Lo viejo funciona: El Eternauta aprendió checo

Eternauta en checo

Impulsada por el éxito global de la adaptación de Netflix, la histórica historieta de Héctor Germán Oesterheld acaba de llegar al checo. Para traducir sus innumerables referencias porteñas, Stanislav Škoda tuvo que recurrir primero a mapas y luego viajar a la Argentina. Cree que los lectores checos leerán la obra con menos carga política que los argentinos, pero que reconocerán en ella algo familiar: el humanismo, la confianza en la solidaridad y la imaginación visionaria de un autor como Karel Čapek.

El éxito internacional de la adaptación de El Eternauta para Netflix, estrenada en 2025, le abrió las puertas de Europa Central a la célebre novela gráfica argentina. Impulsada por la repercusión de la serie, la editorial checa Host publicó por primera vez la obra en checo, en traducción del hispanista Stanislav Škoda.

Stanislav Škoda,  traductor de El Eternauta al checo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Pienso que una de las razones por las que me lo propusieron a mí es que, hace tres o cuatro años, tradujimos una novela gráfica española que habla de la Guerra Civil y de la historia de los padres del autor Antonio Altarriba. El libro se llama Epopeya Española y está formada por dos partes: ‘El ala rota’ y ‘El arte de volar’. Y es una historia en algún punto parecida, aunque no tanto, una novela gráfica clásica del mundo hispanohablante, y eso pienso yo que tuvo que ver con la decisión de la editorial Host de encargarme traducir El Eternauta. De hecho, yo no conocía antes esta novela gráfica y recientemente me enteré de que era una novela muy famosa, con una historia bastante interesante incluso por su trasfondo”.

Un checo en los lugares de los hechos

Buenos Aires en la mira | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aunque Stanislav aclara que la traducción del texto no le presentó mayores dificultades, sí tuvo que afrontar dos desafíos específicos: respetar las limitaciones de espacio impuestas por las burbujas de diálogo y encontrar la mejor manera de abordar las numerosas referencias a lugares emblemáticos y fácilmente reconocibles de la ciudad de Buenos Aires.

“Es cierto que, mientras traducía el libro, tuve que consultar el mapa de Buenos Aires para saber exactamente por dónde se mueve el ejército durante la lucha contra la invasión extraterrestre. Y, bueno, tuve la suerte de ir a Buenos Aires, entonces conocí los lugares exactos donde se efectúa esta novela gráfica. Entonces, sí, la geografía del Gran Buenos Aires era muy importante, pero con los mapas se puede resolver perfectamente”.

Plaza Italia en Buenos Aires | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Luego de haber tenido la suerte de hacer coincidir un viaje a Buenos Aires con el proceso de traducción, Stanislav recuerda que algunos de los escenarios que más le interesaron y que aparecen en la novela son Plaza Italia, el barrio porteño de Palermo, la avenida General Paz y la emblemática Plaza de Mayo. Aunque todos ellos han experimentado transformaciones con el paso de los años, considera que siguen siendo perfectamente reconocibles gracias a las ilustraciones de Solano López.

“Entonces, cuando uno está en Buenos Aires revive la novela gráfica. Y me enteré de que hay incluso agencias de viajes que organizan paseos siguiendo las huellas de los protagonistas de El Eternauta por Buenos Aires”.

Salvedades de Juan Salvo

En cuanto al texto, explica Stanislav que, a diferencia de otras obras que abordó como traductor, editor o incluso corrector de estilo, en El Eternauta no se cruzó con tantos argentinismos, como sí ocurre, tal vez, con la exitosa serie de Netflix basada en la obra.

Eternauta edición argentina

“De hecho me gustó: es más contemporánea, transcurre en una época más cercana a la actualidad, y a mí me gustó incluso que el protagonista, Juan Salvo, tenga otra historia, otra familia y los demás personajes también sean distintos. Hay muchas licencias, pienso que más que una adaptación es un homenaje a esta novela gráfica, una adaptación libre”.

Por supuesto, una de esas grandes novedades con que logró llamar tanto la atención la serie es el hecho de que el protagonista sea nada menos que un ex combatiente de Malvinas.

“Veo en el caso de Oesterheld algunas cosas que evocan, en cierto sentido, la escritura de Karel Čapek”.

“Sí, sí, sí, y tiene sentido en la sociedad argentina de hoy porque el tema de las Malvinas une, de algún modo, a todas las corrientes políticas, y es muy verosímil que Juan Salvo en la serie de Netflix sepa luchar y utilizar las armas por su experiencia en las Islas Malvinas, aunque el personaje original de Juan Salvo no podía tener de ningún modo esa experiencia porque la novela es anterior a la guerra”.

En cuanto a la expectativa que puede despertar un libro así en Chequia, responde Stanislav que, en su país, los cómics gozan de una importante tradición y bastante popularidad, aunque al mismo tiempo cree que los checos probablemente lean El Eternauta de un modo bastante distinto a los argentinos: sobre todo, sin tener en cuenta las ideas antiimperialistas y anticolonialistas que surgen, en realidad, de las posturas políticas posteriores de Héctor Germán Oesterheld, secuestrado y desaparecido durante la dictadura militar, al igual que sus cuatro hijas.

El Eternauta en Netflix

“Los checos tienen poco conocimiento de estos hechos históricos. Entonces me imagino que los lectores de aquí van a leer la novela más como una novela de género, una novela bien escrita y con buen guion y con ilustraciones muy modernas para su época, por supuesto. Pero no van a buscar ese trasfondo político o ideológico”.

La sociedad de la nieve

Incluso despojada de parte de las interpretaciones políticas que suele suscitar en Argentina, la obra conserva una dimensión política insoslayable. En el contexto checo, esa lectura podría encontrar un punto de apoyo en un rasgo que, como señala Stanislav, remite a un autor tan admirado como Karel Čapek.

“Oesterheld rindió un homenaje a la ciudad de Buenos Aires. Se nota en cada página que el autor tenía una relación muy fuerte con su ciudad, y la retrató muy bien junto a Solano López”.

“Yo veo el libro como una novela gráfica de género muy bien hecha, con un guion sofisticado y muy bien escrito e ilustraciones muy bien logradas. Con un toque humanista, eso sin dudas. Porque siempre los protagonistas expresan su esperanza, su fe en la humanidad y en la gente, en la capacidad de las personas para enfrentarse al enemigo que viene de otro mundo e intentar encontrar lo bueno en los demás. Entonces, a mí me recuerda un poco a lo que escribía, treinta años antes de Oesterheld, el gran Karel Čapek en textos como La guerra del absoluto o La guerra de las salamandras, porque eso también es, en cierto sentido, literatura de género pero con un toque humanista, con un acento humanista. Y en el caso de Oesterheld veo algunas cosas que evocan, en cierto sentido, la escritura de Karel Čapek”.

Buenos Aires | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Mi Buenos Aires querido

Por último, destaca Stanislav que uno de los aspectos que más podría atraer a los lectores checos es la representación de Buenos Aires que ofrece la novela gráfica: una ciudad reconocible, pero a la vez detenida en la particular atmósfera de la década de 1950.

Avión | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Yo pienso que sí, pienso que puede atraer la atención de los checos hacia Buenos Aires, que tal vez van a querer ir a ver Buenos Aires, que es una ciudad muy bonita, muy europea y que se parece mucho a Madrid o a París. Y para mí, Buenos Aires es una capital de la cultura. Más antes que ahora, pero sigue siendo bastante interesante. Y, bueno, Oesterheld rindió un homenaje a la ciudad de Buenos Aires. Se nota en cada página que el autor tenía una relación muy fuerte con su ciudad, y la retrató muy bien junto a Francisco Solano López. Entonces pienso que sí, que eso puede llamar la atención”.

Barrio porteño de Palermo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Tras concluir la traducción, Stanislav se quedó con ganas de seguir explorando la obra de Oesterheld y consiguió una antología de relatos titulada El árbol de la muerte. En su opinión, estos textos no solo están a la altura de los mejores cuentos de ciencia ficción a nivel mundial, sino que además confirman a su autor como uno de los escritores argentinos más interesantes, aun en un país cuya tradición literaria incluye nombres de la talla de Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Julio Cortázar y Ricardo Piglia.