Se dispara el número de casos de Hepatitis A en la República Checa

El elevado número de casos de hepatitis A ha puesto en alarma a los servicios sanitarios checos. La epidemia se extiende a través de los lugares frecuentados por los drogadictos, como las estaciones de tren.

Ciento treinta enfermos de hepatitis en lo que va de año. Las autoridades sanitarias advierten que una epidemia de hepatitis A se está extendiendo por la República Checa. El epicentro es sin duda Praga, donde se registra la enorme mayoría de los casos. De allí amenaza con extenderse a otras ciudades del país, como la vecina Kolín.

La cifra dobla el número de afectados por hepatitis del año pasado en el mismo periodo, y según los expertos aumentará todavía más. La hepatitis A tiene un periodo de incubación muy largo, entre dos y siete semanas, y además mucha gente no es capaz de reconocer los síntomas desde el primer momento, lo que aumenta el riesgo de contagios.

Sobre los síntomas de la enfermedad nos habla Jiřina Hobstová, directora del Departamento de Enfermedades Infecciosas del hospital de Motol.

“El paciente no se siente bien, no tiene ganas de comer, puede incluso vomitar, tener diarrea… Y de lo primero que se da cuenta es que la orina es de color oscuro”, explicó Hobstová.

Tomáš Cikrt  (Foto: www.euro-forum.cz)
El principal grupo de riesgo son los drogadictos, que de hecho son la mitad de los afectados. Por tanto, los focos de infección se encuentran en los lugares donde se reúnen, que en Praga son sobre todo las estaciones de ferrocarril. Las autoridades sanitarias recomiendan una especial precaución a la hora de utilizar los lavabos de estaciones y trenes.

La hepatitis A se conoce también en Chequia como la enfermedad de las manos sucias, y se transmite a través de orina, sangre y contacto sexual. Aunque no es tan peligrosa como las hepatitis B o C, tiene un tratamiento complicado y se extiende fácilmente. Por este motivo, el Ministerio checo de Sanidad está intentando ponerle freno, como nos cuenta su portavoz, Tomáš Cikrt.

“El Ministerio de Sanidad y los centros de salud somos conscientes del peligro, por lo que hemos empezado a vacunar a los grupos de riesgo”, afirmó Cikrt.

De hecho se empezó a vacunar en Praga a mediados de julio y para ello el estado compró 1500 vacunas, de las que hasta ahora solo se ha utilizado un tercio. El Ministerio espera que gracias a las vacunaciones baje pronto el número de infectados y no se llegue a la situación crítica de 1998, cuando se registraron más de novecientos casos.

Autor: Carlos Ferrer
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