Primer ministro criticado por galardonar a los hermanos Mašín

Mirek Topolánek y Josef Mašín (Foto: CTK)

Reacciones encontradas provocó el gesto del primer ministro, Mirek Topolánek, de galardonar a los hermanos Mašín, miembros de la resistencia anticomunista que en los años 50 se opusieron con armas en la mano al régimen totalitario.

Mirek Topolánek y Josef Mašín (Foto: CTK)
Con la condecoración de los hermanos Mašín, el primer ministro Topolánek abrió una especie de caja de Pandora. Desde la derrota del comunismo en 1989, el caso de los hermanos Mašín divide a los políticos y a la sociedad checa. Unos los consideran héroes que tuvieron la valentía de oponerse al régimen, mientras que otros les reprochan que su resistencia armada costó la vida a seis personas.

Lo demostraron las primeras reacciones en el escenario político checo. El presidente de la República, Václav Klaus, se limitó a comentar que la concesión de la Medalla del Primer Ministro es un asunto de competencia de Mirek Topolánek. La reacción de los partidos políticos fue desigual con excepción de los comunistas que condenaron la decisión del primer ministro, señalando que premió a asesinos.

Foto: CTK
Mirek Topolánek rechazó las críticas de las que fue objeto por entregar la medalla a los hermanos Mašín.

“Quiero dar inicio a un debate amplio que debería desembocar en el reconocimiento definitivo de la resistencia anticomunista que tuvo diferentes formas. La lucha de los hermanos Mašín fue armada. A pesar de ello, constituyeron parte de las fuerzas opositoras que condujeron al país a la libertad y la democracia”, destacó Topolánek.

El primer ministro afirmó que la resistencia anticomunista tuvo sus víctimas, pero también sus héroes. “Entre ellos figuran los hermanos Mašín”, declaró Topolánek. Agregó que recibió también numerosas reacciones positivas de políticos y personas que valoran la valentía con la que los hermanos Mašín se opusieron a la dictadura comunista.

En 1953 Josef y Ctirad Mašín y tres amigos decidieron abrirse paso desde Checoslovaquia a Berlín Occidental para incorporarse a las fuerzas armadas estadounidenses y luchar contra el comunismo. Durante su huida mataron a dos policías y un cajero en Checoslovaquia y tres soldados en Alemania. A su destino llegaron únicamente los hermanos Mašín y Milan Paumer. Este último será condecorado en Praga por el primer ministro Topolánek después de su regreso de EE.UU.