Estrella cercana: una refrescante mirada latinoamericana en el jurado del Festival de Karlovy Vary

Estrella Araiza

Con una notable trayectoria en el ámbito iberoamericano, la directora del Festival de Cine de Guadalajara integra el jurado de la categoría Proxima del KVIFF y se mueve por el festival checo con total naturalidad. Entre anécdotas, aprendizajes y mucho humor, reflexiona en esta charla sobre el cine contemporáneo, el cine de archivo y la importancia de mirar todo tipo de películas.

Bienvenidos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

A pesar de llevar un nombre que puede evocar ambientes exclusivos y de contar con una trayectoria impresionante como programadora, gestora cultural y directora del Festival Internacional de Cine de Guadalajara —donde se consolidó como una figura esencial del cine iberoamericano—, Estrella Araiza habla con absoluta naturalidad. Y parece estar tan a gusto en el Festival de Cine de Karlovy Vary, donde integra el jurado en la categoría Proxima, que da la impresión de que ha venido ya cientos de veces a Chequia.

Karel Och | Foto: Film Servis Festival Karlovy Vary

“No, esta es mi primera vez en República Checa, es mi primera vez en el festival. Conozco a Karel Och hace un montón de años y me cae súper bien, y nos conocemos desde hace, híjole, muchos años. Y como que siempre hemos dicho, ¡ay, yo te voy a invitar! ¡Sí, yo te voy a invitar! O sea, pero nunca lo habíamos ejecutado, específicamente porque después de la pandemia, yo moví el Festival de Guadalajara a junio. Y, entonces, en junio ya era imposible, teniendo casi las mismas fechas, o sea, como que no podía funcionar. Y este año, que ellos iban a tener un aniversario, vi a Karel en Berlín y me dijo: ‘oye, es que hay una película mexicana que se llama Río Escondido, que estuvo en una edición hace muchos años y me gustaría traerla, no sé qué’. Le dije: ‘ah, sí, déjame ver’. Y sí, o sea, le conseguí como dónde podía jalarla, pero luego él hizo todo y tal”.

En concreto, ella le consiguió el teléfono del director de la filmoteca de la UNAM, que es el archivo más grande que tiene México, y ahí cuentan con una restauración digital de ese clásico del cine mexicano que se había proyectado en 1948, una época en la que el Festival de Karlovy Vary recién empezaba a consolidarse.

Los miembros del jurado: Estrella Araiza,  Devika Girish,  Dirk Decker,  Marija Kavtaradze y Jakub Felcman | Foto: Film Servis Festival Karlovy Vary

“Yo creo que es un reto, pero un reto súper positivo el hecho de ver una fotografía tan avanzada para esa época. O sea, te clavas y dices, ¿cómo lo hicieron? O sea, ¿cómo chingados lo lograron? Y a mí me impresiona mucho. O sea, la verdad es que, digo, las remasterizaciones digitales están chidas y todo, pero, o sea, imagínate haberla visto hace 75 años, con ese esplendor. Eso es lo que me gusta muchísimo del cine de archivo, que te sorprende porque hay cosas que son como... narrativamente ya lo hemos visto todo. Y, entonces, entender el origen de lo que consumimos ahora requiere ver el archivo para distinguir de dónde salen estas temáticas narrativas mexicanas con un melodrama muy potente, y eso me gusta mucho”.

Dejarse revolcar por la ola del cine

Las palabras de Estrella remiten a un debate ya bastante antiguo que, lejos de ser exclusivo del cine remite casi a cualquier área de la creación. A esta altura, ¿se puede crear algo distinto u original?

Las estrellas | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Yo creo que en la forma, no es la narración, aunque también. Yo creo que sí se puede innovar también en lo narrativo, pero es muy importante entender que hay muchas cosas que ya se han hecho. Y yo creo que si partes de ahí, que si los cineastas parten de ahí, es muchísimo más fácil ver qué es lo que ellos pueden hacer”.

En ese sentido, Estrella tiene muy claro lo que espera encontrar en las películas que le toca evaluar.

“Yo creo que a los que nos gusta el cine siempre esperamos sorprendernos, O sea, siempre esperamos que lo que veamos no nos refiera a una cosa anterior, en primer lugar. Y, después, ver cómo puede llegarnos al corazoncito, literal. Y cómo hacer que toda la referencia que tenemos no juegue. O sea, yo siempre trato de no ver nada: ni sinopsis, ni director, ni nada de la película, ni de quiénes son los productores. Porque, claro, que cuando tienes tanto tiempo en el mismo medio, pues, te haces una idea. O sea, sabes qué es lo que vas a ver, o te haces como un prejuicio; entonces, para mí, el cine siempre ha sido una promesa, la promesa de la sala apagada, de la concentración en un espacio y eso me encanta. O sea, a mí sí me gusta dejarme revolcar por la ola, un poco”.

La mirada de los otros

Los miembros del jurado: Dirk Decker,  Jakub Felcman,  Estrella Araiza,  Marija Kavtaradze,  Devika Girish | Foto: Film Servis Festival Karlovy Vary

Sin embargo, aclara Estrella que ese acceso a la película sin demasiados préambulos no implica, por supuesto, que los realizadores deban carecer de referentes y tradiciones; aunque, sin ánimo de hacer generalizaciones injustas, sí parece haber cierta tendencia entre los cineastas más jóvenes de no ver tanto cine como quizás se veía antes.

“Yo creo que sí porque creo que tienen la convicción de que la idea no está tocada y que si ellos se contaminan con otras ideas, esas otras ideas se vuelven más importantes. O sea, siento que ese es el tren de pensamiento. También la manera en la que producen los jóvenes ahora… son súper comunicativos desde antes de que se hagan las películas, ¿no? Por ejemplo, una vez llegó un cineasta y me dijo: tengo una película acerca de personas pequeñas. Y yo le dije: ¿Por qué? Primero, ¿por qué? O sea, ¿alguien de tu familia tiene acondroplasia, conoces personas con discapacidad... o de talla baja y tal? Y me dijo que no, pero que le interesaba el tema. Ok, ya vamos mal, pero ok. Cuéntame de tu película. Pues mira: es una persona de tamaño regular que tiene una pareja, pero obviamente no quiere casarse y tal porque toda la familia de él tiene acondroplasia… Es malísima. Ya se hizo. ¿Cómo que ya se hizo? Ya se hizo. Pero yo la quiero hacer al estilo mexicano. Y le digo, bueno, pues sí, pero eso va a ser lo único original. O sea, ahí es en donde entra la honestidad brutal. Ese cineasta me dejó de hablar como 10 años, porque yo le dije: no pases 6, 7, 10 años de tu vida desarrollando una cosa que ya se hizo, con actores famosos. Y que tú no tienes absolutamente ninguna relación ni conexión con el tema, esa es mi recomendación. Obviamente, me dejó de hablar”.

“Todos estos minicortos que pasan antes de la película, donde un poco se burlan del Globo de Cristal, le quita absolutamente toda la seriedad a esta parte europea que es súper seria y me da muchísimo gusto ver que se burlan de ellos mismos”.

Una posible razón, considera Estrella, es que quizás todo el mundo, incluyendo a productores, periodistas, utileros y críticos se creen en condiciones para indicarles a los cineastas cómo filmar, y eso puede llegar a resultarles muy pesado, aunque ella encuentra a eso una excepción.

“Las cineastas mujeres son muchísimo más receptivas. Ellas sí tienen esta onda de escuchar lo que tengas que decir, y saben qué tienen que tomar y qué no, pero ese discernimiento hay muchas personas que no pueden editarlo. O todo o nada. No sé por qué. Eso es como de hombres, ¿qué onda?”

El ejemplo de Karlovy Vary

Como buena directora de festivales que es, además de evaluar las películas, Estrella está aprovechando esta oportunidad en Karlovy Vary para volver con nuevas ideas a Guadalajara.

Globo de Cristal | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Encuentro cosas muy increíbles del festival, como de esta transmisión del orgullo identitario del festival, por tratarse de un año de aniversario. Y, después, todos estos minicortos que pasan antes de la película y en donde un poco se burlan del Globo de Cristal, que eso le quita absolutamente toda la seriedad a esta parte europea que es súper seria, me da muchísimo gusto ver que se burlen de ellos mismos, eso se me hace súper bonito. Y es una cosa que siempre digo: yo siempre aprendo de cada festival al que voy. Me encantó el concepto de fiesta de la inauguración, que realmente sea un concierto masivo para la gente. Digo, si tenías una invitación VIP de no sé qué, podías estar en la terraza donde había comida, pero veías el mismo concierto que estaba aquí enfrente. Eso se me hizo muy chingón. O sea, eso me pareció como un concepto muy bueno de compartir en un espacio. Mi inauguración es para cinco mil personas, es un cine para cinco mil personas, así que cuando yo platico de esas dimensiones acá, ellos se asustan. Pero yo vi ese concierto y las dimensiones ahí también fueron enormes”.

Por otro lado, tiene en claro Estrella que también es necesario contemplar las diferencias culturales entre ambos países.

Una jurado latinoamericana en Karlovy Vary | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Nosotros no tenemos esta cultura de estar en verano y convivir y que puedas convivir tú en un lugar y el siguiente en otro lugar. O sea, no, eventualmente, o le das tequila o se abrazan o se empiezan a pegar. O sea… pero le mandé, por ejemplo, todos los videos del concierto al productor del festival y le dije: ‘mira, fíjate esto’. Porque, por ejemplo, hace como tres años inauguramos el festival con la peli de Tangana y la rompimos porque todo el mundo quería ir a verlo y eso fue en el teatro. O sea, sí estuvo bien el aforo, sí estuvo bien, pero hubiéramos podido hacer algo así, quizás cerrar una calle”.

En definitiva, con cada visita que realiza a los distintos festivales de cine del mundo, Estrella aprende muchísimo sobre cómo resolver cuestiones que, en su caso, se vuelven aún más complejas porque gestionan nada menos que diez competencias simultáneas. En ese sentido, comenta que le sorprendió gratamente que, durante la inauguración del Festival de Karlovy Vary, se mencionara a cada uno de los miembros de los dos jurados. Y, en el caso de la categoría Proxima, cuyo jurado ella integra, le pareció especialmente valioso que, en general, viajen buena parte de los equipos que llevaron adelante los rodajes.

El mal llamado mal cine

Estrella cuenta que son varias las películas que tiene de referencia y revisita en forma casi permanente, algunas de las cuales pueden llegar a sorprender a muchos.

Los miembros del jurado: Jakub Felcman,  Estrella Araiza,  Devika Girish,  Marija Kavtaradze und Dirk Decker | Foto: Film Servis Festival Karlovy Vary

“Algunas ya ni se pueden ver. Por ejemplo hay una película que se llama El Poder de Uno, de los ochenta o noventa. The Power of One. Y es una película que es terrible, porque sale Morgan Freeman y entonces toda la idea es que hay un campo de concentración en Sudáfrica, durante la Segunda Guerra Mundial. Entonces, hay un chico que es el que vive ahí, pero él es hijo de aliados y están en una zona en donde son casi puros hijos de alemanes, pero tienen que convivir, todo en Sudáfrica. Y entonces hay apartheid y tal. Me encanta esa película, busqué el disco, compré la música, me dio mucha obsesión. Y este, y después me di cuenta de que era terrible. O sea, que estaba terrible la película, porque es un chico en el que le va súper mal siempre, toda su vida, todo le va como al culo, pero él sale adelante, es como un optimista a lo pendejo, pero me gusta, no sé por qué, siempre me gustó. Ahora, otra película que yo revisito cada año es Día de la Independencia de Will Smith. La revisito, conozco toda la historia de cómo se hizo el guión, cómo se los compraron, cómo los directores picharon a una sola persona, se hizo un bidding word por la película. O sea, todo el tiempo regreso a verlas”.

En efecto, Estrella ha visto tantas veces esa película que recuerda con claridad que solo hay una escena capaz de hacer saltar al espectador: el momento en que el alien se golpea contra la ventana.

“A mí me encanta: ahora Will Smith está medio funado, lo sacaron de plataformas y entonces ahora ya las compré todas. O sea, porque si no, pues, ¿dónde la ves? O sea, esa es la parte de la acumulación. Yo tengo una acumulación de cine importante”.

Expectativa | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Explica Estrella que en la actualidad tiene miles de películas repartidas entre su casa y su oficina, en general en DVD Y Blu-ray.

“Por supuesto que hay muchas personas, amigos críticos a los que yo les digo: ‘A mí me gusta El día de la Independencia’. Y ellos: ‘Cállate, güey, no digas así’. Pero yo creo que si te gusta el cine, te tiene que gustar todo el cine. Es decir, las películas de Avengers son buenísimas para dormir en el avión: las ves una vez, entiendes de qué van y ya. Si tienes un problema real de insomnio, vuelves a poner Endgame y te duermes en dos minutos. Son tan digeribles que, para mí, funcionan como una fórmula fantástica. En ese sentido, sí me parece que está chingón entender que hay un cine de consumo”.

¿Importa el cine checo en México?

A pesar de que existen lazos muy importantes entre ambos países, al parecer queda mucho trabajo por hacer en lo que respecta al intercambio del séptimo arte entre Chequia y México. Sin ir más lejos, la propia Estrella reconoce que, en el último tiempo, programó en el festival de Guadalajara alguna película checa, aunque no tantas como le hubiera gustado.

“Es como ver nacer una nueva rama del árbol de cine de Europa y eso se me hace muy bonito”.

“México es un país, es un mercado muy saturado, muchísimo más que todos los países de América Latina por la vecindad, por nuestros fucking vecinos. O sea, nosotros tenemos un consumo de cine americano en el cine comercial que supera el 85%. Imagínate eso. Y además, tenemos 7000 salas en el país, ¿no? Eso es muchísimo más que cualquier país de América Latina. O sea, tenemos más salas que en Brasil y Brasil nos duplica la población. Pero estos cines, que son un montón, están todos absolutamente ocupados por el cine americano. Y, entonces, el consumo de cine nacional y el consumo de otros cines se reduce cada vez más. Es decir, cine latinoamericano en México es menos del 1%, menos del 1%, cuando compartimos idioma, idiosincrasia, tendencias y las iniciativas de cine europeo que han sido muy fuertes en México son, por ejemplo, el tour, el festival de cine francés, la muestra de cine italiano, el festival de cine judío, que ahorita está medio funado, pero son festivales muy fuertes”.

De hecho, explica Estrella que el interés que ella siente por el cine checo no va quizás de la mano con la cantidad de películas que lleva vistas, aunque reconoce en la zona una especie de efervescencia que le resulta muy atractiva.

Estrella Araiza sonriente | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Pues mira, más allá de Miloš Forman y de Jan Švankmajer no conozco muchísimo cine checo, pero sí estoy muy interesada en conocer más. O sea, como que esto picó mi curiosidad porque de las pelis que vamos a ver y algunas de las pelis que vimos, que no son solamente checas porque también hay una peli de Eslovaquia y de diferentes lugares, se me hace muy interesante lo que ellos están considerando para narrar porque es como si fueran unas ciudades y espacios y cineastas totalmente nuevos que están retomando sus orígenes que son otros orígenes para llevarlos a la pantalla. Es como ver nacer una nueva rama del árbol de cine de Europa y eso se me hace muy bonito. Y van a salir seguro nuevos nombres que se van a convertir en grandes. Y eso también siempre es chido. O sea, como decir ¡Ay, claro, yo estaba ahí cuando él estaba chiquito!"

En todo caso para empezar a revertir esa falta, y gracias a esta experiencia en Karlovy Vary, Estrella anuncia casi en tiempo real una idea: la de incorporar a su festival una sección de tres o cuatro películas de lo más representativo del cine checo, con el agregado de que Karel Och o a alguno de sus programadores lleven a cabo la curaduría.

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