RCh no olvida el golpe de Estado comunista de febrero de 1948

25 de febrero de 1948, Plaza de la Ciudad Vieja en Praga

La República Checa recuerda este miércoles el 61 aniversario del golpe de Estado comunista. Tras la desintegración de la coalición gubernamental, el 25 de febrero de 1948 el Partido Comunista de Checoslovaquia tomó el poder, que mantuvo durante los siguientes 40 años.

 25 de febrero de 1948, Plaza de la Ciudad Vieja en Praga
Unas 450 mil personas sufrieron entre los años 1948 y 1989 la represión del régimen comunista en Checoslovaquia, incluidas torturas, encarcelaciones y discriminación social. Murieron unos tres mil detenidos.

Con motivo de la inauguración de una exposición sobre la resistencia anticomunista en el Senado, el presidente de la Cámara Alta, Přemysl Sobotka, señaló este martes que los crímenes del comunismo no deberían ser olvidados.

“Cada actividad de este tipo es muy importante para mí. Es un recuerdo de lo que sucedió en este país desde el año 1948 y en los años 50. En el Senado elaboramos un borrador de ley que reconoce la resistencia contra el régimen comunista”, declaró Sobotka.

Uno de los últimos testigos directos de los acontecimientos de febrero de 1948 es Josef Lesák. El entonces diputado de la Asamblea Nacional por el Partido Socialista Nacional y líder estudiantil recuerda que los jóvenes no comprendieron la pasividad de los partidos democráticos.

“Los jóvenes de entonces, yo tenía 25 años, eran completamente diferentes a los de hoy. Nosotros estábamos ansiosos por participar en la vida pública, no queríamos permitir que los mayores decidieran sobre nuestro futuro. Cuando culminaban los acontecimientos de febrero y se veía la crisis en el Gobierno queríamos estar presentes”, apuntó Lesák.

 Klement Gottwald (en el centro)
El 25 de febrero de 1948 el presidente de la República, Edvard Beneš, aceptó la dimisión de los ministros no comunistas y completó el Gobierno según las exigencias de Klement Gottwald. El golpe de Estado desencadenó una ola de violencia dirigida por la policía secreta y los asesores soviéticos. Las persecuciones afectaron, entre otros, al Ejército, según lo confirma el coronel y miembro de la Confederación de Presos Políticos, Rudolf Macek.

“A los oficiales que no estuvieron de acuerdo con los comunistas los alejaron de sus tropas para que no tuvieran contacto con los soldados y no pudieran organizar una acción contra los comunistas. Yo estuve en esa época en un curso de esquí, éramos unos 35 oficiales jóvenes, y ya nos acompañaba un guardián que nos vigilaba”, contó Macek.

Quizá ningún otro país, con excepción de la Unión Soviética, encarceló y ejecutó a los militares que habían luchado en la Segunda Guerra Mundial contra Hitler. Según documentos recientemente descubiertos en los archivos, el líder soviético Stalin desconfiaba de Checoslovaquia considerándola como el elemento más débil del campo socialista.