Chequia y la adopción del euro 21 años después de su ingreso en la UE

Las ventajas e inconvenientes del euro siguen generando debate entre los checos, mientras el país se va quedando entre los últimos de la UE que siguen evitando la moneda única.

Chequia, junto a Polonia, Rumanía, Hungría y Suecia, son los últimos de los 27 países de la UE que siguen sin adoptar el euro, pese a que se comprometieron a ello en su día. Aparte está Dinamarca, que no está obligado a cambiar su corona por la moneda única. Bulgaria es el último miembro en unirse a la zona euro, en donde entrará definitivamente el 1 de enero de 2026.

Pavlína Žáková | Foto: Guillaume Narguet,  Radio Prague International

Como es bien sabido, la razón por la que Chequia sigue sin dar el paso no tiene que ver con el cumplimiento de los criterios de adhesión, que si se lo propusiera, no tardaría en conseguir. Radio Praga Internacional habló con Pavlína Žáková, viceministra de Asuntos Europeos y especialista en el euro, que explicó las razones detrás de las dudas checas.

“La ampliación de la eurozona sólo muestra que el euro sigue siendo un proyecto muy atractivo. Efectivamente, en enero, 21 países formarán parte ya de la eurozona y solamente seis de los miembros de la UE, entre ellos la República Checa, permanecerán al margen. El euro, sin embargo, es atractivo no sólo para los países de la UE, sino también para otros terceros como, por ejemplo, Islandia, que, a la vista de los recientes eventos geopolíticos y el crecimiento de las tensiones globales, ha mostrado nuevamente su interés por la moneda única”.

Zbyněk Stanjura | Foto: René Volfík,  iROZHLAS.cz

Žáková afirmó que el euro es un proyecto que tiene sentido para la gran mayoría de los estados miembros de la UE. La experta hizo referencia a las consultas de opinión pública del Eurobarómetro, cuyos resultados de mayo apuntan a que el euro goza de un apoyo considerable tanto dentro de la eurozona, con un 83% de sus habitantes a favor, como en la UE en general, con un promedio de 74%. Esto, como subraya la experta, señala que el euro es un proyecto exitoso para los países que lo utilizan y saben cómo funciona y, como consecuencia, se ha convertido en algo popular.

Contrarios al euro en el Gobierno checo

Pese a su popularidad general, el euro, no obstante, sigue teniendo sus opositores. Durante los últimos meses, la sociedad búlgara ha estado fuertemente dividida por la adopción y se cuestiona si Bulgaria realmente está preparada para dar un paso tan significativo. El escepticismo de ciertos partidos búlgaros y figuras públicas ha impulsado la creación de un considerable grupo de opositores.

Del mismo modo, algunos políticos checos, como el ministro de Finanzas, Zbyněk Stanjura, han destacado que el euro permanece un proyecto que no se hará realidad hasta que la mayoría de la población del país muestre su apoyo.

Pavlína Žáková explica que el euro es un proyecto complicado que combina aspectos tanto políticos como económicos. En el caso de Bulgaria, se trata de una situación particular, ya que la divisa nacional, el lev, se ha encontrado en un tipo de cambio fijo desde 1997, primero con el marco alemán y después directamente con el euro. Era una manera de conseguir estabilidad financiera después de la devastadora hiperinflación que sufrió el país. Por eso, aunque Bulgaria es actualmente el país más pobre de la UE, tiene la posibilidad de unirse a la eurozona, dijo Žáková.

“Para los países que cuentan con una tasa de cambio fija, es más fácil adoptar el euro, ya que no tienen que vigilar la estiba de su tasa de cambio en relación con el euro. Bulgaria, como los países bálticos, por ejemplo, disponía de este argumento económico adicional. Además, en cuanto a su desarrollo económico, Bulgaria sí ocupa el último lugar en UE en términos del estándares de vida, pero esto solamente demuestra que incluso un país menos desarrollado económicamente también puede unirse a este proyecto”.

Los criterios de Praga

La experta prosiguió que los criterios de Maastricht, que determinan los países que pueden adoptar el euro, no ‘comprenden’ el criterio de los estándares de vida. Existen otros criterios, llamados monetarios, como la inflación o las tasas de interés, así como el nivel de deuda y el estado de las finanzas públicas. Sin embargo, el criterio de madurez económica no figura entre ellos.

No obstante, se observa la tendencia esperanzadora que incluso los países menos desarrollados económicamente, como los estados bálticos, han hecho una exitosa adopción del euro, lo que ha llevado a una mejora de su economía y condiciones de vida.

Con respecto a la República Checa, Žáková piensa que la razón principal por la que no se ha adoptado el euro todavía es política.

“Cuando tan sólo un 20% de la población está a favor de la adopción del euro, como es ahora el caso en Chequia, esto requiere valentía por parte de cada partido político del país y comprendo que debe ser difícil de lanzarse a una campaña electoral que incluya también la adopción del euro en su programa. En gran parte, este asunto tiene sus raíces en la historia política checa, ya que tradicionalmente en el discurso político y la esfera pública ha estado presente un fuerte euroescepticismo basado en las creencias de ciertas figuras famosas de la vida política, como Václav Klaus, por ejemplo. Desde el principio, Klaus ha hablado del euro como un proyecto utópico condenado al fracaso y que haría que la República Checa se disolviera dentro de la UE como un terrón de azúcar en un vaso de agua caliente”.

Žáková abordó en su análisis también la postura del también expresidente Miloš Zeman, así como la del actual mandatario, Petr Pavel.

Miloš Zeman en Parlamento Europeo,  2014 | Foto: Sebastien Bozon,  European Union 2014 - EP

“Después de la crisis económica de 2009-2011, Miloš Zeman también habló con tono crítico sobre la eurozona, que él la consideraba un proyecto donde seríamos responsables de las deudas de otros países. En resumen, decía que no estábamos ahí para pagar las deudas griegas. Estos personajes han influido considerablemente a la opinión pública y han reforzado el escepticismo con respecto al euro como moneda común. Ahora, varios años tendrán que pasar para que la gente vuelva a ver con buenos ojos el euro. Lo que dicen las élites políticas siempre ha tenido un fuerte impacto”.

Esto se nota también en el caso del actual presidente, Petr Pavel, que se ha expresado a favor de la adopción del euro en múltiples ocasiones como, por ejemplo, en su discurso de Año Nuevo. Él también influye fuertemente la opinión pública y estas declaraciones, provenientes de alguien como él, han reforzado el apoyo al euro, así como el debate”.

“El Banco Nacional Checo no sabe si el BCE puede garantizar un control bancario de la misma calidad”

Según explica Žáková, a lo largo de los últimos cuatro años del gobierno del actual primer ministro Petr Fiala, se han dado pasos importantes hacia la adopción del euro por parte de Chequia.

Por ejemplo, se ha llevado a cabo un estudio jurídico para examinar la legislación y decidir qué leyes necesitan alguna enmienda. Asimismo, se ha realizado un estudio económico que señala que la adopción del euro representa una ventaja, pero también un riesgo potencial para la República Checa.

El Banco Nacional Checo  (ČNB) | Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

Por lo general, el euro no es una amenaza para la mayoría de los sectores del país. El único ámbito que el euro podría afectar negativamente es el de los grupos de bajos ingresos, que posiblemente tienen menos conocimientos financieros y podrían verse en problemas a la hora de afrontar el cambio.

Žáková destaca que es necesario que el próximo gobierno checo comience a trabajar en la adopción del euro desde el inicio de su mandato y que no haya cambios significativos en el gabinete a lo largo del camino. La razón principal es que un proceso así, habitualmente requiere entre tres o cuatro años.

Žáková mencionó la importancia del euro para los empresarios en Chequia y las condiciones favorables que les proporcionaría la adopción de la moneda común.

Fuente: FactsMaps,  CC BY 2.0

Por otro lado, importantes instituciones financieras como el Banco Nacional Checo han expresado sus dudas sobre el éxito del euro en Chequia. Žáková explica más este punto.

“Por supuesto, el Banco Nacional Checo tiene una actitud particular sobre este asunto, ya que una de sus tareas es vigilar la moneda no sólo con respecto a la evolución de los precios, sino también a la corona checa como tal en el ámbito bancario. El Banco Nacional Checo está comprometido con la calidad del control bancario y, hasta donde yo sé, tiene ciertas dudas, ya que no sabe si una vez en la eurozona, el Banco Central Europeo puede garantizar un control bancario de la misma calidad”.

Todos los criterios de Maastricht menos uno

Por otra parte, tanto el Banco Nacional Checo, como el Ministerio de Finanzas han señalado el insuficiente avance económico de Chequia en comparación con la eurozona, así como algunos riesgos potenciales como la imposibilidad de utilizar libremente la política monetaria nacional para impulsar el desarrollo económico del país.

Foto ilustrativa: Parlamento Europeo

No obstante, según Žáková, el primer argumento está un poco obsoleto, ya que la República Checa, a lo largo de sus más de 20 años en la UE, ha podido posicionarse en el 91% de la media de los Veintisiete en términos de calidad de vida, en el 80% a nivel de precios e incluso superar a cierto número de países que llevan mucho tiempo en la eurozona.

El segundo argumento, prosigue la experta, es entendible, pero también tiene ciertas limitaciones, ya que la política monetaria independiente no ha podido proteger a la República Checa de la alta inflación.

Žáková concluyó que Chequia ya ha podido cumplir la mayoría de los criterios de Maastricht, menos uno que, según ella, es más bien una decisión política. Se trata de la membresía en el mecanismo de tasa de cambio durante dos años. La experta piensa que la tarea principal de los políticos checos ahora es mantener una política de unión y constancia hasta la adopción del euro y lanzar una eficaz campaña de información a la población en la que se expliquen no sólo los riesgos, sino también todos los beneficios de la moneda europea común.