El café griego que logró reunir a la comunidad checa de Praga 5

Joannis Zavalianis

El dueño griego de un pequeño pero ya indispensable café de Košíře dejó atrás el mar Egeo por amor a una checa que, con su carácter y su simpatía, logró convertir el local en el punto de encuentro preferido de los vecinos del barrio.

La entrada | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Nacido en Markinada, un pequeño pueblito de montaña al noroeste de Grecia, Joannis Zavalianis llegó hace más de veinte años a Chequia. Aunque vino de vacaciones, conoció a la que sería su esposa y sintió, de repente, que su destino estaba en este país. Recuerda que al quinto día de conocerla le preguntó qué imaginaba para su futuro y ella respondió que soñaba con una gran familia y una pastelería en medio de una plaza. Un año después, este griego enamorado se mudó de forma permanente a Praga y, con el tiempo, abrió Zavalianis Sweet, no en una plaza sino dentro del hospital de Hořovice, donde transformó un pequeño bufet en una cafetería de calidad que luego replicó en otros puntos de la ciudad.

Hoy, una de las más concurridas es justamente la que terminó cumpliendo el sueño de su esposa: ubicada frente a una plaza en la calle Musílkova, en Praga 5, todos los días y casi a cualquier hora los vecinos desbordan la pequeña superficie del bar y su terraza para saludarse, conversar y compartir lo que les pasa.

“En Grecia lo tenía como hobby. Allí trabajaba como gerente en una tienda de artículos eléctricos, pero mi verdadera afición era preparar tortas: las clásicas griegas, las de cumpleaños. Tenía un grupo de amigos y, cada vez que había alguna celebración o evento que organizábamos, yo me encargaba de los dulces”.

“Nuestros tradicionales věnečky checos ya fueron reconocidos por dos revistas especializadas como los mejores de Praga”.

Agrega Joannis que, al igual que en Chequia y tantos otros países, antes no era tan fácil acceder a las exquiciteces que hoy abundan en los supermercados y él heredó, así, el talento gastronómico de su familia.

“Bueno, en Grecia justamente las madres y las abuelas siempre horneaban y siguen haciéndolo en casa. Es lo tradicional: todos cocinan en casa, quizás no algo tan elaborado. Y ese conocimiento fue pasando de generación en generación y, además, cuando éramos pequeños, no había muchas posibilidades de comprar algo dulce. Lo único dulce que estaba a nuestro alcance eran las frutas que recogíamos y esos dulces caseros”.

Una cosa más rica que la otra

Lo más vendido del bar | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Zavalianis Sweet ofrece una original combinación de repostería artesanal, pastelería griega, desayunos, brunchs, y cafés especiales tanto calientes como fríos. Entre sus productos destacan los croissants rellenos de chocolate, pistacho o crema de vainilla, clásicos griegos imbatibles como la tyropita, que es una de las especialidades de la región de Joannis y dulces internacionales como baklava, lemon pie, tiramisú, pero también especialidades checas.

Baklava | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Nuestra mejor torta es una creación propia que hice a base de licor de huevo porque aquí en Chequia es muy popular, se trata de una torta de zabaglione que fui perfeccionando con paciencia a lo largo del tiempo. Hoy es nuestro producto estrella, el que más vende. También hacemos los věnečky checos, esos pastelitos tradicionales en forma de anillo, que ya fueron reconocidos por dos revistas especializadas como los mejores de Praga”.

Agrega Joannis que, aunque a simple vista, las cocinas griegas y checas no parecen tener mucho en común, lo que en algún punto las emparienta es el uso de hierbas y ciertos tipos de vísceras.

Los talentos de la amada checa

“Mi esposa conoce a toda la gente del barrio y tiene un gran talento para juntar a las personas y para que conversen mientras se toman un café”.

Durante los veinte años que lleva viviendo en Chequia, Joannis aprendió a hablar checo casi sin estudiarlo, simplemente por usarlo todos los días en el trabajo y en su casa con su esposa y sus suegros. Aun así, admite que no está del todo conforme con su nivel y que se siente a años luz del dominio del griego que alcanzó su esposa, a quien, asegura, no se le nota en absoluto que no nació en Grecia. También le atribuye a ella la gran fama que adquirió su café como centro de reunión de la comunidad de Praga 5.

Torta Marlenka | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“En realidad, fue mi esposa quien tuvo el papel principal en eso porque ella conoce a toda la gente del barrio y tiene un gran talento para juntar a las personas y para que conversen mientras se toman un café. Y, por supuesto, también está la gran comunidad griega que nos frecuenta tanto aquí como en otra cafetería que tenemos en Praga 6”.

Praga, el segundo hogar

Tylopita de espinaca | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En efecto, dice Joannis que en Praga existe una comunidad muy importante de griegos que llegaron, sobre todo, durante la Guerra Civil de su país que tuvo lugar entre 1946 y 1949. Muy cerca del café de Praga 5, se encuentra Filema, un restaurante que lleva junto a su primo y en el que cocina su prima. Asegura que ahí puede encontrarse auténtica comida griega, país que, a pesar de sentirse muy a gusto en Praga, él sigue extrañando.

Un rinconcito griego en Praga 5  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Lo que más extraño de Grecia son mis amigos y, por supuesto, el mar. También el clima, el clima griego, la verdad es que no me gusta este invierno tan duro, este tiempo tan cambiante. Los primeros días que estuve aquí dije: no puedo, me vuelvo a Grecia. Sin embargo, con los años, me fui acostumbrando al clima y la vida de aquí: nos casamos con mi esposa, tuvimos a nuestra primera hija y cuando llevaba medio año viviendo aquí, me di cuenta de que Praga se había convertido en mi segundo hogar”.