„Todos los que no podían trabajar fueron llevados al bosque y asesinados“

Hace 80 años, los nazis trasportaron a mil hombres, mujeres y niños judíos del gueto de Terezín a Riga, en Letonia. La mayoría no vivió para ver el fin de la guerra.

Zapomenuté transporty | Foto: editorial Kalich

A principios de enero de 1942, alrededor de mil prisioneros judíos llegaron del Protectorado de Bohemia y Moravia a Riga. Otros dos mil en el transcurso del año. Su historia la contó el documentalista e historiador Lukáš Přibyl en un ciclo llamado Los transportes olvidados (Zapomenuté transporty).

Según explica, las condiciones que esperaban a los presos en Riga eran terribles.

“Comida congelada y edredones tirados por la calle. Era evidente que allí habían vivido personas pero que tuvieron que abandonar sus hogares de un momento a otro. Más tarde, cuando se asentaron allí, empezaron a comunicarse con los que se habían quedado en el gueto, sobre todo hombres, judíos letones, que habían permanecido allí para trabajar. Y ellos les contaron lo que había pasado”.

Lukáš Přibyl | Foto: Věra Luptáková,  Český rozhlas

Con la asistencia de ayudantes locales, los nazis habían exterminado a los judíos locales durante dos masacres en los bosques circundantes. A las casas abandonadas mudaron a los judíos del Protectorado de Bohemia y Moravia y también de Alemania.

Entre los mil que llegaron el 20 de enero de 1942 se encontraban Irena Popperová Racková y Hana Spiegelová-Temel. Así recordaban su llegada al sitio.

Foto: Post Bellum

“Entre gritos se abrieron todas las puertas, y oímos ‘raus, raus raus, todos fuera’, así que todos salieron corriendo. Estaban parados allí, con escopetas, y mi mamá me dijo: ‘ves, nos están vigilando tan bien, que no nos pasará nada. Pero a medida que la gente salía, ponían a los mayores a un lado”.

Terezín | Foto: Holocaust Memorial Miami Beach

De manera similar recuerda aquel momento Otto Urbach, quien se encontraba entre alrededor de cien hombres jóvenes de entre 18 y 40 años que los nazis eligieron para trabajos forzosos. A los demás los subieron a camiones. En el documental afirma que esa fue la última vez que vio a sus padres.

Solo días más tarde, ya en el campo de Salapils, en las afueras de Riga, supo qué había pasado con ellos.

“Allí nos dijeron que los habían fusilado, que para ellos era algo normal porque solo buscaban a personas que pudieran trabajar”.

El historiador y autor del ciclo documental sobre los transportes y guetos menos conocidos, Lukáš Přibyl, afirma, no obstante, que más que un campo de trabajos forzados, Salaspil fue más bien sitio de exterminio.

Foto: Česká televize,  ČT24

“Aunque no se trataba de un campo de exterminio con cámaras de gas, por ejemplo, las condiciones eran tan inhumanas, que la mortalidad era enorme. No había nada, ni comida, hacía muchísimo frío, el trabajo era duro y el comandante era un lunático que fusilaba a personas por donde pasaba”.

Los que lograron sobrevivir los horrores de Salapils, fueron enviados por los alemanes al gueto de Riga unos meses después, continúa Přibyl.

“Después, cuando se acercaba el frente y destruían el gueto, tuvo lugar una nueva serie de purgas durante las que fueron asesinados la gran mayoría de los niños. Todos los que no eran capaces de trabajar fueron transportados a bosques circundantes y matados. Los que sí podían trabajar terminaron en el campo de Kaiserwald”.

El gueto de Riga | Foto: archivo de Lukáš Přibyl

Del primer transporte a Riga sobrevivieron poco más de cien personas, del segundo solo 19. El último tren de Terezín en dirección a Letonia salió a finales de agosto de 1942 y no sobrevivió nadie, los mil presos fueron asesinados por los nazis probablemente inmediatamente tras su llegada.

En un esfuerzo por esclarecer episodios menos conocidos de la barbarie nazi, Přibyl acerca asimismo las historias de los judíos que terminaron internados en Polonia, Estonia o Bielorrusia.

Autores: Lucie Korcová , Romana Marksová
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