"La vida es mi pasatiempos predilecto"

Jan Kacer

En la República Checa tiene fama de excelente actor y director de teatro. Pero, como afirma Jan Kacer, los caminos del destino son incalculables y así, además del teatro y el cine, a lo largo de su vida conoció el mundo de la política, al igual que el trabajo con fines humanitarios.

En la primera mitad de los años sesenta, caracterizada por una alta creatividad artística, el entonces actor principiante, Jan Kacer y sus colegas de la Academia de Artes Dramáticas de Praga, decidieron crear su propia compañía de teatro. En vista de que en Praga sería complicado por la gran competitividad, decidieron trasladarse al noreste del país, a la ciudad de Ostrava.

Jan Kacer se dedicaba en especial a la dirección de obras teatrales pero, como un hombre bien apuesto, con frecuencia era invitado a actuar en películas de largometraje. Muy pronto llegó a ser uno de los ídolos masculinos del cine checo, adorado por mujeres de todas las edades.

A mediados de los años sesenta, Jan Kacer se radicó en Praga, donde fue uno de los fundadores del teatro Cinoherní Klub, que hasta el presente es uno de los teatros más populares de la capital checa. A lo largo de su vida profesional, Jan Kacer puso en escena más de 120 obras de teatro, rodó dos filmes de cine y fue protagonista de un sinnúmero de películas. El artista, quien en el 2006 cumple setenta años de edad reconoce, no obstante, que difícilmente podría decir cuál de las actividades es la que más le agrada.

"Mi actividad predilecta es la propia vida. Siempre nos depara algo nuevo e interesante. Creo que no se puede dividir la vida profesional de la personal y nunca he tratado de hacerlo. Amo a mi familia, al igual que amo el teatro. También me gusta compartir con mis amigos, ir a un partido de fútbol o pasear por la naturaleza. Son cosas muy diferentes, pero todas juntas conforman nuestra vida y la enriquecen".

Jan Kacer nació en la localidad de Holice, Bohemia Oriental, en la familia de un fabricante de calzado. A muy temprana edad perdió a su padre y posteriormente, durante una crisis, la familia perdió también la fábrica. Jan quiso estudiar medicina pero, posteriormente, por razones económicas y tras descubrir en sí cierta atracción hacia las artes, prefirió estudiar en la Escuela de Cerámica en la ciudad de Bechyne.

Pasado algún tiempo intentó rendir exámenes de ingreso en la Academia de Artes Dramáticas de Praga y fue aceptado. A partir de entonces la vida de Jan Kacer fue adquiriendo otro rumbo y el teatro se ha convertido en su destino.

A comienzos de los años noventa, Jan Kacer llegó a desempeñarse algún tiempo en la política, siendo diputado por el Foro Cívico, surgido tras los cambios democráticos operados en Checoslovaquia. Según indica Jan Kacer, ese capítulo de su vida fue algo inesperado y temporal. Sencillamente fue necesario cumplir con honestidad las esperanzas que los ciudadanos habían depositado en él.

Pasado algún tiempo Jan Kacer abandonó la política, aunque, además del trabajo artístico comenzó a desempeñarse en el sector humanitario. Hasta el presente encabeza la Fundación de Carta 77 que se empeña por reunir recursos financieros para promover proyectos de ayuda a los discapacitados y a otros ciudadanos necesitados.

"Para mí el trabajo humanitario es algo muy importante. Estoy convencido de que esta labor me ha dado más a mí, en lo personal, en comparación con lo que yo pude entregarle a este sector. Aprendí muchas cosas y entre ellas que a nuestro derredor hay personas que necesitan de nuestra ayuda y que todos podemos ayudar en algo".

En los últimos años, junto con la dirección de obras de teatro, Jan Kacer aceptó actuar en varias teleseries, entre ellas "El hotel Herbich" y "Lazos familiares". Además, escribió dos libros de recuerdos.

"El primero lo dediqué a mi mamá y en el segundo libro traté de describir el largo camino y las peripecias que un ser humano debe atravesar para llegar a la meta deseada. No importa si la meta es su hogar, su familia o su profesión pero, para alcanzarla, uno nunca debería rendirse ante las dificultades".

Gran talento, alto nivel cultural, voz seductora, modestia y corazón abierto, así se puede caracterizar en pocas palabras al artista checo Jan Kacer. A ello cabe añadir su profesionalismo y laboriosidad que le llevaron a dirigir obras de teatro, además de la República Checa también en Noruega y Suiza.