Sabores checos: comidas tradicionales de Semana Santa y Pascua

Jidáše, foto: Klára Stejskalová

La Semana Santa, la mayor celebración cristiana del año, simboliza la salvación, la esperanza y la resurrección de Jesús crucificado. Y como en el caso de cada celebración, también en estos días la comida juega un papel imprescindible.

A lo largo de la Semana Santa entran en conflicto dos cosas: por un lado está el ayuno y por otro la abundancia. Los cuarenta días de ayuno se ven reemplazados por decenas de platos con los que suele celebrarse en Chequia la llegada de la primavera. Es interesante descubrir que cada región checa tiene sus comidas predilectas. Estas, además, suelen diferir de sitio en sitio.

Un menú lleno de simbolismo

Jidáše,  foto: Klára Stejskalová

El Jueves Santo, empiezan a resonar por las calles los pasos de los niños y de las típicas matracas. Estos días suelen dedicarse a la preparación de los jidáše, bollos dulces que simbolizan la soga con la que se ahorcó Judas. Además, de acuerdo con la tradición, pueden untar los bollos con miel y comerlos durante la mañana del Jueves Santo, preferiblemente antes del amanecer. La costumbre les dará buena salud y también protección ante las mordeduras de serpiente y picaduras de avispas.

El Viernes Santo, es un día en el que no hace falta privarse completamente de la comida, pero los platos deberían ser ligeros y no llevar carne. Como excepción se acepta el pescado, se recuerda que antaño las personas que no podían permitírselo lo sustituían con puré de patata horneado en forma de pescado. No obstante, el plato típico del Viernes Santo es zelňačka, una tradicional sopa espesa de col con patatas. En las mesas de los hogares suelen aparecer también las espinacas, diferentes tipos de legumbres o sladké knedlíky, unas bolas de harina con relleno dulce. Después del almuerzo las familias acostumbraban salir a buscar tesoros en los bosques. Supuestamente, este día la tierra se abre y entrega objetos de valor escondidos.

'Cabecita',  foto: Klára Stejskalová

El Sábado Santo, los hogares se ven invadidos por el aroma del típico relleno de Pascua, llamado a veces también ‘cabecita’ por prepararse en el pasado con carne de cabeza de cordero. El relleno debería ser abundante para satisfacer los paladares ‘torturados’ por la cuaresma. Como base se utiliza carne ahumada, huevos, hierbas frescas, incluidas ortigas jóvenes que simbolizan la primavera.

Corderito de Pascua,  foto: Klára Stejskalová

El Domingo de Resurrección reúne a las familias alrededor de mesas que rebosan de delicias. La grandiosidad de los banquetes solía depender de lo que los hogares podían permitirse, no obstante en este día tan especial casi todos tenían diferentes tipos de carne. Además de la carne, no podía faltar el tradicional dulce de corderito de Pascua, una especie de postre que simboliza el sacrificio de Jesucristo.

El Lunes de Pascua y los huevitos decorados

Šmigrustovka,  foto: Klára Stejskalová

Puede que el nombre de la comida típica del Lunes de Pascua resulte un poco más críptica. Pero los que hayan vivido la Pascua en Moravia o conozcan a alguien de la región, sabrán que la palabra šmigrust significa lo mismo que pomlázka: una vara de ramas de sauce entrelazadas, con la que los checos suelen azotar a las mujeres el Lunes de Pascua para que disfruten de buena salud, belleza, fertilidad y vitalidad.

Se dice que la sopa šmigrustovka, que sirve de recompensa para los hombres, que van de casa en casa repartiendo azotes logra, supuestamente, curar el estómago descompuesto de tanto celebrar la llegada de la primavera.

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