Unos 41 mil empleados del Estado serán expulsados del trabajo

Miroslav Kalousek y Martin Ríman (Foto: CTK)

Miroslav Kalousek, Ministro de Finanzas, propone expulsar del trabajo a casi 41 mil los maestros, bomberos y policías.

Miroslav Kalousek y Martin Ríman (Foto: CTK)
El gobierno checo intenta ahorrar 800 millones de euros de los salarios de empleados estatales al cabo de unos tres años. Mientras que el gobierno está precisando la reforma para recuperar las finanzas estatales y disminuir el nivel de la deuda pública, los sindicatos protestan. Alena Vondrová, presidente de la Unión Sindicalista de Empleados públicos, explica que la reforma puede perjudicar el funcionamiento del aparato estatal.

"Es una medida muy irresponsable por que todo esto les imposibilitará a los ciudadanos el acceso a los servicios públicos".

El ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek, sostiene que es necesario despedir a casi 20 mil maestros, ocho mil oficiales, cinco mil policías, además de bomberos, aduaneros, jueces, y otros trabajadores pagados del presupuesto estatal.

"459 mil empleados estatales pagados de recursos públicos, es demasiado para un país de 10 millones de habitantes".

No obstante, algunos ministros han expresado su desacuerdo con la reforma que tiene en cuenta expulsar 41 mil trabajadores. Ivan Langer, Ministro del Interior, sostiene que despedir policías y bomberos podría afectar la seguridad de los ciudadanos. Dana Kuchtová, Ministra de Educación, revela su desavenencia en lo que se refiere a la eventual expulsión de los maestros.

"Los maestros y los especialistas en pedagogía no son empleados estatales en el sentido oficial y hay que notificarlo".

Michal Novák, director de una escuela primaria en Praga, indica que el despido de maestros significa sin duda un empeoramiento del nivel de enseñanza. Zdenka Kutinová, directora de una escuela en la ciudad de Liberec, situada en la parte septentrional de la República Checa, declara que no será capaz de expulsar ni siquiera a un maestro.

Los representantes de la oposición rechazaron la propuesta de la reforma sometiéndola a duras críticas. Jirí Paroubek, presidente del Partido Socialdemócrata, acusó a los promotores de incapacidad política.