Murió Otakar Motejl, querido y respetado Defensor del Pueblo

Otakar Motejl, foto: ČTK

Otakar Motejl, el único Defensor del Pueblo que ha conocido hasta ahora la República Checa, falleció en el hospital de Brno-Bohunice. Uno de los referentes clave de la historia checa moderna, sucumbió a una fulminante enfermedad a los 77 años de edad.

Otakar Motejl,  foto: ČTK
Otakar Motejl se había ganado el respeto de la sociedad a base de integridad y coherencia a lo largo de su vida. La triste noticia, que dio a conocer su portavoz, Iva Hrazdílková, sorprendió en la tarde del domingo ya que pocos conocían que Motejl se encontraba hospitalizado desde hacía algunos días.

Durante el régimen comunista defendió en los tribunales a disidentes perseguidos, como por ejemplo a firmantes de la Carta 77 o a miembros del grupo de rock Plastic People of the Universe. Tras la Revolución de Terciopelo, fue nombrado presidente del Tribunal Supremo, cargo que mantuvo hasta 1998 cuando fue nombrado ministro de Justicia. A los dos años abandonó la cartera al no lograr sacar adelante la reforma del sistema judicial. Fue entonces cuando se creó el puesto de Defensor del Pueblo. Esa última etapa de su vida es la que destaca sobre el resto Anna Šabatová, quien fuera la segunda responsable de esa oficina.

Anna Šabatová
“Es una gran pérdida para la justicia de la República Checa, era una gran autoridad moral. Su legado más importante es la institución que fundó, increíblemente efectiva, y sin embargo, muy humana”.

Muchos consideraban que en la República Checa no era necesaria la figura del Defensor del Pueblo, incluido el actual presidente Václav Klaus. Sin embargo, unas 7.000 personas cada año se dirigían a su oficina en busca de protección y derechos que no reconocía el país. Entre sus muchas luchas sociales a lo largo de la última década, conocidas fueron las que llevó a cabo a favor de las mujeres gitanas que fueron esterilizadas durante el régimen comunista, o por la mejora de las condiciones en los hospitales para los enfermos que más tiempo tienen que pasar ingresados. Finalmente, incluso Klaus le reconoció recientemente la importancia de su labor, algo que llenó de satisfacción a Motejl.

Václav Klaus
Hace mes y medio escaso, en entrevista para la Radiodifusión Checa, el infatigable Motejl reconocía estar dispuesto a seguir trabajando a pesar de su edad.

“A mi lo que más me gusta en la vida es el trabajo. No puedo imaginarme sin él. Ahora tengo 77 años y he pasado este invierno sin coger vacaciones. A veces miro por la ventana y me planteo la jubilación, pero no puede ser. Es un poco por vanidad y un poco por confusión. Y también por un poco de miedo. No sé qué haría después y qué no haría”.

El reconocimiento a su figura traspasó las fronteras checas. Entre sus distinciones más destacables se encuentra el reconocimiento como comandante de la Legión de Honor francesa o la medalla de plata otorgada por los jueces estadounidenses por su defensa de los derechos humanos.

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