Las vacaciones y el COVID: entre controles, pruebas y cuarentenas

Aeropuerto de Václav Havel, Praga

Con la creciente incidencia de la variante Delta del coronavirus, el Gobierno checo ha endurecido las reglas de entrada al país. Estas afectan también a España. Mientras tanto, crece el número de pasajeros en el aeropuerto de Praga, al tiempo que solo un 20 % de los checos afirma tener planes de salir al extranjero. 

Los que tengan planeado volar desde el Aeropuerto Václav Havel de Praga deberían llegar con al menos tres horas de antelación. Con unas condiciones para viajar que se vuelven cada vez más estrictas, se crean largas filas, al no tener todos los pasajeros los documentos necesarios.

Los representantes del aeropuerto apelan a que las personas cuenten con un tiempo mayor para su tramitación. Petr Baránek, supervisor de facturación, afirma que los problemas en los mostradores son frecuentes.

Foto ilustrativa: Marco Verch,  Flickr,  CC BY-SA 2.0

“En mi experiencia, en estos momentos, uno de cada cinco o seis pasajeros no está bien preparado para el viaje y no cuenta con los documentos que se requieren”.

En el aluvión de pruebas de coronavirus, formularios de entrada y otros requerimientos, el aeropuerto ha anunciado que los que viajen a los países dentro del espacio Schengen ya no tendrán que pasar por el control de pasaportes, que fue restablecido temporalmente durante la pandemia, según detalló la encargada de comunicación del Aeropuerto Václav Havel de Praga, Kateřina Pavlíková.

“La Policía de Extranjería dejará temporalmente de realizar controles de pasajeros de salidas en el marco del espacio Schengen en la Terminal 2. No obstante, continúan los controles de pasaportes en llegadas, los pasajeros deberán presentar todos los documentos necesarios”.

Las condiciones que se aplican para el turismo cambian en función al país desde o hacia el cual se viaja. No obstante, en términos generales, el Gobierno aprobó la semana pasada la introducción de medidas adicionales con el fin de prevenir la propagación de la variante Delta del coronavirus, que preocupa actualmente a buena parte de Europa.

Todos los que vuelvan del extranjero y no estén plenamente vacunados deberán realizarse un test al regresar a Chequia. La medida se aplica a todos los destinos, sin importar el riesgo de contagio que supongan los individuales países. Al regresar de países verdes y naranjas es también necesario rellenar un formulario de entrada. En la categoría naranja figuran actualmente, por ejemplo, las Islas Baleares, Bélgica, Grecia o Dinamarca.

Foto: Michaela Danelová,  Český rozhlas

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que España, incluidas las Islas Canarias, se volvería roja en el mapa del viajero a partir de este lunes 5 de julio, es decir que se considera un país de mayor riesgo de contagio.

Tras llegar de España a Chequia, los viajeros deberán realizarse una prueba de PCR entre el día 5 y 14 tras su entrada en el país y entretanto guardar cuarentena. Se aplican excepciones para los que hayan pasado por el coronavirus en los últimos 180 días o estén plenamente vacunados, mientras hayan transcurrido al menos 14 días desde la aplicación de la dosis final de la vacuna.

El Gobierno amplió asimismo la lista de países marcados en color negro, es decir a los que se recomienda encarecidamente no viajar. En este momento figuran en ella Paraguay, Perú, Colombia, Brasil, India, Rusia y también Túnez, entre otros, este último siendo unos de los destinos veraniegos más populares entre los checos.

Los checos no se desaninam

A pesar de las dificultades y la incertidumbre, que se han convertido en una parte íntegra del turismo en estos tiempos de pandemia, los viajeros se han acostumbrado a las medidas, según afirma Jan Bezděk, portavoz de la agencia de viajes Fischer.

“Tras todo este tiempo, los checos ya se han acostumbrado a realizarse test de coronavirus. Los necesitan también en el trabajo. Las pruebas no son para ellos una razón para cancelar las vacaciones”.

La pandemia no ha sofocado del todo el entusiasmo de los checos por pasar los meses estivales en países más o menos exóticos, como confirma el creciente número de pasajeros que pasan por el aeropuerto de Praga. Tras las cifras récord registradas en los últimos años, el número de viajeros cayó en un 80 % en 2020. Con poco más de 3.6 millones de personas se trató del peor resultado en 25 años. Ahora, las estadísticas de abril y mayo sugieren que la situación se va normalizando, según afirma la portavoz del Aeropuerto Václav Havel de Praga, Klára Divíšková.

Foto: Josef Vostárek,  ČTK

“En cuanto a los datos de mayo, el Aeropuerto Václav Havel de Praga acogió a más de 132 000 viajeros. Se trata de un aumento marcado, en más de un 1500 % en comparación con el año pasado, cuando las operaciones se vieron limitadas fuertemente por la pandemia y las restricciones. En comparación con abril de este año, la cifra creció en un 30 % en mayo”.

En estos momentos, se puede volar desde Praga a un centenar de destinos diferentes. De acuerdo con Divíšková, los más populares son Hurgada y Marsa Alam en Egipto, Ámsterdam, Dubái, Fráncfort, Málaga, Barcelona y Tenerife.

No obstante, a pesar del nuevo auge del turismo internacional que se registra, parece que los checos que planean viajar el extranjero constituyen más bien una minoría. De acuerdo con una encuesta encargada por la Radio Checa y realizada por la agencia Median, solo un 20 % de la población del país piensa salir al extranjero.

Autor: Romana Marksová
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