Bruselas le tira un salvavidas a las abejas checas

Gracias a los fondos europeos la apicultura checa no morirá. Las abejas checas, que durante 2008 estuvieron a punto de desaparecer y que el año pasado se mantuvieron a flote gracias a ayudas estatales, recibirán un incentivo fundamental de parte de Bruselas para salir adelante.

En 2008, el ácaro Varroa destructor y otras pestes estuvieron a punto de borrar del mapa a las abejas checas. En algunas localidades del país, cerca del 80 por ciento de las colonias de abejas sucumbieron y las que quedaron, lo hicieron a muy mal traer.

Para sobrevivir, los apicultores tuvieron que recurrir a costosos tratamientos, que no todos pudieron solventar. Entonces llegaron las ayudas estatales, pero la magnitud del problema significó que esos fondos no dieran abasto.

Tereza Dvořáčková
Tereza Dvořáčková, portavoz del Ministerio de Agricultura checo, celebra que la Unión Europea se haya decidido a actuar, aunque los cuatro millones de euros que se destinarán al sector no serán suficientes para paliar todos los problemas.

“Sin duda que los apicultores checos necesitarían una suma mucho más grande, por todos los sobresaltos que han sufrido y debido a que los fondos estatales ya no dan abasto. La buena noticia es que la dotación europea de dinero para los programas de apicultura aumenta cada año”.

Esos cuatro millones de euros llegarán durante los próximos tres años y se sumarán a otros cuatro millones de euros que el propio Gobierno checo piensa destinar a la apicultura.

La República Checa se convierte así en uno de los primeros países en recibir ayuda europea en este campo. Con estos incentivos europeos y estatales, la idea es revigorizar un sector que hasta hace poco era visto más como un hobby para personas jubiladas.

El país cuenta con unos 40.000 apicultores registrados que administran cerca de 400.000 colonias de abejas. La edad promedio del apicultor checo es de 62 años, pero ello debería cambiar en el futuro porque la popularidad de la apicultura está creciendo.

“Últimamente se han ido sumando a nuestra familia apicultora muchas personas en edad productiva, lo que es un buen signo. La apicultura no es un hobby, se requiere invertir mucho tiempo y dinero, especialmente en los tiempos que corren”, sostuvo Miloslav Peroutka, secretario de la Asociación Checa de Apicultura.

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