Un típico club de Praga es tipo ‘hormiguero’

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¿Qué es lo más típico de los clubes de Praga en general? ¿Cuál es la diferencia más llamativa entre los clubes checos y españoles? ¿Y cuáles son los locales más populares que uno no debería perderse al visitar la capital checa? Sobre estos temas hemos charlado con algunos españoles que suelen visitar los clubes de la capital.

Irene  (en el centro con gafas)
En la capital checa hay muchos clubes tipo ‘hormiguero’. Eso es lo que más ha llamado la atención de los jóvenes españoles entrevistados.

Irene, una estudiante de 22 años de edad, explica esa comparación.

“Hay determinados sitios, tipo cervecería, discotecas, lo que sea. Tú entras y es como una cervecería enorme, o incluso restaurante, que parece normalito, pequeño. Parece que no hay nadie, pero de repente hay una escalera y empiezas a bajarla y a la derecha hay una sala, a la izquierda hay otra, tipo ‘gruta’, luego sigues avanzando y hay como diferentes ambientes, incluso dos, tres pisos bajo tierra y me parece chulísimo. De ahí que lo llamamos hormigueros, porque parece que se ha ido escarbando bajo tierra”.

Chapeau Rouge
Irene agrega también su teoría sobre el surgimiento de ese fenómeno.

“Yo en España no lo había visto nunca. Creo que es producto del clima, porque aquí en invierno llegan incluso a menos 20 grados, entonces ¿dónde puedes conservar más calor? ¡Pues, bajo tierra!”.

La enorme diversidad de las salas en muchos clubes de Praga así ofrece sitios donde uno puede relajarse y huir de la retumbante música.

“En España siempre que salimos, cualquier discoteca no tiene ninguna zona habilitada para echarse un poco más tranquilo. Sin embargo, aquí muchas de las discotecas incluso tienen otra planta arriba donde puedes descansar con un tipo de música diferente y un ambiente más relajado”, dice Álvaro.


La decoración industrial de Cross fascina

Club Cross
Uno de los típicos clubes ‘hormigueros’ que pueden visitar en Praga se llama Cross. Se trata de un lugar alternativo que destaca tanto por la gran cantidad de diferentes salas, como por su impresionante decoración, subraya Irene.

“Por ejemplo, yo cuando llegué a la entrada, en la puerta era un montón de hierro forjado amontonado con luces. Es como un sitio tétrico, en plan antro. No es la típica discoteca con luces, era una decoración muy original. Me recordó como a una nave, pero bien hecha, con sus luces, su sitio, sus diferentes salas. Por ejemplo, para tomarse una cerveza, los asientos eran como de un autobús y me pareció muy original”.

Por su parte, Álvaro indica que el club Cross destaca tanto por la decoración como por la buena música que ofrece.

“El que más me ha gustado ha sido Cross Club, la música que pone me parece genial, me encanta ese estilo. En segundo lugar, me pareció un sitio fantástico por la decoración. No he visto nunca un bar tan original como ese, con paredes y placas de ordenador y demás. La verdad que me llamó bastante la atención”, señala.


El club Chapeau preparado a acoger la gente a cualquier hora

Magüi  (a la izquierda)
Otro de los típicos ‘hormigueros’ de Praga es el céntrico club Chapeau Rouge, que también ofrece en tres plantas subterráneas numerosas salas con diferentes géneros musicales, recalca la española Magüi.

“El Chapeau me ofrece poderme tomar una cerveza con mis amigos, estar ahí bailando con una música muy divertida y le cogimos cariño. Tiene como tres zonas diferentes, tres plantas. La primera es para estar más tranquilo, otra es más bien en plan de discoteca, y la de más de abajo es como música un poco rara, diferente”.

La fácil accesibilidad y el horario de apertura son otras ventajas de este lugar. El club está abierto casi toda la noche, lo que no suele ser una regla general en los demás locales checos.

“A lo mejor no miro al favorito, pero el sitio al que más he ido siempre ha sido el Chapeau. Pienso que no sólo porque es realmente un buen sitio, sino que porque siempre está abierto y cuando no tenemos plan, y a lo mejor es una hora un poco rara, sabemos que el Chapeau siempre va a estar ahí abierto para nosotros”, indica.


Un viaje al pasado en Lucerna Music Bar

Zenaida
Pero no crean que en Praga hay sólo clubes-hormigueros…

Naturalmente, hay locales, como el Lucerna Music Bar, que por el contrario tiene una sola sala con una extensa pista de baile, lo que aprecia la española Zenaida.

Foto: Kristýna Maková
“El Lucerna Music es un sitio que me gusta bastante, primero porque es grande y tiene una pista enorme para bailar y el día que estuvimos la música estuvo muy bien y la verdad que disfrutamos mucho”.

El club ofrece durante la semana conciertos, pero los fines de semana realiza discotecas con vídeos de la música de los años 80 y 90 que han adquirido gran popularidad.

“Me ha gustado mucho Lucerna, porque es un sitio tipo discoteca a la que yo estaba acostumbrada y la verdad que la música me encantó y estuvo súper divertido”, destaca Magüi.


La tradición de la cerveza y música en vivo

Álvaro con sus amigos  (a la izquierda)
La vida nocturna checa se rige por diferentes costumbres que la española. Como hemos dicho, difieren, sobre todo, los horarios. En Praga todo empieza y termina antes que en la Península Ibérica, pero según afirma Álvaro, uno se acomoda pronto.

“Hombre, te adaptas a todo. Es lógico porque aquí la gente, pues, suele salir más temprano porque hay menos horas de luz”.

Los checos al salir por la noche se reúnen directamente en un bar o club, a diferencia de los españoles, cree Zenaida.

“Pues, como buena española que soy, me gusta siempre antes de salir de casa tomarme una copita tranquilamente charlando con los amigos y luego salir”.

En los bares checos la gente consume principalmente cerveza, una costumbre que uno aprende fácilmente, ya que es buena y barata.

“Aquí la cerveza tiene su encanto, porque es muy famosa y además es buena y hay muchos sitios dedicados a eso y me encanta, porque hay mucha diversidad. Hay baretillos subterráneos lo cual me ha llamado la atención y me ha gustado mucho, que eso en España no lo hay, por lo menos no de forma común”, resalta Irene.

Al igual que la cerveza, también la música en vivo tiene mucha tradición en este país.

“En España siempre me apunto a algún conciertillo. Ahí en las ciudades hay filosofía de conciertos en determinados sitios. Pero aquí lo que sí me he quedado prendado es que a cualquier sitio que he ido siempre había algo improvisado, un conciertillo y la verdad que mucha música por todos sitios”, sostuvo Álvaro.