Las abejas checas se recuperan

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La apicultura checa resucita tras el “Año Negro 2008” cuando en algunas localidades desapareció hasta el 80 por ciento de las colonias de abejas. Gracias a subvenciones estatales los apicultores mejoran el tratamiento de las abejas.

La crisis que sufrió la apicultura checa el año pasado está superada, pero los apicultores se mantienen en alerta. El ácaro Varroa destructor, la peste de los embriones y otras enfermedades siguen amenazando a las poblaciones de abejas. Una gran ayuda para el sector representan las subvenciones estatales que permiten a los apicultores curar mejor sus colonias y reducir los costes para iniciar el cultivo de las abejas.

El presidente de la Unión Checa de Apicultores, Luděk Sojka, subraya que no se trata solamente de prestar finanzas.

“Hay que apoyar también la producción de los equipos para la apicultura, de colmenas de calidad, etc. A la vez sería necesario que el Parlamento Europeo promueva un sistema de curación europeo único. La República Checa, por ejemplo, tiene fármacos de alto nivel. Sería bueno que se usaran también en los países vecinos para que las colonias de abejas no sean amenazadas”.

Foto: Kristýna Maková
La República Checa, junto con Polonia y Eslovaquia, dieron el impulso para que la Unión Europea empezara a buscar medidas para evitar la falta de pecoreo, es decir la recolección de polen imprescindible tanto para la agricultura como para la biodiversidad. En Europa, la abeja melífera participa en la polinización de las plantas del 90 por ciento, explica Simona Adamcová, apicultora profesional y propietaria de una granja de abejas.

“La escasez de abejas se refleja ya en la producción de los árboles frutales. Algunos agricultores se dan cuenta de ello e incluso pagan a los apicultores errantes para que acerquen las colmenas a sus cultivos”.

La República Checa registra actualmente unos 40.000 apicultores que administran aproximadamente 400.000 colonias de abejas. La edad promedio del apicultor checo es de 62 años, pero ello debería cambiar en el futuro porque la popularidad de la apicultura está creciendo. La Unión Checa de Apicultores apoya círculos de ocio de apicultura que son frecuentados hoy por unos mil niños.

Los apicultores checos esperan que la nueva generación ayude a salvar las abejas. Debe haber sido Alberto Einstein quien profetizó que si las abejas se extinguieran, el hombre tendría sólo cuatro años de vida.