Navidad primaveral en la República Checa

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Un tiempo primaveral con temperaturas alrededor de cinco grados sobre cero acompañó este año las fiestas de Navidad en la República Checa. A pesar de que en estas latitudes la Navidad no estuvo acompañada por las acostumbradas blancas capas de nieve, nada perdió de su encanto.

Aquellos que habían soñado con las tradicionales fiestas de Navidad checas, o sea, con mucha nieve, se vieron un poco decepcionados. Pero el mal humor no duró mucho. El tiempo de primavera invitaba a efectuar caminatas por la naturaleza o por la ciudad. Centenares de personas acudieron a conciertos, visitaron exposiciones y también iglesias, donde pudieron contemplar hermosos pesebres, uno de los símbolos de la Navidad. Los que querían practicar el esquí, el deporte favorito de los checos en invierno, viajaron a la montaña, allí sí hubo nieve suficiente.

Y suficientes fueron también las porciones de la tradicional sopa de pescado que el día de Nochebuena ofrecía a los interesados en la Plaza de la ciudad Vieja de Praga, el Alcalde Mayor, Pavel Bém. Gustó incluso a un grupo de turistas japoneses a quienes se les invitó a conocer uno de los platos típicos que en Navidad se sirve en la República Checa.

Conservando otra de las tradiciones navideñas checas que data del año 1923, un grupo de nadadores se sumergió este domingo en Praga en las aguas del río Vltava. Más de 80 hombres y 14 mujeres superaron nadando una distancia de 100 y 300 metros, siendo la temperatura del agua, al igual que la del aire, tres grados sobre cero.

En cuanto a los regalos de Navidad, este año predominaron en la República Checa libros y diversos aparatos de electrónica. Los checos batieron también un récord. El día de Nochebuena, enviaron por medio de sus celulares 52 millones de mensajes SMS con felicitaciones con motivo de las Fiestas de Navidad. Una cifra considerable para un país con 10 millones de habitantes.