que yo estoy muy claro y no soy el único: un régimen como el de Venezuela es una mega organización criminal que no es posible derrotarla con herramientas democráticas. O sea eso es un dato incontrovertible. ¿Cuál es el problema con lo que hizo Trump? Que no terminó el trabajo: el problema es que esa operación no fue para nada tan exitosa como él dijo que había sido porque se llevaron a Nicolás Maduro y a Cilia, Flores pero no se llevaron o no eliminaron al que ejerce el poder real que es Diosdado Cabello, que es el más peligroso de todos. Entonces, cuando una operación de ese nivel no se completa nos deja en esta situación de ahorita donde lo que parecía ser el derrocamiento de una dictadura ha dado pie a una especie de principado venezolano de Estados Unidos donde Estados Unidos mantiene la estructura del chavismo para tener petróleo y reforzar su posición en medio de su guerra contra China e Irán”.

Charla sobre Europa con Guillaume Basset y el escritor taiwanés Kevin Chen | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En ese contexto, Rodrigo Blanco Calderón también rescata a los escritores venezolanos que se quedaron en el país: Héctor Torres, a quien define como uno de los grandes cronistas venezolanos actuales y una de las figuras que siguen sosteniendo la vida cultural de Venezuela; Rubi Guerra, a quien considera un enorme escritor que en otro contexto podría haber alcanzado un gran reconocimiento internacional, y el poeta Ricardo Ramírez Requena. Al mismo tiempo, intenta expresar sus cambiantes estados de ánimo respecto al futuro inmediato de su país.

“En general tiendo a creer que esta situación es coyuntural y que lo prometido por el secretario Marco Rubio de las etapas de lo que está previsto para Venezuela se cumple y en algún momento se den las condiciones y se convoquen las elecciones y podamos empezar a reconstruir la democracia, pero estamos hablando de que todo esto está manejado por un personaje que está absolutamente loco, que es Trump, un personaje que con un tweet puede deshacer todo lo que ha construido durante meses, un personaje que al que obviamente lo que menos le importa es Venezuela y los venezolanos, y un personaje que, en cualquier momento, puede caer en Estados Unidos. Entonces, el futuro de Venezuela en las manos de Trump es muy incierto”.

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