Nuevos planes de formación para presos ayudarán a prevenir la reincidencia

Foto ilustrativa: ČT24

El Ministerio de Justicia se propone reducir el número de expresidiarios que vuelven a cometer delitos, que en la República Checa alcanza hasta el 70%. Se cuenta para ello con un nuevo plan de formación y de financiación de deudas.

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El 70% de los presos checos vuelven a la cárcel después de haber sido puestos en libertad. Acabar con este elevado índice de reincidencia es el objetivo de una nueva concepción de la privación de libertad puesta en marcha por el Ministerio de Justicia y la dirección de Servicios Penitenciarios y que debería ser puesto en marcha a lo largo de los próximos 10 años.

El pilar principal de esta nueva política será la mejora de los programas de educación de los presos. Se considera que los oficios que actualmente se enseñan en las cárceles no se corresponden con la demanda del mercado laboral. Se formarán así menos cocineros y más profesiones técnicas, como soldadores. Al mismo tiempo se abarcarán todos los niveles educativos, subraya el director de los Servicios Penitenciarios de la República Checa, Petr Dohnal.

Petr Dohnal,  foto: archivo de los Servicios Penitenciarios de la RCh
“Queremos crear para los presos una escala mayor de formación, desde la educación básica a la enseñanza de oficios, sobre todo de carácter técnico, y llegando incluso a la educación universitaria”.

Al mismo tiempo, las prisiones deberán interesarse más por la situación financiera de los internos y ayudarles a liquidar sus deudas. También se reforzará el papel de las instituciones a la hora de colaborar en la búsqueda de empleo, antes y después de cumplida la condena, añade Dohnal.

“Hay varias cosas que ya están funcionando en la actualidad. En los servicios penitenciarios ya funciona un equipo que sondea a las grandes y pequeñas empresas, los municipios y regiones, en busca de trabajo para los internos. Estamos preparando varios talleres y pabellones de trabajo para que nuestros presos puedan trabajar tanto en el interior de las prisiones como en el marco de las correspondientes empresas”.

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Ahora este nuevo concepto deberá ser aprobado por el Consejo de Ministros. También queda definir cuáles serán los costes económicos de este cambio de orientación.

“Los planes son ambiciosos y no saldrán gratis. Por supuesto contamos con que habrá gastos en su puesta de funcionamiento, y tanto los Servicios Penitenciarios como el Ministerio están preparados para ello. Los mayores costes serán la adaptación de los espacios de las cárceles relacionados con el trabajo de los presos”.

Próximamente se hará un análisis para el cálculo de la dimensión económica del proyecto. Los responsables del nuevo concepto no se hacen ilusiones y esperan un monto importante, teniendo en cuenta que muchos establecimientos penitenciarios del país fueron construidos hace más de un siglo, en tiempos del Imperio Austrohúngaro, y no están preparados para una concepción moderna del cumplimiento de penas.

Autor: Carlos Ferrer
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