Las fascinantes luces del Puente de Carlos

Jan Žákovec, foto: Juan Pablo Bertazza, los luces del Puente de Carlos, foto: archivo del Magistrado de Praga

Cada día de diciembre Jan Žákovec y su colega Jan Tatek encienden manualmente los faroles del Puente de Carlos. Una curiosa atracción destinada a las miles de personas que cruzan el puente y se van sumando a lo largo de su recorrido con preguntas y fotos, pero que también rinde homenaje a la rica historia de Praga.

Foto: archivo del Magistrado de Praga

Además de los típicos mercaditos navideños y el gran árbol en el corazón de la Plaza Vieja, la navidad de Praga cuenta con otro atractivo que empieza a propagarse a la velocidad de la luz.

Jan Žákovec, foto: Juan Pablo Bertazza
Durante todo el mes de diciembre, a partir de las cuatro y cuarto de la tarde, dos hombres se turnan para encender manualmente las lámparas a gas del Puente de Carlos, uno de los sitios más hermosos de Praga.

Jan Žákovec y Jan Tatek llevan un uniforme que recuerda el de los bomberos del siglo 19 y una vara con la que activan el mecanismo que enciende los faroles del puente y también los de la plaza Křížovnické.

A lo largo de un recorrido de más de quinientos metros van respondiendo consultas de la gente, piden ayuda a los niños, reciben aplausos y muestras de afecto como verdaderas celebridades.

“Yo soy el iluminador más alto del mundo y mi colega es el más viejo: él tiene 75 años y yo mido dos metros con cinco centímetros”.

Además de distinguirse por su altura, Jan Žákovec es el director del Museo de Gas de Praga que cuenta con una interesante exposición de lavarropas y planchas a gas, radiadores de la época victoriana, tanques y antiguos medidores, y hasta uno de los primeros proyectores usados en los espectáculos de Linterna Mágica.

Žákovec explica que encender las luces es para él un honor porque le encanta la vieja Praga y considera que el Puente de Carlos, por el que desfilan alrededor de diez millones de personas durante el año, es el centro de la ciudad antigua.

Jan Tatek, foto: Juan Pablo Bertazza
Agrega que la época de navidad es perfecta porque hay muchos más niños, la gente está contenta y además llegan turistas de Asia, Sudamérica, Rusia, Italia y España, entre muchas otras naciones del mundo.

Jan Tatek, por su parte, realiza esta actividad desde hace cuatro años y, a la par, trabaja en la compañía de gas de Praga.

“Estamos a cargo de las lámparas de la ciudad y, a la vez, durante el adviento también nos dedicamos a encender manualmente las lámparas del Puente de Carlos, para ofrecer una atracción a la gente. Lo hacemos desde principios a finales del mes de diciembre”.

Tatek revela que, si cruzar el puente puede tomar normalmente menos de diez minutos, su recorrido requiere alrededor de una hora y cuarto. Es que además de hacerlo ida y vuelta para encender los faroles en ambas direcciones también suelen responder consultas y sacarse fotos con la gente. El público suele quedarse tan impresionado con ellos que se van uniendo en su camino a tal punto que, por momentos, parece una verdadera caravana.

Lo que más le preguntan, cuenta Tatek, es si realmente las lámparas del puente son a gas. Eso, por alguna razón, a la gente le resulta llamativo, misterioso e incluso improbable.

Jan Žákovec, foto: Juan Pablo Bertazza
“Las lámparas son realmente a gas, empezaron a instalarse en Praga en 1848 y luego las fueron reemplazando gradualmente por iluminación eléctrica. Pero en 2002, la Municipalidad ha decidido que lo más adecuado para la ciudad histórica era volver a instalar las lámparas de gas originales”.

En ese mismo año se realizó un acto para inauguar la instalación de lámparas a gas a lo largo de todo el Camino Real, ese que recorrían los reyes checos antes de ser coronados en el Castillo de Praga.

Durante la ceremonia muchas personas le sugirieron a Jan Žákovec que, dada su altura, él podía ser la persona perfecta para encender las luces. Hoy, el iluminador más alto del mundo, asegura que esas lámparas a gas ofrecen una luz perfecta y un clima adecuado no solo para el famoso puente de piedra.

“En todo el Camino Real, desde la Torre de Pólvora, la Plaza Vieja y el Puente de Carlos, que es el único puente del mundo con esta iluminación, hasta el Castillo hay alrededor de 700 lámparas de gas. Praga es la décima ciudad en el mundo en el uso de estas luces”.

Jan Tatek, foto: Juan Pablo Bertazza
Aclara que al día de hoy, la ciudad del mundo con mayor cantidad de lámparas a gas es Berlín que cuenta con 30000 unidades, seguida por Düsseldorf, Frankfurt y Londres que concentra la mayor cantidad frente al Palacio de Buckingham y en la zona de Hyde Park.

Žákovec afirma que Praga también cuenta con lámparas a gas en la calle Nerudova, en Loreto y en la Plaza del Castillo, donde puede verse un gran candelabro histórico del año 1867 que tiene ocho brazos y, en ciertas ocasiones, también es prendido de forma manual.

“La luz eléctrica es naranja pero la de las lámparas a gas son similares a la luz del día, y son mejores para el ojo humano porque tienen seis pequeñas llamas, y el fuego tiene una larga tradición en la historia de la humanidad, mientras que la luz eléctrica es fría”.

Allá por 1927, durante el auge del uso del gas, había alrededor de 140 personas que encendían las luces de los faroles y eran personajes típicos de la antigua Praga que se vestían como ellos hoy. Cada iluminador tenía su propio distrito y debía hacerse cargo de encender unas sesenta lámparas.

Jan Tatek, foto: Juan Pablo Bertazza
Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la iluminación a gas empezó a disminuir, esas personas se fueron jubilando o perdieron su trabajo. Al día de hoy la gente más grande aún se acuerda de los antiguos iluminadores de los faroles a gas, entre los cuales había una mujer acompañada siempre de su perro que aparece en algunas canciones checas de la época.

Žákovec es un verdadero entusiasta de todo lo que representan las lámparas a gas y asegura que podría pasarse horas hablando sobre ese tema al que le dedica su vida. El último mes del año para él está totalmente asociado a las lámparas a gas, tal como demuestra en su mensaje navideño.

“Mi mensaje es que traten de usar lámparas a gas porque su luz es mucho más hermosa, y les deseo una muy feliz navidad a todos los fanáticos de las lámparas de gas”.

Jan Tatek, por su parte, explica que, desde enero a noviembre, el sector de alumbrado público enciende las luces de manera automática mientras que, durante el adviento, ellos dos lo hacen de forma manual: hoy, al mismo tiempo que liberan el gas, activan un motor del alto voltaje.

Jan Tatek, foto: Juan Pablo Bertazza
Quiere dejar en claro que, en el pasado, los iluminadores abrían la llave de gas y encendían la luz con una llama de fuego en el extremo de la vara. El mecanismo, en ese entonces, era totalmente manual, mientras que hoy es más complejo y seguro porque se trata de un dispositivo con componentes también eléctricos que impiden la fuga de gas y, por ende, los incendios.

Él también aprovecha la ocasión para mandar un saludo a nuestros oyentes que incluye, además, una invitación para poder conocerlo el año próximo.

“Les deseo a todos los oyentes mucha salud y felicidades para este nuevo comienzo, y los invito a que el próximo año vengan a ver cómo se encienden las luces del Puente de Carlos”.

Esperemos que todos los deseos de Tater se cumplan y, en diciembre de 2020, los dos iluminadores tarden cada vez más tiempo en encender esas luces que son parte de la magia de uno de los sitios más hermosos y emblemáticos de la capital checa.

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