Se cumplen 76 años del engaño de los nazis a la Cruz Roja en Terezín

En 1944, los nazis convencieron a la Cruz Roja Internacional de que el campo de concentración checo de Terezín era un agradable asentamiento para judíos.

Pintura de Helga Weissová,  foto: Annette Kraus

Hace 76 años, el 23 de junio de 1944, los nazis ya habían asesinado a millones de judíos. Sin embargo, para calmar a la opinión internacional, los líderes del Tercer Reich montaron una farsa en el campo de concentración checo de Terezín. De esta forma, pretendían mostrar a la Cruz Roja que daban buenas condiciones de vida a los judíos.

Tras ceder a las presiones internacionales para la visita, los nazis reformaron algunos edificios, repintaron las casas, abrieron comercios y crearon la ilusión de que en Terezín se llevaba una vida normal.

Esta situación la recuerdan muchos de los supervivientes. Por ejemplo, Felix Kolmer contó a la Radio Checa que las tiendas de alimentación abiertas para la ocasión, realmente no tenían mucho que ofrecer.

Helga Hošková Weissová,  foto: Anette Kraus

“Transformaron Terezín en un pueblo falso para presentárselo a los miembros de la Cruz Roja Internacional. Se le dio a la gente dinero, para que pareciera que la gente vivía normal y que había un banco judío. Fingieron que había tiendas, aunque dentro, en realidad, solo había pimientos y sal, pero la Cruz Roja no vio esos detalles, fue una visita rápida”.

Para el momento exacto en el que llegaran los visitantes, entre los que se encontraba el entonces ministro de Educación y Propaganda del Protectorado, Emanuel Moravec, se prepararon eventos y actividades sociales que presentaban Terezín como un lugar alegre.

Felix Kolmer recuerda que una orquesta estuvo tocando en la plaza principal y que se plantaron flores para embellecer el campo de concentración.

Hana Hnátová,  foto: Adam Kebrt,  ČRo

“Escuché que tocaban música cuando llegó la visita oficial, y vi que habían traído tulipanes importados de Holanda y los habían plantado en la plaza principal”.

Según Helga Weissová, que en aquel momento tenía 14 años, todo fue como un teatro bien orquestado, y los miembros de la Cruz Roja Internacional solo vieron lo que los nazis querían que vieran.

“Todo se arregló para fingir que en Terezín se vivía perfectamente y que los judíos estaban bien. Había un plan sobre por dónde iba a pasar la comisión de la Cruz Roja y qué se les iba a mostrar exactamente”.

En el mismo sentido expresó sus recuerdos Hana Hnátová, quien cree que la comisión no se fijó en muchos detalles.

“Los trabajadores de la Cruz Roja no miraron muy a fondo, creyeron lo que los nazis les enseñaban”.

Foto: Archivo Nationalmuseet / Dänemark,  Wikipedia Commons,  CC BY-SA 2.0

Tanto es así, que uno de los representantes de la Cruz Roja Internacional presentes en dicha visita, Maurice Rossel, escribió en su diario: “En cuanto entramos al gueto vimos que aquí nadie sufre desnutrición. Las raciones son similares a las del resto del Protectorado, con la diferencia de que no hay huevos y queso, y la mantequilla se sustituye por margarina. Parece que aquí hay incluso algunas cosas que son casi inaccesibles en Praga”.

Foto: kristýna Maková

Esta visita dio la esperanza a los judíos de Terezín de que las deportaciones a los campos de exterminio se detendrían. No obstante, tras conseguir engañar a la comunidad internacional, miles de judíos más de este lugar fueron asesinados.

Como parte de este engaño a gran escala, los nazis también elaboraron un documental que mostraba Terezín como una ciudad balneario en la que los judíos llevaban una vida perfecta. La guerra no permitió que su producción y distribución llegase muy lejos, y hoy en día solo conservamos una parte del rodaje original.

De los 141 000 judíos que pasaron por Terezín, casi 120 000 murieron, la mayoría tras ser enviados a campos de exterminio.

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