Una web para recordar a los checoslovacos que acabaron en gulags

Les Tchécoslovaques au goulag, photo: Institut d’histoire militaire

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la contrainteligencia soviética organizó una serie de detenciones ilegales en las que alrededor de 300 ciudadanos checoslovacos fueron llevados a gulags.

Los checoslovacos en gulag soviético, foto: archivo VHÚ

Adam Hradilek, foto: ÚSTR
En mayo de 1945, Checoslovaquia respiraba aliviada tras el fin de la ocupación nazi y con la esperanza de un nuevo periodo de tranquilidad. Sin embargo, algunos ciudadanos se vieron perseguidos por un nuevo enemigo: los servicios de contrainteligencia soviéticos.

Muchas de las personas que se vieron amenazadas eran de origen ruso y ucraniano, pero que ya estaban asentadas desde hacía décadas en Checoslovaquia, habían formado una familia en el país y habían obtenido la ciudadanía.

Para recordar el destino de quienes acabaron presos en campos de trabajo, historiadores del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (ÚSTR) han puesto en marcha una página web que incluye documentos y testimonios relacionados con esa época.

Una de estas historias es la del abogado Nikolai Bystrov, de origen ruso, pero que vivía en Checoslovaquia desde 1921, donde estudió en la universidad, se casó con una checa y obtuvo la nacionalidad en 1936.

Unas semanas después del fin de la guerra, agentes soviéticos lo secuestraron, como contó a la Radio Checa su nuera Marta Bystrovová, que aunque no lo conoció personalmente, supo de la historia a través de su marido.

Foto: Wikimedia Commons, CC0
“Cuando estaba en el trabajo, vinieron a casa a por él. Vivían en el barrio de Hanspaulka, y unos hombres preguntaron que dónde estaba. Les dijeron que estaba trabajando y ellos lo esperaron allí. Él ya sabía lo que iba a pasar, y su familia ya no volvió a verlo en casa”.

Se trataba de agentes del Smersh, un servicio de contrainteligencia que la Unión Soviética fundó durante la Segunda Guerra Mundial. A Nikolai Bystrov lo llevaron a Moscú y lo condenaron a diez años de prisión.

Una vez pasado ese tiempo, pudo volver a Checoslovaquia y ver de nuevo a su hijo, quien años más tarde fue quien contó su historia.

El delito de Nikolai Bystrov fue criticar al Gobierno comunista de la Unión Soviética durante sus años en Checoslovaquia, como explicó su nieto, el periodista checo Michal Bystrov.

“Ese es el verdadero motivo por el que fueron a por él. Porque desde que vivía en Checoslovaquia nunca dejó de describir lo que estaba pasando en Rusia y decir que el Gobierno debería cambiar”.

El cementerio para las víctimas de gulags, foto: Štěpán Černoušek
Este es solo un caso, pero la página web del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios incluye cientos de referencias a los campos de trabajo y prisiones soviéticas, así como de muchas de las personas que allí estuvieron. Esto lo confirma desde dicha institución el historiador Jan Dvořák.

“En la página web se irá añadiendo información sobre algunas de las víctimas que fueron perseguidas por el régimen soviético, así como entrevistas que pudimos grabar con gente que todavía recordaba los años de represión”.

Para Dvořák, uno de los puntos más llamativos es cómo el Gobierno checoslovaco se vio superado por la situación y no supo hacer nada para evitar la actuación de agentes soviéticos en su territorio.

Foto: ČT
“Las autoridades checoslovacas al principio estaban sorprendidas por la arbitrariedad con la que actuaba el régimen soviético. Ninguno de los líderes checoslovacos supo reaccionar adecuadamente, la mayoría de los políticos simplemente se quedó mirando”.

El secuestro de ciudadanos checoslovacos para ser encarcelados en la Unión Soviética se extendió desde 1945 hasta principios de los años 50. De los 300 secuestrados en Checoslovaquia, solo 70 regresaron.

Sin embargo, los historiadores coinciden en que sin el acceso a los archivos rusos es difícil conocer exactamente la magnitud de todos estos sucesos.

https://cechoslovacivgulagu.cz

Czechoslovaks in the Gulag website