“Algunos hablan de un nuevo orden mundial, pero yo creo que estamos volviendo a lo que ya olvidamos que existía”

Los venezolanos ante el obelisco de Buenos Aires celebran la operación militar estadounidense en Venezuela.

El politólogo checo Radek Buben ofrece en esta entrevista su mirada sobre Venezuela, analizando la paradoja entre el alivio interno y la inquietud internacional, y situando los acontecimientos recientes en un contexto más amplio que ayuda a entender un poco mejor su complejidad.

En el caos de dudas, festejos, sospechas y debates que despertó lo ocurrido en Venezuela, hay un punto que se instaló rápidamente en el centro de la discusión: la paradoja entre el alivio de muchos venezolanos, que sienten que empiezan a dejar atrás el régimen y la inquietud que genera una intervención aún poco explicada, sobre todo entre observadores de otros países. La tensión plantea un desafío complejo: respetar la soberanía y la experiencia de quienes han sufrido durante tantos años, sin perder de vista tampoco un acontecimiento internacional que exige un análisis sereno, difícil de alcanzar en medio del vértigo de la actualidad. Así también lo entiende Radek Buben, director del Centro de Estudios Iberoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Carolina de Praga, donde enseña y dirige tesis de máster y doctorado.

“Yo entiendo el alivio que los venezolanos sienten y también el sentido de justicia de que alguien condene a Maduro, aunque no, por ahora, por los crímenes cometidos contra los derechos humanos”.

Radek Buben

“Yo entiendo el alivio que ellos sienten y también el sentido de la justicia, de que alguien va a condenar a Maduro, aunque no, por ahora, por los crímenes contra los derechos humanos, sino por el narcotráfico en el que él obviamente está envuelto. Lo de su esposa Cilia Flores ya sabemos desde hace tiempo, con los sobrinos y todo eso. Entonces, ellos ven que existe alguna justicia y es lógico que, en este momento, ellos no vean el cuadro mundial, porque nosotros lo comentamos desde esta Praga segura donde abunda todo, donde no sentimos ninguna presión, digamos, incluso existencial, mientras que ellos viven no solo bajo una dictadura, sino bajo una dictadura ineficiente. Y eso es lo que define a Venezuela. Ahí el problema no es ahora ni el régimen, el problema es el Estado fallido que existe. Y entonces les entiendo, pero dentro de unas semanas tal vez se darán cuenta de que, a nivel de régimen, no cambió mucho. Y de que incluso los Estados Unidos van a presionar a Venezuela a que no respete su propia constitución, porque Venezuela debía convocar en un plazo de 30 días unas elecciones presidenciales. Y Trump ya dijo que eso no está en sus planes por el momento, ningunas elecciones en Venezuela. Entonces vamos a ver varias paradojas. De que los chavistas, algunos, van a tal vez insistir en la realización de las elecciones presidenciales. Alguna parte de la oposición seguramente lo va a hacer. Mientras que los Estados Unidos van a negar esa existencia si Delcy Rodríguez va a seguir los órdenes de los Estados Unidos respecto al uso de las materias primas y si va a aceptar la entrada de las compañías petroleras estadounidenses a la Faja del Orinoco”.

Manifestación frente a la Asamblea Nacional en Caracas el día en que Delcy Rodríguez prestó juramento oficialmente como presidenta interina de Venezuela. | Foto: Maxwell Briceno,  Reuters

En conclusión, dice Radek Buben que estamos en una fase que nadie podía ni siquiera imaginar durante la presidencia de Joe Biden. Y si bien reconoce que, en lo personal, lo sorprendió la rapidez y eficiencia de la operación y el hecho de que eligieran para llevarla a cabo una fecha tan especial, inmediatemente después de las fiestas, explica que también era factible que sucediera algo más.

Radek Buben | Foto: Universidad Carolina de Praga

“Desde el comienzo con los ataques contra esas presuntas narcolanchas ya me imaginaba que iban a hacer algo más, y con el despliegue del 20% de la fuerza naval que tienen en el Caribe, me pareció que ya no podían dar marcha atrás por dos razones: el capital invertido financiero y el capital político. Y a Trump le faltan éxitos, porque el 2025 lo terminó bastante mal: perdió todas las elecciones dentro de los Estados Unidos, China está ganándole la guerra comercial, Trump tuvo que dar una marcha atrás, se quejan en Estados Unidos respecto al impacto de los aranceles, y también se quejan los productores de soja y de todos estos productos que no pueden vender en el mercado chino. Y la causa Epstein, que está a punto de estallar como un completo escándalo que también va a involucrar a Trump, obviamente. Todo eso le planteó un escenario en el que él tiene que tener algún éxito, y él ya no pudo dar marcha atrás cuando envió el mayor portaaviones que los Estados Unidos tienen al Caribe. Pero el hecho de que tan fácilmente capturaran a Maduro, al menos según lo que sabemos, lo que sabemos es que se trató de una operación que se puede equiparar con las operaciones israelíes contra Irán o contra Hezbollah, y yo creo que también habrá habido una cooperación mutua entre esos países a nivel técnico, a nivel de inteligencia, etc. Entonces, me sorprendió eso, pero yo sí esperaba algún paso mayor. No solo ese bloqueo o ataques contra las narcolanchas”.

La sensación de sorpresa se terminó de confirmar, si cabe, al observar lo que fue la conferencia de prensa de Donald Trump que, dicho sea de paso, comenzó más tarde de lo que se había anunciado.

“En la conferencia de prensa no hablaron de democracia, ni de derechos humanos, ni de libertad, ni de nada de eso. Solo hablaron de un manejo eficiente de los recursos que Venezuela tiene y de un liderazgo casi empresarial que le ofrecen al país”.
Radek Buben

“Me chocó: no esperaba que eliminarían del juego completamente a María Corina Machado, que ni mencionaran el nombre de Edmundo González ni el de ningún opositor. Marco Rubio no habló de democracia, ni de derechos humanos, ni de libertad, ni de nada de eso. Solo hablaron de un manejo eficiente de los recursos que Venezuela tiene y de un liderazgo casi empresarial que le ofrecen al país, un liderazgo remoto, en plan de lo que pasó a comienzos del siglo XX con esas invasiones de Theodore Roosevelt y los presidentes posteriores a los países del Caribe y América Central para defenderlos de potencias que no están en el hemisferio. Y también defenderlos, digamos, de ellos mismos, de su ineficacia y de su mal manejo de finanzas públicas y todo eso. Algunos hablan de un nuevo orden mundial, pero yo creo que estamos volviendo a lo de siempre, a lo que olvidamos, algo que ya olvidamos que existía, pero eso sí que existió a comienzos del siglo XX. Y hasta los años 20 del siglo XX, los Estados Unidos frecuentemente intervenían militarmente en los asuntos internos de los países del Caribe y de América Central. Ahora, Venezuela cayó en ese mismo escenario”.

Entre tanta incertidumbre, Buben tampoco está seguro de que Trump tenga un plan fijo. Hasta el momento, asegura que lo que se desprende de la conferencia es que su propuesta es, básicamente, la de un protectorado que aísle a Venezuela de sus aliados rusos, chinos e iraníes.

Donald Trump y Nicolás Maduro | Foto: Reuters

“Una Venezuela que va a pagar lo que, según él, debe a los Estados Unidos. Claro que ellos deben algo porque cuando en el año 2007 nacionalizaron las empresas petroleras en la Faja del Orinoco, ConocoPhillips y ExxonMobil no aceptaron las condiciones y ganaron los litigios internacionales contra Venezuela. Eso sí que Venezuela lo debe. Pero yo creo que, según Trump, Venezuela le debe a los Estados Unidos la nacionalización completa del petróleo, llevada a cabo en el año 75, durante la democracia venezolana, que además en aquel entonces estaba bien acordada y planteada con los Estados Unidos. Se trató de una nacionalización consensuada. Y yo creo que Trump ni siquiera acepta esa nacionalización, él va a querer alguna privatización parcial de PDVSA, la empresa estatal petrolera de Venezuela, o su privatización de facto, imponiendo a gerentes provenientes de los Estados Unidos. Aunque ellos sí que pueden traer el conocimiento, la experiencia técnica y las capacidades de manejo eficiente. Pero eso va a despertar también el nacionalismo venezolano porque aún son varios los venezolanos que hacen fuertes distinciones entre Chávez y Maduro. Y algunos todavía tienen en su recuerdo mental esos tiempos de bonanza chavista entre 2007 y 2008. Y creo que esa gente va a tragarse con dificultades esa nueva política”.

Buben opina que Chávez, gracias a su carisma, su proyecto ideológico y la bonanza petrolera, construyó un sistema que favoreció a sus aliados y dañó al empresariado, sembrando así el fracaso económico que heredó un Maduro sin carisma ni control interno, obligado a improvisar en un contexto hostil y sin los ingresos petroleros que antes financiaban al chavismo, por lo que considera que Maduro es, en parte, víctima de las políticas de Chávez.

Delcy Rodríguez | Foto: Leonardo Fernandez,  Reuters

“Él casi rezaba por la vuelta de los Estados Unidos a la región porque hay que tener en cuenta que los Estados Unidos abandonaron a Venezuela voluntariamente, impusieron esas sanciones, entonces él pedía a las compañías que volvieran, pero él creía ser ese protector de los intereses estadounidenses en el país… sin embargo, al parecer, chocó con el carácter de Trump, porque él se reía de esas amenazas de guerra, todos esos bailes, esa rumba y todo ese no war and peace, yo creo que Trump con su ego no puede, no puede superar ese rencor personal que sintió hacia Maduro, entonces lógicamente eligió a Delcy Rodríguez, que es más capaz de manejar las cosas, sabe idiomas, tiene una educación universitaria bastante sólida. Pues, pudo haber ahí algún entendimiento mutuo entre las partes, porque, seguramente, esa operación no se pudo llevar a cabo sin algún infiltrado o colaborador interno, alguien debió haber traicionado a Maduro. Ese nivel de información, esa cantidad de información que los Estados Unidos admitieron que tenían (y yo creo que van a admitir más con el paso de las semanas), sería imposible alcanzar sin alguien que cooperara con ellos”.

Por último, en cuanto a las reacciones checas respecto a este tema, Radek Buben considera que no fueron sorpresivas porque, en su opinión, tanto los representantes políticos del actual gobierno como los de la oposición suelen mostrar posturas cercanas a Estados Unidos.

Donald Trump | Foto: Evelyn Hockstein,  Reuters

“Lo que me sorprendió, a nivel intelectual y de los comentarios en los medios de comunicación, tanto de los públicos como de los mainstream, fue el nivel de la crítica hacia los Estados Unidos y el nivel de cierto temor a lo que eso puede significar para otras regiones del mundo y para otras potencias, para China, Rusia, tal vez Irán, en su trato con los países menores con los que ellos mismos están en algún conflicto. Eso me sorprendió. Por primera vez vi en los medios de comunicación mainstream checos ese nivel de crítica hacia Estados Unidos. O esa cautela, esos comentarios bastante cautelosos. No hubo euforia en los medios de comunicación. Mientras que, en otras ocasiones, incluso durante la guerra de Irak, los medios checos aplaudieron la entrada de los estadounidenses a Bagdad creyendo que esa bienvenida montada por los estadounidenses era auténtica. Ahora, ya lo ven todo con sospecha. Y eso eso, digamos, me llena de cierta alegría y de cierta fe en la capacidad del pensamiento crítico de este país”.

En algún punto, el propio Buben explica esa sorprensa aclarando que, en la actualidad, a Trump se lo ve casi como a una especie de agente de Putin, ya que la guerra en Ucrania cambió, en gran medida, la visión que los checos tienen del presidente de EE.UU. Buben señala, en ese sentido, que incluso la tradicional derecha checa proestadounidense empezó a mirar con cierta alarma "la rendición incondicional que Trump intentó imponer en Ucrania".

El trabajo de investigación que lleva a cabo Radek Buben se centra en la historia reciente de América Latina y el análisis de las transformaciones de sus regímenes políticos con una cada vez más marcada especialización en Venezuela que él mismo se encarga de explicar.

“Fue a finales de los años 90, cuando apareció Chávez, pero a mí me interesó que Venezuela fuera históricamente una excepción de la regla según la cual los petroestados suelen ser autocráticos. Y Venezuela evitó esa suerte durante mucho tiempo. Es decir, ¿cómo era posible construir en América Latina durante la Guerra Fría una democracia competitiva y mantenerla a pesar de tantas condiciones hostiles a ese régimen dentro de la época de confrontación mundial? Y con lo que sabemos de los otros petroestados, ya que ahí las cosas funcionan más bien como en la Venezuela actual. Entonces, eso me atrajo de Venezuela: fue un interés intelectual, de un analista político. No se trató de nada cultural, personal, ni se trató de nada ideológico. Porque hubo mucha gente que, a finales de los años 90, vio aquí en Chávez alguna esperanza de que otro mundo era posible, pero yo no, nunca compartí eso”.