Entrevista con Nicolás Celis, jurado del Festival de Cine de Karlovy Vary: ¿cómo se elige la mejor película?
El destacado productor de cine mexicano Nicolás Celis, ganador del Oscar con Roma, es uno de los cinco jurados del Festival de Cine de Karlovy Vary en la categoría Globo de Cristal. En esta entrevista, nos cuenta en qué se fija para valorar a una película y también nos cuenta qué tiene que tener un productor para destacarse.
Pueden escuchar la entrevista completa haciendo click en el botón de "Play" ubicado en la foto de portada o en YouTube.
Hola, amigos. Estamos con Nicolás Celis, productor mexicano y jurado del Festival de Cine de Karlovy Vary en la competición por el Globo de Cristal. ¿Cómo se siente ser jurado de este festival tan prestigioso?
Juan, buenas tardes. Pues la verdad estoy feliz de venir a Karlovy Vary nuevamente, porque ya había venido hace 3 años, me parece, por primera vez y fue espectacular.
Con Karel (Karel Och), el director artístico del festival, estuve de jurado en el Festival de Morelia, que es uno de los más prestigiosos en México. Y pues es un gusto gigante porque siempre se habla de lo maravilloso que es el público de Karlovy Vary.
Hace unos días homenajearon a un tal Michael Douglas (risas), justamente por su trabajo como productor, rol que asumió cuando tenía 29 años en la película Atrapado sin salida, dirigida por Miloš Forman. Así que eso me parece que da una idea del nivel de este festival. Como jurado te quería preguntar cómo es el proceso de evaluación de las películas.
Pues sí, digo, es un festival que creo que tiene una competencia muy sólida. Algo que me gusta es que cuidan mucho su talento, o sea, como un buen festival conserva el talento de los descubrimientos que han hecho, por decirlo así, en el sentido de que hay películas con directores que han sido recurrentes y eso habla de que esos mismos directores ven ese crecimiento en este festival.
Me parece eso muy valiente, porque los festivales muchas veces validan películas de gente que aún no tiene una trayectoria consolidada, porque lo fácil es programar a veces películas que ya todo el mundo validó, ¿no? O nombres que ya están validados. Pero a mí me parece que lo maravilloso es encontrar esas joyas, ¿no? Y esas voces que necesitan ser empujadas y catapultadas. Y pues tengo unos compañeros de jurado maravillosos, la verdad.
Estamos viendo dos películas por día, lo cual es súper cómodo para los jurados. Hay veces que ves tres o cuatro y ya la cabeza la tienes revuelta. La ventaja es que acá también hay muchos premios, que eso es algo también muy valioso, que también se puede destacar a las películas desde distintos ángulos y pues estamos a la mitad de las películas, entonces está muy emocionante todavía.
Sabemos que hay algunos representantes del mundo de habla hispana, eso es bueno, pero te puedo preguntar en qué te fijás más que nada cuando querés calificar una película. ¿Qué criterios más o menos aplicás? ¿O qué te parece qué es lo más importante a valorar?
Claro. Me encanta esa pregunta porque siento que ese es la pregunta que creo que yo siempre me he hecho: ¿qué es lo que premian los festivales, qué validan?
Porque al final hay veces que un festival puede matar la vida de una película o una carrera, o catapultarla. Y a mí en lo personal, para mí es hablar de películas que me conmuevan, que tengan humanidad, que tengan verdad, que digamos que la voz y el alma que tenga la película sea genuina para mí.
Lo digo en el sentido de que hay veces que se siente películas sumamente orquestadas, ¿no? Y eso a veces hace que se les vean las costuras equivocadas. Pero a mí, por ejemplo, desde mi primer proyecto que yo había hecho en la vida, que se llama Ver llover, que es un cortometraje en el que estuve en la producción hace 20 años, ganó la Palma de Oro.
Era un trabajo estudiantil. Y lo maravilloso, lo entendí desde el momento y después con los años, era el alma que tenía. O sea, se veía el boom, el micrófono se metía a cuadro, el 16 mm a 35 era con muy bajos recursos, pero realmente se sentía que había una vida superpotente y te dejaba el corazón latiendo fuerte.
Entonces, para mí es mucho más importante ir al cine y ver cosas que me emocionen, que se arriesguen. Y es algo que se ve, se siente. O sea, no es un tema de gustos, para mí no es un tema de cuántas películas hemos visto unos u otros, sino que realmente se siente esa valentía, esa necesidad de contar algo. Porque a veces nos olvidamos y parecería que el cine o los festivales es como de, bueno, si filmaste con esta cámara, con actores famosos, con todos los fuegos artificiales… de repente te das cuenta que la película no tiene emoción. Que no empatizas con los personajes, que no hay un interés en que realmente entre hasta la piel la historia, los personajes.
Entonces, para mí esa es mi brújula como jurado y como productor en las películas que hago.
Justo en la competición hay una gran variedad. Es decir, hay películas completamente distintas hasta desde el punto de vista del presupuesto, como mencionabas. Te quería hacer una pregunta con respecto a tu rol de productor. Justamente hablamos de Michael Douglas un poco, me parece que vale la pena mencionarlo. Si tuvieras que decir una cualidad que hace que un productor sea buenísimo o se destaque, o una serie de cualidades, ¿cuáles serían?
Me gustaría, digo, aprovechando que abriste espacio a una serie, prefiero decir varias. Yo siento que la honestidad es importante, pero también he aprendido que la honestidad cada vez existe menos porque mucha gente no quiere esa honestidad.
Yo por mucho tiempo decía, “Bueno, quizás no estoy siendo honesto o quizás no digo lo que pienso.” Y realmente con el tiempo me di cuenta de que mucha gente no quiere esa verdad, porque esa verdad tiene consecuencias a veces, o tiene impacto en el presupuesto, en cómo se filman, cómo se cuentan las películas. Y yo siento que ser un productor… también hay formas de cómo ser honesto, ¿no? Y cómo contarlo, y cómo decir desde tu lugar cómo puedes acompañar a un director en ese viaje.
Lo puedes hacer violentamente, lo puedes hacer con amor. Pero para mí un gran productor es el que te dice la verdad, el que te dice que si vas a ir por allá y ya fuiste 20 veces antes y te vas a caer, que confíe en ti.
Un productor que te dice a tiempo "ten cuidado con esto,” también es alguien con quien, cuando pasen esas cosas, vas a voltear y vas a decir, “Gracias”. Cambiar el rumbo, evitar caerte.
Y para mí, por ejemplo, un gran punto de inflexión fue Roma (dirigida por Alfonso Cuarón y ganadora de tres premios Oscar). Fue un lujo, porque ver a Alfonso con una carrera ya explotada en su mejor momento y verlo trabajar como si fuera su primer película, con ese rigor, con esa cantidad de tiempo invertido, no dando por sentado nada, dije: “Es que claro, así es el cine.”
Los productores también tenemos que ser creativos, tenemos que ser transparentes, tenemos que ver cine, tenemos que entender un poco también el mercado y todo eso, pero para mí son cosas muy sencillas: a veces éticas, a veces de liderazgo, y de mucho trabajo.
Porque yo nunca he sido un productor que nomás llega a la premier, a la alfombra roja, sino que siento que muchas veces, para poder estar de acuerdo, hemos tenido que estar en desacuerdo muchísimas veces y negociar y tener concesiones mutuas y arriesgarnos para poder llegar a buen puerto. Y eso a veces… pues la gente evita el conflicto. Yo siento que un buen productor es alguien que te puede decir: “Es que esto no funciona”.
¿Y algo de intuición, quizás?
Sí, 100% intuición, porque el mundo cambia. O sea, yo puedo hacer una película hoy, pero va a salir en 1, 2, 3, 4 años. Y para mí, por ejemplo, algo como productor que es como una meta que siempre está ahí como en la cabeza, como una mosca, es el recordatorio de cómo va a sobrevivir el paso del tiempo esta película.
O sea, cómo se va a volver como la que mencionas de Michael Douglas, de Atrapado sin salida, de cómo van a pasar 50 años y va a ser relevante. Yo la acabo de volver a ver restaurada en 35 mm, increíble. Digo, es que el humor, la ingenuidad… Yo la veo ahorita y digo: “Es mejor que muchas películas que salen hoy en día.” Con las actuaciones, en pocas locaciones, no tiene que ver con su presupuesto.
O sea, no es un tema de estrellas nada más. A mí me parece tan bonito que el paso del tiempo también te permite ver qué obras y qué películas siguen existiendo, y eso para mí siempre me recuerda como productor decir: “Oye, pues si yo hiciera una…” Voy a decir un ejemplo: una película sobre la pandemia. Yo desde el 2020 decía: “Es que van a empezar a hacer esas... Qué horror.” Nadie quiere. Yo no quiero saber nada de la pandemia. Si yo hiciera algo en el 2020 u hoy, yo siento que quiero pensar que sería una película que la veamos en 5 años o mismo en el 2021 y hubiera sido relevante. Porque no se trata de algo oportunista.
Se trata de algo humano, se trata de algo profundo, se trata de algo que tenga un contexto político, histórico, social, que tenga verdad, que pueda insertarse en algún momento. Que cuando se vea no se sienta caduca, porque muchas veces el contenido de las redes sociales, incluso muchas películas, tienen fecha de expiración. Y hay veces que películas nacen ya expiradas.
Es muy cierto y es muy bueno el ejemplo de la pandemia porque justamente se cumplen aniversarios y aparecen documentales, y realmente es revivir toda esa etapa de… bueno, de todas las cosas que ya sabemos que mejor tenemos que olvidar, ¿no? En algún punto. Entonces, analizando un poco tu respuesta, veo algo de intuición, algo de pensar en el futuro, en el tiempo que va a tardar la película en hacerse y en el momento en que salga que sea relevante y que también perdure en el tiempo. Algo de conocer el mundo, saber leerlo. Pero ¿cómo se aprende a ser productor?
Fíjate que ahorita que te escuchaba hablar yo decía: “Bueno, me faltó decir curiosidad.” Y creo que eso podría responder tu pregunta. O sea, se necesita mucha curiosidad. Yo siento que productor podríamos ser todos. Yo no estudié cine ni para ser productor. Tengo muchas habilidades que son compatibles con la profesión. Pero siento que se necesita tener curiosidad en todo.
Porque como productor te toca enfrentarte a una película que puede ser de ciencia ficción, una de terror, una de drama, una comedia, un documental… puedes contar historias desde distintos lugares. Pero también para nosotros en Pimienta Films, por ejemplo, que es mi productora, nos interesa mucho también contar historias que nos muevan, que sentimos que son relevantes, que tenemos poder al contar y traer una historia a la mesa versus otra.
Un punto de vista versus otro punto de vista. ¿Cómo contamos? ¿De qué lado estamos políticamente también?
Y para eso hay que tener curiosidad, yo siento. Porque toda esa curiosidad te lleva a conocer gente interesante, a detectar gente interesante en tu camino, en tu carrera, temas, etcétera. Porque te hace estar expuesto y tocar la vida más de cerca. Que creo que eso… Hay productos que de repente digo: “Es que no tienen nada que contar.” ¿Cómo van a ir con un director a que se aviente?
Porque para mí, ya te vuelves —y no es malo tampoco— te vuelves como un administrador de empresas. Que no está mal tampoco y es legal y es legítimo. Hay muchas profesiones que se dedican a no poner el corazón en lo que hacen y a ser algo más transaccional.
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